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Calles de tránsito mixto para reducir accidentes viales

Calles de tránsito mixto para reducir accidentes viales

El Manual de Calles de la Sedatu propone un diseño vial estratégico para garantizar la seguridad tanto de los vehículos como de los peatones

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2018 se registraron en México un total de 12,877 atropellamientos, en los que en el 75% de los casos, el conductor del vehículo fue considerado el responsable del accidente, mientras que el 20% de los siniestros se atribuyeron al peatón.

ONU-Habitat explica que esto se debe a la prevalencia de los automóviles sobre las personas en las ciudades, lo que ha favorecido que las calles estén previstas para los coches, quienes tienen preferencia tanto para moverse en la ciudad como para estacionarse. Además, el espacio al que tienen acceso es mucho mayor que el reservado para peatones y ciclistas.

En este sentido, las calles de tránsito mixto pueden ser la solución para reducir tanto los atropellamientos como las colisiones entre vehículos, pues, al compartir el espacio, se estima que los usuarios de la vía prestarán más atención a su entorno para garantizar su seguridad, lo cual limita las posibilidades de que ocurra un accidente.

De esta manera, la planificación urbana y el diseño vial se convierten en piezas estratégicas para lograr calles más seguras, al generar una circulación más ordenada. Si en lugar de ampliar las zonas para automóviles se redistribuye el espacio para que automóviles, camiones, motos, ciclistas y peatones lo compartan, el número de siniestros y atropellamientos se reduce y, en consecuencia, también el de víctimas.

El ‘Manual de calles: diseño vial para ciudades mexicanas’, de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), contiene lineamientos que afectan a diferentes elementos del espacio urbano, y su aplicación permite la construcción de áreas compartidas a partir de las siguientes propuestas:

  • Intersecciones– éstas ordenan la trayectoria de los usuarios y obligan a los vehículos a reducir la velocidad, y, mediante líneas marcadas en la vía, establecen el recorrido que deben seguir tanto peatones como ciclistas, a modo de ruta natural. Cuando estas líneas se integran como carriles para uso ciclista, interrumpen el tráfico rodado, favorecen que los vehículos reduzcan la velocidad y, por lo tanto, se gana seguridad.
  • Glorietas– gracias a éstas, se reduce la gravedad de los accidentes, pues obligan a modificar la trayectoria y mantener la atención sobre el resto de los usuarios, además de que mejoran el flujo, lo que reduce los tiempos de espera de quienes circulan. Cuando están ubicadas en áreas residenciales, se pueden limitar sus dimensiones para desviar menos la trayectoria de los peatones y facilitar el paso de los ciclistas.
  • Estaciones– el flujo de peatones siempre aumenta en los alrededores de las estaciones de transporte público, lo cual exige una accesibilidad adecuada para garantizar su seguridad. Por esta razón, su diseño debe tener en cuenta cuestiones como el volumen de personas que permanecerán en la estación y cómo evitar choques entre autobuses.
  • Estacionamientos– su diseño debe basarse en factores como la demanda de residentes para darles prioridad (reservados), desincentivar el uso del automóvil propio (libres) o favorecer la rotación (regulados). En el caso de estacionamientos en la vía pública, los parquímetros contribuyen a reducir el tiempo de búsqueda de estacionamiento, las emisiones contaminantes y un mejor ordenamiento de los automóviles.
  • Trayectoria peatonal– a través de cebras peatonales que se visibilicen claramente y estén libres de obstáculos, se debe dirigir la trayectoria de los peatones de la manera más recta posible. Asimismo, se deben contemplar espacios o islas en las que al menos puedan esperar dos peatones con una carriola o bicicleta.
  • Trayectoria vehicular– cuando los automóviles den vuelta en una zona de paso peatonal, se debe evitar que la vuelta sea continua e incluir elementos que permitan un radio de giro restringido, a fin de que el cambio de trayectoria se realice en dos giros y se reduzca la velocidad.