Por qué no tomar el rezago habitacional como la oportunidad de hacer de la vivienda el factor fundamental de una reinvención urbana que nos permita recuperar el valor de los centros históricos e iniciar el proceso de construir ciudades de cuidados y cercanías
Por Horacio Urbano
Es lugar común decir que las ciudades son el futuro.
Y es que inevitablemente lo serán, la pregunta tendría que ser si ese futuro que nos prometen es un futuro luminoso y resultado de acertadas decisiones sólidamente cimentadas en planeación, regulación, inversión pública y poderosos pactos en que gobierno, sociedad y sector privado asuman retos comunes, o el triste resultado de la falta de todo eso, reflejado en una transformación orgánica totalmente falta de rumbo, que nos conduzca a todos a un futuro de pesadilla.
El futuro será urbano. Y siendo esto una verdad inobjetable, tendría que ser motivo más que suficiente para que todos, empezando por una sociedad que tiene que ser muy exigente a este respecto, pero en firme alianza con el sector privado, y bajo la debida conducción de las diferentes instancias de gobierno, tenga total claridad de los objetivos que queremos dar a nuestras ciudades, para, en consecuencia, trabajar en todo lo necesario que sirva para definir y cumplir una hoja de ruta que permita alcanzarlos.
Hay que tener muy claro que las ciudades son para la gente, y que ello implica conducir su transformación bajo criterios de orden social, ambiental, económicos y urbanos, debidamente traducidos en instrumentos de planeación, complementados con regulación e inversión pública, que garanticen todo derecho humano y, al mismo tiempo, permitan cumplir metas que den viabilidad futura a cada zona urbana.
y ojo, que no podemos olvidar que las ciudades son seres vivos en constante transformación, y que la primera responsabilidad que tenemos es la constante actualización de lecturas para que esa transformación nos permita reconocer retos y oportunidades.
Retos como una evidente falta de vivienda, que hay que entender a partir de obsolescencias normativas y falta de inversión publica, traducidos en la aparente falta de suelo urbano y servicios públicos fundamentales, como son agua y energía eléctrica.
Pero si hablamos de las ciudades mexicanas, basta con algunas tomas aéreas para constatar dos evidentes verdades, que en gran medida explican la falta de vivienda y de eficiencias urbanas.
Toca hablar de que nuestras ciudades son chaparras y de que sus centros históricos están subutilizados.
Nuestras ciudades son chaparras porque difícilmente superan en el promedio los dos niveles, lo que se traduce en la ocupación de inmensas extensiones de territorio, a las que cada vez resulta más difícil proveer de todo tipo de servicios e infraestructuras públicas.
Nuestros centros históricos están subulilizados, porque dejamos que se perdiera su esencia de usos mixtos, anclada poderosamente en vivienda, y dejamos que se convirtieran en zonas comerciales, que se llenan de gente en las mañanas, pero quedan abandonadas al final del día.
¿Por qué tratamos tan mal nuestro valiosísimo suelo urbano?
¿Cómo es que dejamos que las bajas densidades provoquen todo tipo de ineficiencias urbanas, lo mismo las dificultades que enfrentan los gobiernos municipales para dotar de servicios públicos, que las inmensas distancias que hacemos recorrer a la gente para transitar de sus casas a sus trabajos o escuelas?
Lo peor del caso es que son temas ya reconocidos como parte de las agendas urbanas, que no han podido ser traducidos en programas de actualización normativa e inversión pública, que permitan frenar la expansión de las manchas urbanas, dando cabida a lo que venga en zonas que ya están urbanizadas, sea que esta urbanización sea formal, o informal.
Toca dejar de crecer pa’fuera y entender que hay que empezar a crecer pa’rriba.
Toca entender que lo más sensato es aprovechar al máximos las zonas mejor ubicadas, que son las que ya cuentan con los mejores servicios e infraestructuras.
Toca frenar la expansión urbana y consolidar nuestras ciudades a partir de actualizaciones de sus instrumentos de planeación y normativos, bajo lógicas que permitan dar mejores usos a activos tan valiosos como nuestros centros históricos, que albergan historia, patrimonio, servicios, infraestructuras y cercanías.
Y toca hacerlo ya… Y hacerlo en forma agresiva… ¿Por qué no, solo por dar un ejemplo, tomar el rezago habitacional como la oportunidad de hacer de la vivienda el factor fundamental de esa reinvención urbana, que nos permita recuperar el valor de los centros históricos e iniciar el proceso de construir ciudades de cuidados y cercanías?
¿Por qué no convertir los centros históricos, y cuanta zonas urbana sea posible, en esas reservas de suelo bien ubicadas que permitan atender en forma eficiente el reto habitacional?
No hay forma de evitar que el futuro sea urbano… Lo será así vivamos en ciudades apocalípticamente horrendas, o en ciudades que sean el factor que garantice el mejor desarrollo de sus habitantes.
Un desarrollo integral anclado en valores sociales, económicos, ambientales y urbanos.
Repito… Es trabajo de todos…
Repito… Es trabajo que inicia con reinventarnos como sociedad, para saber participar, proponer, exigir y verificar el cumplimiento de lo acordado.
Toca madurar como sociedad, pues.
Vinte y Ruba impresionan
Los números son una locura.
Vinte, que preside Sergio Leal, y Ruba, que preside Luis Enrique Terrazas y dirige Jesús Sandoval, presentaron sus reportes del primer semestre del año. Reportes más sólidos que la selección española de fútbol, que incluyen crecimientos muy importantes en todos sus indicadores.
Reporta Vinte ingresos por 7,567 millones de pesos, utilidad por 634.2 millones de pesos, y Ebitda por 1,307 millones de pesos, que representan crecimientos de 9.1, 6.6 y 11.7%, respecto al mismo periodo del año año anterior
Reporta Ruba 7,086 viviendas escrituradas, ingresos por 11,921 millones de pesos, utilidad por 1,438 millones de pesos, y Ebitda por 2,101 millones de pesos, que representan crecimientos de 24.2, 30.2, 55.7 y 49.3%, respecto al mismo periodo del año anterior.
Gran noticia, porque refleja la solidez que en estos tiempos definen al sector vivienda.
Atentos, que por aquí les platicaré conforma las demás empresas del sector sigan reportando.
Hombres y Mujeres de la Casa 2026: Edición de Plata
A finales de este año se llevará a cabo la ceremonia en que se entregará el Premio Hombres y Mujeres de la Casa 2026, el reconocimiento más importante del sector inmobiliario nacional, que en su 25 Edición, marca importantes pautas en lo que respecta a reconocer la transformación de una actividad fundamental por lo que representa como motor de desarrollo social, ambiental, urbano y económico.
El Premio Hombres y Mujeres de la Casa es otorgado por Centro Urbano, a través de un Consejo Consultivo, en que participan distinguidas personalidades de la industria inmobiliaria, y se entrega en tres categorías, Sector Público, Sector Privado y Cimientos/Trayectoria.
Estén atentos ya empezó el proceso que nos permitirá tener ganadores, fecha y sede para esta Edición de Plata de la ceremonia de entrega del Premio Hombres y Mujeres de la Casa, que se llevará a cabo al final de noviembre en la Ciudad de México.
Estén atentos y sean parte de esta gran fiesta del sector inmobiliario mexicano.
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