La autoconstrucción de vivienda destaca como un desafío estructural por la falta de lineamientos técnicos y planeación a largo plazo
En el Foro Los Nuevos Retos de la Vivienda ingenieros y arquitectos destacaron que la industria debe fortalecerse desde los cimientos. Señalaron que, si bien la construcción de vivienda enfrenta retos como la constante capacitación, la actualización de la normativa y la innovación en los procesos y materiales, uno de los mayores desafíos es la autoconstrucción.
En los últimos años, la autoproducción de vivienda ha representado una opción para resolver el hacinamiento en el país, sobre todo entre los sectores con menores ingresos. Sin embargo, los trabajadores construyen sus viviendas sin conocimientos técnicos.
Durante el panel ‘Criterios técnicos en el diseño y construcción de vivienda’,Sebastián Serrano Vega, director general de SIPSA Ingenieros, destacó que, aunque la construcción de vivienda enfrenta diversos retos, la autoconstrucción presenta aún más desafíos. Entre ellos se encuentra el difícil acceso a los materiales adecuados para llevar a cabo sus obras.
Aunado a ello, los trabajadores enfrentan otro reto: el desconocimiento técnico. Señaló que la normativa mexicana vigente establece que la vida útil de las estructuras debe ser de 50 años. En ese sentido, cuestionó qué sucede con estas viviendas después de ese periodo.
Al respecto, Armando Gallegos, presidente de ANCOSE, destacó que, una vez cubierta la necesidad inmediata de vivienda, los mexicanos no planean el uso de sus inmuebles a largo plazo, debido a la dificultad de adquirirlos en primer lugar.
“Uno de los retos es que la vida útil de las estructuras, que se diseñan con las normas mexicanas, es de 50 años. ¿Qué significa eso, que si ustedes compran una casa en 50 años esa ya no funciona? Pensamos en que esa estructura para toda la vida. Si es una herencia, sobre todo, imagínense perderla”, platicó.
La autoconstrucción de vivienda representa uno de los pilares del sector, debido al gran número de unidades que se desarrollan de esta forma. Por ello, Gerardo Osorio, director general de AMEBI, consideró fundamental que los órdenes de gobierno fomenten la producción ordenada de vivienda, a fin de asegurar tanto el acceso a inmuebles como la seguridad estructural, entre otros aspectos.
“Se fomenta más la vivienda desordenada que la vivienda ordenada. Hablando de vivienda ordenada como aquella que cumple con todos los servicios y con los reglamentos, los cálculos estructurales y la supervisión durante todo el proceso de la construcción”, indicó.
En ese contexto, Gallegos señaló que faltan herramientas que regulen la autoproducción de inmuebles. Recordó que, hace algunos años, la Facultad de Ingeniería de la UNAM brindaba folletos con información sobre la construcción y los materiales, como una forma de ofrecer información básica a los mexicanos para que pudieran construir sus hogares.
“Lo más preocupante de la autoconstrucción es que no hay lineamientos arquitectónicos. Ustedes viajen a cualquier otro país, sobre todo europeo, y van a ver que, si quieren construir una vivienda, tiene que cumplir con ciertas medidas en la fachada y el techo. Aquí, en México, no tenemos eso”, afirmó.
A pesar de estos problemas, Juan Carmona, director general de JC Arquitectura, recordó que la autoproducción de vivienda surge de un problema más profundo: la necesidad de vivienda y la falta de recursos para adquirirla.
Apuntó que, lejos de criticar esta forma de construir vivienda, es necesario alinear medidas que permitan atender este problema estructural.
“Construyamos a través de empresas formales o ingenieros arquitectos. Ahí empezamos con el problema y no raya. Hay una cultura impresionante de no entender que el profesional, el arquitecto o el ingeniero, son quienes deben hacer la vivienda. Pero es una necesidad, por cuestión cultural y por economía. No le va a pagar a un arquitecto cuando nada más tiene para desarrollar un cuarto de 4 × 4”, afirmó.









