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El reto ya no es construir más vivienda, sino entender para quién se construye

Vivienda |

Los cambios en la estructura de los hogares, la informalidad laboral y nuevas formas de habitar obligan a replantear el modelo de vivienda

Durante el panel ‘Sociedad civil y nuevas demandas habitacionales’, que se realizó en el marco del Foro Los Nuevos Retos de la Vivienda, especialistas coincidieron en que el principal reto del sector ya no es únicamente incrementar la oferta, sino comprender mejor las transformaciones sociales que están redefiniendo la demanda habitacional.

En este sentido, Angélica Lastra, directora general de Industrias Novaceramic, planteó que la discusión debe evolucionar hacia un enfoque centrado en las personas.

“Hoy, el reto de la vivienda en México ya no es construir más, sino entender mejor para quién estamos construyendo. Durante muchos años la conversación se ha centrado en volumen, en número de unidades, pero hoy la pregunta es distinta: ¿la vivienda que estamos desarrollando realmente responde a las necesidades de las personas o seguimos resolviendo desde la lógica de la oferta?”, señaló.

México, en un punto de inflexión en política de vivienda

Por su parte, Circe Díaz Duarte, directora general de Política de Vivienda de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), señaló que el país atraviesa un momento clave tras el reconocimiento constitucional de la vivienda adecuada, lo que implica un cambio profundo en la forma de concebir el desarrollo habitacional.

“Estamos en un punto de inflexión muy fuerte en el tema de vivienda. El reconocimiento de la vivienda adecuada implica entender que no es una vivienda aislada, sino que está inserta en un entramado que hay que considerar de manera integral; es decir, revisar las condiciones del entorno que permitan dar dignidad a las familias”, dijo.

Además, advirtió que el sistema actual presenta fallas estructurales que limitan el acceso a vivienda para amplios sectores de la población.

“Más de la mitad de la población ocupada en México trabaja en la informalidad y no accede a un crédito formal. Es una falla estructural del sistema, porque durante muchos años se diseñaron instrumentos para trabajadores formales, con historial crediticio y capacidad de enganche, pero se dejó fuera a una gran parte de la población”, expuso.

Hogares más pequeños y envejecimiento cambian la demanda

Uno de los principales cambios identificados es la transformación en la estructura de los hogares, lo que obliga a replantear tanto el tipo de vivienda como el modelo de desarrollo.

“El hogar mexicano ya no es el mismo de hace 20 o 40 años. La conformación ha cambiado, el promedio de integrantes ha disminuido y la población está envejeciendo. Entonces, la pregunta es: ¿qué tipo de vivienda y qué tipo de hábitat necesita el hogar mexicano actual y el del futuro?”, indicó Díaz.

En este contexto, los especialistas coincidieron en que es necesario diseñar soluciones más flexibles que respondan a nuevas dinámicas sociales, como hogares unipersonales, familias monoparentales o adultos mayores.

Falta de acceso, regularización y renta: retos clave

Asimismo, durante el panel, la funcionaria destacó que existen barreras estructurales que limitan el acceso a vivienda, como la falta de certeza jurídica y la informalidad en la tenencia.

“Hoy uno de cada cuatro propietarios en México no tiene escrituras, y en el caso de jóvenes supera el 60%. Este es uno de los componentes más silenciosos del déficit habitacional, pero también uno de los más urgentes por su impacto en la seguridad patrimonial”, señaló.

Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer el mercado de renta como alternativa de acceso:

“Tenemos una tasa de renta de apenas 16% del parque habitacional, muy por debajo de lo que se requiere. En muchos países es el principal mecanismo de acceso a la vivienda, y en México necesitamos revisarlo a fondo, sobre todo para jóvenes, trabajadores móviles y personas en transición”.

Vivienda debe pensarse más allá del volumen

Desde el sector privado, Rubén Cors, director de operaciones de COMVIVE, coincidió en que el modelo actual requiere mayor articulación entre actores y una visión más integral del problema.

“Hemos hecho mucho en diagnóstico, pero falta integración. Vemos a la política pública por un lado, a los financiamientos por otro, a los desarrolladores por otro, y si nos falta un eslabón, ahí se rompe todo. Necesitamos tejer todos los elementos para que esto realmente funcione”, expuso.

Además, enfatizó que la vivienda debe evaluarse no solo por su costo de adquisición, sino por su viabilidad en el día a día.

“La pregunta no es solo si el cliente puede comprar la casa, sino si puede vivir en ella. El costo del transporte, de la electricidad o del agua cada vez pesa más, y eso define si una vivienda realmente es viable o no para las familias”, dijo.

Hacia un enfoque más integral y centrado en las personas

En tanto, Melva Flores, responsable del Laboratorio del Centro Terwilliger de Innovación en Vivienda, destacó la necesidad de adoptar una visión sistémica que considere todos los factores que intervienen en el desarrollo habitacional.

“Tenemos que entender la vivienda como parte de un sistema. Si uno de los eslabones falla, todo el sistema se ve afectado. Hay barreras estructurales que debemos atender desde la raíz, y eso implica coordinación entre todos los actores”, comentó.

Por su parte, Carmen Contreras, directora y Fundadora de Ciudad de Cuidados, subrayó la importancia de incorporar una visión más cualitativa en el análisis del sector.

“Al mercado inmobiliario le hace falta una aproximación más cualitativa, no solo basada en estadísticas. Necesitamos entender las historias de vida, los ciclos de vida de las personas y cómo eso influye en la forma en que habitan y demandan vivienda”, destacó.

Coordinación, clave para atender el reto habitacional

Finalmente, los participantes coincidieron en que el principal desafío es articular esfuerzos entre gobierno, iniciativa privada y sociedad civil para construir soluciones más efectivas.

“El reto no es solo el diagnóstico, sino los cómos: cómo lo hacemos, quién lo hace y para quién lo hacemos. Necesitamos mecanismos institucionales, financieros y de coordinación que realmente permitan llevar las soluciones al territorio”, concluyó Díaz Duarte.

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Fernanda Hernández

Reportera y redactora en Centro Urbano. Soy egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Me interesa la cultura, el urbanismo y la arquitectura. Amante del mundo digital, el cine, la música, la lectura y la escritura.


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