No todos quieren y pueden comprar una vivienda y aunque para muchos la solución está en rentar, hoy una realidad que afecta cada vez a más familias, es que resulta imposible rentar las casas que no existen
Por qué no tomar el rezago habitacional como la oportunidad de hacer de la vivienda el factor fundamental de una reinvención urbana que nos permita recuperar el valor de los centros históricos e iniciar el proceso de construir ciudades de cuidados y cercanías
Reconocer los valores del desarrollo económico de nuestras ciudades… Pero siempre poniendo a la gente al centro de las decisiones y siempre tomando como prioridad el hoy menospreciado valor de la calidad de vida
Estoy satisfecho con el tropiezo mundialista de Airbnb: una clara lección de que la ambición no sustituye la lógica, y que la regulación o la cerrazón no son nada sin además reconocer y aprovechan las dinámicas reales que mueven las ciudades: es el mercado, estúpido