El museo está conformado por 12 pabellones conectados por una cubierta continua inspirada en los jardines tradicionales de la ciudad
El estudio de arquitectura Bjarke Ingels Group (BIG) completó su primer museo de arte con la apertura del Suzhou Museum of Contemporary Art (Suzhou MoCA), un complejo cultural de 60,000 metros cuadrados ubicado a orillas del lago Jinji, en Suzhou, China.
El recinto abrió sus puertas al público el 30 de agosto y fue concebido como una serie de 12 pabellones conectados entre sí, cuya arquitectura retoma elementos de los jardines tradicionales que han caracterizado a Suzhou durante siglos.
En lugar de proyectar el museo como un único volumen monumental, BIG distribuyó el programa en diferentes edificios e incorporó jardines y cuerpos de agua entre ellos, con el objetivo de crear una transición entre el entorno urbano y el paisaje del lago.
El museo reinterpreta los jardines de Suzhou
Uno de los principales elementos del proyecto es su cubierta continua, que serpentea sobre los pabellones y unifica visualmente todo el conjunto.
Para su diseño, BIG reinterpretó el lang, un corredor cubierto característico de los jardines tradicionales chinos que permite recorrer distintos espacios mientras enmarca diferentes vistas del paisaje.
En el Suzhou MoCA, este elemento se transforma en una estructura que conecta los pabellones y acompaña a los visitantes durante su recorrido por las salas de exposición, patios y jardines.
La disposición de los edificios genera además una secuencia de espacios interiores y exteriores, mientras que los pabellones se encuentran conectados mediante corredores, puentes y túneles.
Con ello, el museo busca recuperar la experiencia de los jardines tradicionales de Suzhou desde un lenguaje arquitectónico contemporáneo y, al mismo tiempo, permitir que el paisaje forme parte del recorrido cultural.
Una cubierta que funciona como quinta fachada
Vista desde el aire, la cubierta forma una geometría continua que recuerda a un nudo infinito. Este elemento adquiere particular relevancia debido a la ubicación del museo junto a la rueda de la fortuna de Suzhou, desde donde los visitantes pueden contemplar el complejo desde una perspectiva elevada.
Por ello, BIG concibió el techo como una ‘quinta fachada’, de manera que la imagen del edificio pudiera conservar su carácter arquitectónico incluso cuando se observa desde arriba.
La cubierta presenta acabados metálicos que reflejan los cambios de luz y las condiciones del entorno, mientras que las fachadas de los pabellones mantienen una materialidad más sobria para establecer un diálogo con los jardines y el agua.
Asimismo, la configuración del conjunto permite generar diferentes perspectivas hacia el lago Jinji y hacia los espacios exteriores del propio museo.
Un museo entre la ciudad y el lago
Otro de los objetivos del proyecto fue mantener la conexión entre Suzhou y su frente lacustre. En lugar de crear una gran construcción que interrumpiera el acceso hacia el agua, los arquitectos fragmentaron el programa para generar recorridos que atraviesan el complejo.
De esta manera, los espacios públicos y jardines se integran con las áreas culturales y permiten que el museo funcione no sólo como un recinto expositivo, sino también como parte del paisaje urbano.
El Suzhou MoCA abrió acompañado de diversas exposiciones inaugurales dedicadas al arte moderno y contemporáneo, entre ellas una muestra sobre Pablo Picasso, una exposición de arte contemporáneo chino y Materialism, dedicada a explorar los materiales empleados por BIG en diferentes proyectos.
Con la apertura del recinto, BIG suma su primer museo de arte completado y traslada al contexto contemporáneo algunos de los elementos que han definido históricamente los jardines de Suzhou, Patrimonio Mundial reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).





