Las fibras incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus decisiones de inversión y operación para mejorar la eficiencia, gestionar riesgos climáticos y fortalecer la resiliencia de sus activos
Las fibras inmobiliarias avanzan en la incorporación de criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG) en sus operaciones. De acuerdo con el sexto informe anual de la Asociación Mexicana de Fibras Inmobiliarias (Amefibra), el sector registró un crecimiento de 36% en la generación de energía renovable frente a 2024 y redujo 10% su consumo de agua. Además, durante 2025, las fibras utilizaron instrumentos de financiamiento sostenible por cerca de 61,000 millones de pesos (mdp).
Durante el webinar ‘Riesgo climático y resiliencia en la toma de decisiones: Fibras unidas hacia un mundo sustentable’, Jorge Ávalos, presidente de Amefibra, explicó que estos resultados forman parte de los esfuerzos de las 15 fibras que integran la asociación, las cuales cuentan en conjunto con más de 2,000 propiedades en prácticamente todos los estados de la República.
Asimismo, indicó que 42% de la superficie total del Área Bruta Rentable (ABR) de la Asociación, que ronda los 14 millones de m², cuenta con certificaciones sustentables de reconocimiento internacional. En el ámbito social, el 50% de los colaboradores de las fibras son mujeres.
“Hoy sabemos que los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo son más que una agenda de cumplimientos, son elementos estratégicos para gestionar riesgos, fortalecer la competitividad y generar valor sostenible en el largo plazo”, señaló Ávalos.
Criterios ASG con impacto en la operación y las finanzas
La incorporación de estos criterios también responde a su relación con el desempeño financiero y operativo de las empresas. Para las fibras, los proyectos de sostenibilidad no solo representan una inversión, sino que pueden generar ahorros, mejorar la eficiencia de los inmuebles y ofrecer retornos económicos.
Aranza Enríquez, gerente de sostenibilidad de Fibra Hotel, explicó que uno de los principales retos consiste en priorizar los proyectos y asignarles presupuesto. Para ello, resulta necesario que los directivos y los órganos de gobierno comprendan los beneficios que pueden aportar estas iniciativas al negocio.
“La pregunta principal es cómo buscar crear valor a través de estos proyectos, pero creo que una vez que los directores y el consejo están conscientes de que el tema de sostenibilidad ya no es solo un tema que le cuesta dinero a la organización, sino que también tiene un componente de ahorro y de retorno de inversión bastante atractivo, es cuando se empieza a validar que esta es la forma de hacer eficiente negocio y aparte de recuperar en poco tiempo la inversión y también del impacto positivo que esto conlleva: reducción de emisiones, mitigar el riesgo o el impacto ambiental de las organizaciones”, explicó.
En este sentido, Michelle Chávez, ESG Manager en Fibra Danhos, destacó que la relevancia de los criterios ASG va más allá de la protección ambiental, debido a que también inciden en el funcionamiento y las finanzas de las empresas.
«No es un tema solamente de ayudar al medio ambiente, sino es un tema que impacta en la operación y en las finanzas de la empresa”, indicó.
Por ello, la evaluación de las iniciativas debe considerar su contribución a la eficiencia operativa, la reducción de costos y la mitigación de riesgos, además de sus efectos ambientales y sociales.
La resiliencia climática comienza antes de una crisis
Otro componente de la implementación de los criterios ASG es la gestión anticipada de los riesgos climáticos. Para las fibras, conocer las condiciones de sus propiedades y evaluar los posibles impactos ambientales permite contar con información para orientar las decisiones sobre sus activos.
José Romero, presidente del Comité de ASG de Amefibra, señaló que las empresas deben pasar de identificar los riesgos a definir cómo actuar frente a ellos.
“El riesgo climático ya no es un tema del futuro. Es un tema de las decisiones que estamos tomando hoy y cambia la conversación porque ya no se trata de identificar los riesgos a futuro, hay que preguntarnos: ¿qué hacemos con esta información?”, afirmó.
En la misma línea, Mary Carmen Hernández, copresidenta del Comité de ASG de Amefibra, explicó que la preparación debe comenzar antes de que ocurra una contingencia. Para ello, las empresas necesitan conocer sus propiedades, activos, grupos de interés y cadena de valor, así como aprovechar la información disponible para tomar decisiones.
“La resiliencia se construye cuando no hay una crisis, se empieza a construir desde antes, con la información disponible, con la cadena de valor, conociendo tus propiedades, activos, grupos de interés. Y eso nos va a permitir tomar decisiones”, sostuvo.
A esta estrategia se suma el papel de las certificaciones sustentables. Magdalena Abad, gerente de desarrollo inmobiliario en Fibra Plus, señaló que los requisitos que establecen estos estándares pueden ayudar a los inmuebles a responder a las exigencias del mercado y evitar que pierdan vigencia en el corto plazo.
“La exigencia que piden las certificaciones en ciertos temas hacen que estos criterios ayuden a los inmuebles, a evitar una obsolescencia a corto plazo en los inmuebles”, explicó.
De esta manera, la gestión de los criterios ASG también se relaciona con la conservación de la competitividad de los portafolios inmobiliarios, al incorporar aspectos ambientales y operativos en las decisiones sobre los activos.
La gobernanza incorpora los criterios ASG a las decisiones
Para que estas iniciativas tengan efectos en el negocio, las empresas necesitan integrar los criterios ASG en sus mecanismos de supervisión y toma de decisiones. Esto implica que los órganos de gobierno identifiquen los temas relevantes para la organización, definan responsabilidades y revisen los indicadores que permiten medir los avances.
Marimar Torreblanca, CEO de Miranda ESG, explicó que la supervisión de la sostenibilidad ya forma parte de las responsabilidades de los órganos de gobierno corporativo y no debe limitarse a un comité o equipo especializado.
“Supervisar los temas ASG ya son parte de supervisar el negocio, es un tema aparte que se discute en un comité o en un equipo. Supervisar no significa operar. La expectativa es que este consejo esté haciendo las preguntas correctas y que esté revisando que la información que les comparten es realista, suficiente, es lo que necesitan para poder hacer esta supervisión o este oversite de los temas de sostenibilidad”, señaló.
En este proceso, Torreblanca identificó cinco aspectos que los consejos deben considerar: verificar que la empresa trabaje en los temas materiales para su desempeño ambiental y financiero; establecer quién responde por cada riesgo, oportunidad y objetivo; incorporar la sostenibilidad en los procesos operativos y de inversión; revisar los indicadores y las desviaciones respecto de las metas; y comprobar la confiabilidad de los datos que la organización recibe y divulga.
Por ello, la especialista puntualizó que el objetivo no consiste en ampliar la agenda de los órganos de gobierno, sino en integrar los riesgos y oportunidades de sostenibilidad en las decisiones estratégicas, operativas y financieras. En el caso de las fibras, esta responsabilidad corresponde al máximo órgano de gobierno, como el comité técnico.
Así, los avances reportados por Amefibra en materia ambiental, social y de financiamiento sostenible se acompañan de un desafío para el sector: incorporar los criterios ASG de manera transversal en la gestión de sus activos y en sus decisiones de negocio.





