Datos e inteligencia artificial al servicio de la regeneración urbana, la vivienda y las personas
Por Rubén Cors Gil*
Durante décadas, buena parte de la respuesta al crecimiento urbano consistió en expandir la ciudad: nuevos fraccionamientos, nuevas vialidades, más infraestructura y más territorio urbanizado.
Hoy, frente al costo de esa expansión y a la magnitud de las desigualdades urbanas, quizá la pregunta deba ser distinta: ¿cuánto de la solución está dentro de la ciudad que ya construimos?
Ésa es la conversación que plantea ONU-Habitat para el Día Mundial de las Ciudades 2026 bajo el tema “Regenerating the City: Adequate Housing for All”: utilizar la regeneración urbana para generar vivienda adecuada, barrios inclusivos y resilientes, con participación comunitaria y salvaguardas contra el desplazamiento.
LA CIUDAD QUE YA TENEMOS
México ofrece razones suficientes. El Programa Nacional de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano 2026-2030 reconoce que vivienda y ordenamiento territorial estuvieron desvinculados durante décadas, generando expansión fragmentada, vivienda periférica y déficits de servicios.
El diagnóstico señala que 39.2% de la reserva territorial registrada está en zonas periurbanas no consolidadas y 27.5% fuera de los contornos urbanos. En la Zona Metropolitana del Valle de México, más de 7.6 millones de personas dedican más de dos horas diarias en sus desplazamientos y los hogares de menores ingresos pueden destinar hasta 21% de su gasto al transporte.
Construir vivienda, por sí mismo, no necesariamente significa construir una mejor solución habitacional.
Regenerar plantea otra posibilidad: aprovechar mejor la infraestructura, los servicios, el patrimonio urbano y las comunidades que ya existen.
REGENERAR ES MUCHO MÁS QUE RENOVAR
La regeneración urbana no debería confundirse con embellecer fachadas o aumentar el valor inmobiliario.
Regenerar significa mejorar vivienda existente, recuperar espacio público, introducir vivienda asequible, acercar equipamientos, mejorar movilidad e infraestructura y preparar los barrios frente a riesgos climáticos.
Pero hay una condición indispensable: que quienes dieron vida a esos barrios puedan beneficiarse de la transformación.
Una intervención puede ser muy exitosa desde el punto de vista físico y, al mismo tiempo, fracasar socialmente si el aumento de valor termina desplazando a sus habitantes originales.
Por eso, una idea debería acompañar cualquier estrategia de regeneración: una ciudad no se regenera realmente si mejora el barrio pero expulsa al habitante.
ONU-Habitat coloca precisamente la participación comunitaria, la vivienda adecuada y las salvaguardas contra el desplazamiento en el centro de la agenda 2026.
Regenerar bien requiere saber dónde intervenir, qué priorizar y anticipar las consecuencias de cada decisión. Ahí los datos y la inteligencia artificial abren una posibilidad distinta.
UNA NUEVA INTELIGENCIA PARA INTERVENIR MEJOR
Hasta hace pocos años, muchas decisiones urbanas se tomaban con información fragmentada o desactualizada. Hoy podemos integrar datos de vivienda, catastro, movilidad, empleo, infraestructura, agua, energía, equipamientos, riesgos y características socioeconómicas.
La inteligencia artificial permite encontrar patrones y relaciones difíciles de identificar mediante herramientas tradicionales.
Podemos empezar a responder preguntas mucho más precisas:
- ¿Dónde existen viviendas deterioradas pero infraestructura disponible?
- ¿Dónde hay inmuebles o suelo subutilizado?
- ¿Dónde conviene mejorar, densificar o reconvertir?
- ¿Dónde una nueva inversión puede generar mayor impacto social?
- ¿Qué zonas concentran vulnerabilidad climática?
- ¿Y dónde una intervención podría acelerar desplazamiento o gentrificación?
ONU-Habitat ya trabaja con GeoAI, combinando inteligencia artificial con datos geoespaciales, imágenes satelitales, registros administrativos y sensores para apoyar decisiones sobre vivienda, infraestructura, movilidad, servicios, medio ambiente y riesgos.
Pero debemos mantener clara la relación entre herramienta y propósito:
La inteligencia artificial no debe decidir qué ciudad queremos; puede ayudarnos a entender mucho mejor la ciudad que tenemos y las consecuencias de nuestras decisiones.
REGENERACIÓN INTELIGENTE CON UNA MÉTRICA HUMANA
También tendremos que cambiar la manera de medir el éxito. No debería bastar con reportar inversión realizada, metros cuadrados intervenidos o incremento del valor inmobiliario.
Deberíamos preguntarnos:
- ¿Permanecieron los habitantes originales?
- ¿Mejoraron sus viviendas?
- ¿Disminuyeron sus tiempos y costos de traslado?
- ¿Tienen mejor acceso a servicios?
- ¿Bajó su consumo energético?
- ¿Mejoró el espacio público?
- ¿Disminuyó su exposición a inundaciones, calor u otros riesgos?
La tecnología sólo adquiere sentido cuando mejora la vida de las personas. Como ha planteado ONU-Habitat, no hay nada verdaderamente inteligente en una ciudad que deja habitantes atrás.
Por eso, debemos cambiar la métrica: la regeneración no debería medirse sólo por cuánto aumenta el valor del territorio, sino por cuánto aumenta el valor de vivir en él y por cuántas de las personas que ya vivían ahí pueden seguir haciéndolo.
El futuro urbano no consiste solamente en construir más ciudad. Consiste en entender mejor la que ya tenemos, regenerarla con inteligencia y asegurarnos de que quienes le dieron vida puedan seguir formando parte de ella.
*Rubén Cors Gil
Ejecutivo del sector inmobiliario, con experiencia en vivienda, desarrollo urbano, sostenibilidad y políticas públicas





