Fernanda Lonardoni destacó que garantizar vivienda adecuada implica integrar factores como servicios, ubicación, asequibilidad y calidad de vida
En el Foro Los Nuevos Retos de la Vivienda, Fernanda Lonardoni, jefa de la Oficina de ONU-Habitat para México, Cuba y Centroamérica, destacó que la vivienda debe entenderse como un derecho humano y no únicamente como un bien económico, debido a su impacto en el desarrollo social y urbano.
“Para ONU-Habitat, la vivienda no es un bien económico, ni solamente un producto de mercado. La vivienda es un derecho humano. Es la base de un nuevo contrato social, es también el punto de partida para construir ciudades más justas, sostenibles e inclusivas”, afirmó.
En ese sentido, explicó que hablar de vivienda adecuada implica considerar múltiples factores que inciden en la calidad de vida de las personas, más allá de la edificación de espacios habitacionales.
“Hablar de vivienda adecuada implica ir mucho más allá de la construcción de unidades habitacionales. Desde ONU-Habitat, entendemos la vivienda como un sistema integral, debe cumplir siete condiciones esenciales”, indicó.
Entre estos elementos se encuentran la seguridad de la tenencia, el acceso a servicios básicos, la asequibilidad, la habitabilidad, la accesibilidad, la ubicación adecuada y la pertinencia cultural, factores que en conjunto permiten garantizar el ejercicio de este derecho.
La vivienda como sistema integral
Lonardoni subrayó que la vivienda constituye un componente central en la vida de las personas, al incidir directamente en ámbitos como la salud, la educación y la seguridad.
“La vivienda es mucho más que cuatro paredes. La vivienda es salud, es educación, seguridad, dignidad. Es el lugar donde transcurre la vida cotidiana de millones de personas”, señaló.
Bajo esta perspectiva, apuntó que el acceso a vivienda, suelo y servicios básicos se posiciona como un eje articulador para atender diversos desafíos sociales y económicos.
“Nuestro plan estratégico de ONU-Habitat reconoce que el acceso a una vivienda, suelo y servicios básicos es el núcleo integrador para enfrentar desafíos globales, como la pobreza multidimensional”, explicó.
Asequibilidad y retos estructurales
Asimismo, indicó que uno de los principales desafíos radica en la asequibilidad, debido al incremento sostenido en los costos de la vivienda en comparación con los ingresos de la población.
“En los últimos 13 años, el costo de la vivienda en América Latina ha crecido aumentando 7 veces más que los ingresos de las personas y los hogares. No hay como hablar de pobreza, sin hablar de asequibilidad de la vivienda”, afirmó.
Finalmente, Fernada Lonardoni destacó que atender estos retos requiere la participación coordinada de distintos actores, así como el fortalecimiento de la planificación, la gobernanza, el conocimiento, las alianzas y el financiamiento.
En ese sentido, subrayó que la vivienda concentra múltiples problemáticas, pero también representa una oportunidad para generar soluciones de mayor alcance.
“La vivienda es el punto donde convergen todos los grandes desafíos urbanos, pero también es donde pueden empezar las soluciones”, concluyó.









