Enrique Téllez destacó que la reducción de inventarios, la transformación de la demanda y una recuperación del sector abren nuevas posibilidades para el desarrollo habitacional
A pesar de los retos que ha enfrentado el sector inmobiliario en los últimos años, el mercado de vivienda en México comienza a mostrar señales de oportunidad, impulsadas por factores estructurales como el crecimiento demográfico, la reducción de inventarios y la evolución de la demanda.
Para Enrique Téllez Kuenzler, co-director de Desarrolladora Del Parque, el sector no solo mantiene su relevancia económica, sino que se perfila como un espacio clave para nuevas inversiones en el corto y mediano plazo.
“En la parte de vivienda, el gobierno federal ha hecho un gran esfuerzo para detonar inversiones en el segmento asequible, donde había un rezago importante. Pero los otros segmentos también van a empezar a presentar oportunidades en mercados como la Ciudad de México, porque se están acabando los inventarios. El número de familias que se crean en la ciudad no se detiene, entonces vamos a empezar a ver una presión de mercado que va a atraer nuevas inversiones”, explicó.
En este sentido, el especialista consideró que, en un entorno de crecimiento económico moderado, el sector habitacional podría entrar en una etapa de recuperación progresiva.
“Creo que en los próximos años, si tenemos un crecimiento económico razonable, vamos a empezar a ver también una recuperación en el segmento vivienda, no solo en el segmento asequible, sino en los otros segmentos”, añadió.
Demanda estructural que no se detiene
Uno de los principales motores de esta perspectiva positiva es la demanda estructural de vivienda, la cual continúa creciendo independientemente de las condiciones del mercado.
“Las familias se siguen creando y eso genera una demanda constante por vivienda”, señaló Téllez.
Este fenómeno, combinado con la reducción de inventarios en zonas urbanas clave, está comenzando a generar presiones que podrían traducirse en una reactivación del desarrollo habitacional en los próximos años.
De hecho, el reporte Situación Inmobiliaria de BBVA indica que el precio de la vivienda creció 8.7% anual en 2025, lo que confirma la presión existente en el mercado.
Crédito contenido y condiciones financieras
Sin embargo, este escenario convive con desafíos importantes, particularmente en materia de financiamiento, pues, según datos de BBVA, el monto del crédito hipotecario disminuyó 2.9% en 2025, lo que refleja una menor participación de la banca privada y un entorno aún restrictivo para los compradores.
En este sentido, Téllez reconoció que, aunque existe interés por parte de las instituciones financieras, las condiciones actuales aún limitan el ritmo de nuevos desarrollos.
“El sector de la banca comercial hoy tiene apetito para participar en proyectos inmobiliarios, pero está buscando proyectos sólidos, bien estructurados y con todas las regulaciones en orden. Además, el costo del dinero, aunque ha bajado, todavía no está en niveles prepandémicos y eso sigue siendo un factor de presión para detonar proyectos”, explicó.
A ello se suman factores como los costos de construcción y la necesidad de agilizar procesos regulatorios, elementos que inciden directamente en la viabilidad de los desarrollos.
Nuevas formas de habitar la ciudad
Pero, más allá de los factores financieros, el mercado de vivienda experimenta una transformación profunda en la forma en que las personas habitan y demandan los espacios.
De acuerdo con Téllez, la estructura tradicional de la familia ha evolucionado, dando paso a una mayor diversidad de perfiles que requieren soluciones habitacionales distintas.
“Hoy no solo hablamos de la familia tradicional. Estamos viendo individuos solos, parejas que han decidido posponer tener hijos, familias que se reconfiguran… y todo eso cambia completamente los requerimientos de vivienda”, resaltó.
Este cambio ha impulsado el desarrollo de unidades más compactas, con un mayor enfoque en funcionalidad, flexibilidad y amenidades.
La consolidación de la vida ‘urbanita’
En este contexto, uno de los conceptos que ha ganado relevancia es el de la vida ‘urbanita’, caracterizada por la proximidad a servicios, empleo y espacios de esparcimiento.
“Hoy queremos que nuestra vida se resuelva en un radio de 30 minutos. Queremos vivir cerca del trabajo, de los servicios, de los espacios recreativos… eso está cambiando la forma en la que se diseñan los desarrollos”, señaló el directivo de Del Parque.
Este modelo ha impulsado la revalorización de zonas céntricas en ciudades, así como una reducción en el tamaño promedio de las viviendas, compensada por un incremento en las áreas comunes y amenidades dentro de los desarrollos.
Perspectivas de recuperación gradual
Hacia adelante, las perspectivas del sector estarán marcadas por la evolución del entorno económico y la certidumbre para la inversión.
En este sentido, Téllez consideró que una mayor claridad en factores externos podría detonar un efecto positivo en cadena dentro del mercado inmobiliario.
“Vamos a ver un efecto cascada. Primero en industrial, luego en oficinas y finalmente en vivienda. En la medida en que haya mayor certeza, vamos a ver inversiones más claras y un mercado más dinámico”, concluyó.
Así, el mercado de vivienda en México se perfila como un sector que, pese a los desafíos actuales, cuenta con fundamentos sólidos y un potencial de recuperación que podría consolidarse en los próximos años.








