Un estudio reveló que los centros urbanos redujeron su peso poblacional mientras las ciudades continuaron expandiéndose hacia las periferias
Las zonas centrales de las ciudades mexicanas perdieron 2.5 millones de habitantes entre 1990 y 2020, pese a que durante ese periodo la población urbana del país casi se duplicó, de acuerdo con una investigación del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey.
El estudio, denominado Centrar el Futuro, analizó 70 ciudades mexicanas a partir de cuatro censos y tres décadas de información, y encontró un patrón de crecimiento caracterizado por el despoblamiento de los centros urbanos y la expansión hacia las periferias.
De acuerdo con los resultados, los centros de las ciudades pasaron de concentrar más de 40% de la población metropolitana a solamente 20%, mientras que zonas que ya cuentan con infraestructura, equipamiento, servicios y conectividad han perdido habitantes.
Al mismo tiempo, las distancias hacia los centros urbanos son actualmente 28% mayores, en promedio, frente a las que existirían en un escenario de crecimiento que hubiera conservado la densidad urbana.
CDMX creció mientras parte de su territorio perdió población
La investigación señala que el fenómeno no se limita a determinadas regiones o tamaños de ciudad, sino que se presenta como un patrón a escala nacional.
En la Ciudad de México, por ejemplo, entre 2000 y 2020 la población aumentó en casi 3 millones de habitantes; sin embargo, durante el mismo periodo 26% de su área urbana perdió población.
Según el análisis, este modelo de expansión se relaciona con fenómenos como la ubicación cada vez más distante de la vivienda, mayores traslados, infraestructura más costosa y diferencias en el acceso a oportunidades.
En este sentido, los investigadores plantean que problemas que suelen analizarse de manera independiente —como vivienda, transporte, uso de suelo, infraestructura y servicios— están vinculados con la forma en que las ciudades continúan extendiéndose mientras pierden habitantes en áreas consolidadas.
“Lo que encontramos no son casos aislados, sino un patrón urbano que se repite en ciudades de distintas regiones, tamaños y ritmos de crecimiento”, explicó José Antonio Torre, director del Centro para el Futuro de las Ciudades.
Buscan aprovechar la infraestructura existente
A partir de los resultados de la investigación, el Centro para el Futuro de las Ciudades desarrolló también Centrar el Futuro, una plataforma pública que permite consultar y comparar la evolución de las 70 ciudades estudiadas.
La herramienta reúne mapas, datos e infografías en cuatro ejes: crecimiento urbano, despoblamiento de los centros, expansión y dispersión urbana. Asimismo, busca aportar información para analizar dónde concentrar el crecimiento y cómo aprovechar la infraestructura existente.
Roberto Ponce, líder de Investigación del Centro para el Futuro de las Ciudades, señaló que los patrones identificados no necesariamente tienen que mantenerse en el futuro.
“Los datos muestran que la forma en que han crecido nuestras ciudades no es un fenómeno inevitable ni irreversible. Al hacer visible y comparable este proceso, podemos pasar de describir cómo se transforman las ciudades a preguntarnos qué futuros urbanos estamos construyendo y qué alternativas tenemos para orientarlos”, indicó.
Plantean avanzar hacia ‘Ciudades Centradas’
Frente al crecimiento expansivo, la investigación propone avanzar hacia un modelo denominado ‘Ciudades Centradas’, caracterizado por urbes más compactas, próximas y conectadas, organizadas alrededor de un centro o de una red de centros, subcentros y centralidades.
La propuesta no plantea una misma solución para todas las ciudades. En algunos casos implicaría fortalecer los centros urbanos y, en otros, consolidar y conectar diferentes centralidades.
El objetivo, de acuerdo con los investigadores, es acercar vivienda, empleo, servicios y oportunidades, reducir distancias y aprovechar la infraestructura ya disponible.
Bajo este planteamiento, una ciudad con mayor proximidad podría reducir los tiempos de traslado y acercar oportunidades de empleo, educación y salud, además de hacer más eficiente la inversión pública al fortalecer zonas que ya cuentan con infraestructura, equipamientos y servicios.





