Los nómadas digitales impulsan desarrollos que combinan vivienda, salud preventiva, tecnología y amenidades enfocadas en el bienestar
El crecimiento del turismo wellness comienza a extender su influencia más allá de hoteles y destinos vacacionales para alcanzar al mercado inmobiliario, donde nuevos perfiles de residentes buscan espacios que integren vivienda, bienestar, trabajo remoto y servicios relacionados con la salud.
De acuerdo con el Global Wellness Economy Monitor 2025, elaborado por el Global Wellness Institute (GWI), la economía mundial del bienestar alcanzó un valor de 6.8 billones de dólares, mientras que el segmento de wellness real estate destaca por sus perspectivas de crecimiento, con una tasa anual estimada de 15.2% hasta 2029.
Esta tendencia comienza a modificar las características de los espacios que demandan viajeros, nómadas digitales y personas que planean su retiro, quienes ya no consideran únicamente factores tradicionales como ubicación o dimensiones de los inmuebles, sino también la infraestructura disponible para mantener estilos de vida relacionados con el bienestar.
Así, espacios de coworking, clínicas de longevidad, gimnasios con tecnología especializada y servicios de medicina preventiva comienzan a incorporarse a proyectos destinados a estos segmentos.
Del turismo wellness a la vivienda
El turismo wellness registra un crecimiento anual cercano al 10% a nivel mundial, de acuerdo con las tendencias de la industria hotelera citadas en el documento.
Ante esta evolución, algunos desarrollos de lujo han comenzado a sustituir o complementar amenidades tradicionales, como salas de cine y espacios de usos múltiples, con instalaciones orientadas a la salud y el bienestar.
Entre ellas se encuentran áreas de coworking, clínicas de longevidad, terapias de luz y sonido, así como gimnasios equipados con tecnología de recuperación y biohacking. La intención es responder a usuarios que buscan mantener sus rutinas físicas y de bienestar mientras trabajan de manera remota.
Esta demanda también comienza a trasladarse hacia el mercado de vivienda, particularmente entre personas que planean dónde vivir durante su retiro.
En este segmento surge el concepto de ‘última vivienda’, utilizado para describir comunidades orientadas a una longevidad activa, donde se combinan diseño arquitectónico, servicios y amenidades asociadas tradicionalmente con complejos turísticos, pero adaptadas para favorecer la independencia de sus residentes a largo plazo.
México, ante la convergencia entre turismo y bienestar
Esta transformación encuentra un escenario particular en México debido a la actividad relacionada con el turismo médico.
Según proyecciones de IMARC Group citadas en el documento, el mercado mexicano de turismo médico alcanzó un valor de 2,100 millones de dólares en 2025.
En este contexto, Tijuana se ha consolidado como uno de los puntos de entrada de pacientes internacionales que buscan servicios relacionados con cirugías bariátricas, odontología y ortopedia.
Sin embargo, la demanda comienza a extenderse hacia servicios que van más allá de procedimientos médicos específicos y estancias de corta duración.
“El perfil del usuario ha evolucionado. Hoy, la persona ya no cruza la frontera únicamente para tratar un padecimiento; busca realizarse evaluaciones metabólicas continuas, acceder a medicina preventiva y establecerse en un entorno que promueva la salud integral”, explicó Sergio Roberto Mendoza Romero, director general de ENSō.
Este cambio abre oportunidades para desarrollos inmobiliarios capaces de integrar vivienda, hospitalidad y bienestar dentro de un mismo espacio.
Nómadas digitales y retiro activo modifican los desarrollos
La convergencia entre estas tendencias también comienza a reflejarse en proyectos inmobiliarios ubicados en distintos destinos del país.
De acuerdo con Mendoza Romero, uno de los principales retos para el sector consiste en integrar bienestar, arquitectura accesible y servicios preventivos de salud dentro de modelos de vivienda permanentes.
“Durante años hemos visto una fragmentación en el sector. El reto actual es unificar el bienestar, la arquitectura accesible y la salud preventiva en un modelo de propiedad permanente”, señaló.
El directivo agregó que estos ecosistemas buscan responder tanto a las necesidades de los nómadas digitales como a las de adultos interesados en mantener un retiro activo. ENSō desarrolla actualmente proyectos bajo este concepto en Rosarito, San Miguel de Allende y Cancún.
De esta manera, la vivienda dirigida a estos segmentos comienza a incorporar características que anteriormente estaban asociadas principalmente con la hotelería y los complejos vacacionales.
La tendencia apunta hacia espacios donde las amenidades no se concentran exclusivamente en el entretenimiento, sino también en servicios vinculados con salud preventiva, actividad física, trabajo remoto, convivencia y autonomía.
Así, el crecimiento del turismo wellness y la movilidad de los trabajadores digitales abren una nueva vertiente para el sector inmobiliario mexicano, particularmente en destinos turísticos y ciudades capaces de combinar conectividad, servicios, vivienda y experiencias enfocadas en el bienestar.





