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Talento mexicano ya no acepta ir a las oficinas ‘porque sí’

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Los trabajadores valoran la colaboración presencial, pero exigen oficinas que aporten productividad y reduzcan el impacto de los traslados

La discusión sobre el regreso a las oficinas ha entrado en una nueva etapa, pues si bien los trabajadores reconocen el valor de la colaboración presencial, cada vez son más quienes cuestionan la necesidad de trasladarse diariamente a espacios que no mejoran su productividad, bienestar o experiencia laboral.

Así lo señala el estudio La Experiencia Laboral México 2026: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar, elaborado por WeWork y Michael Page, con base en cerca de 3,000 encuestas y 150 entrevistas realizadas en América Latina.

La investigación muestra que el mercado laboral atraviesa una transformación profunda en la que la flexibilidad, la salud y el equilibrio entre vida personal y trabajo ganan terreno frente a los modelos tradicionales de presencialidad.

Uno de los hallazgos más relevantes es que el 56.9% del talento mexicano prefiere esquemas híbridos de trabajo, aunque sólo el 33% labora actualmente bajo esa modalidad.

La principal razón detrás de esta preferencia es la posibilidad de reducir los tiempos de traslado, un factor que los trabajadores asocian directamente con una mejor calidad de vida y una mayor eficiencia en el uso de su tiempo.

Las oficinas enfrentan nuevos desafíos

Asimismo, de acuerdo con el estudio, las principales fricciones que experimentan los trabajadores están relacionadas con las condiciones de los espacios físicos.

Entre ellas destacan la dificultad para desempeñarse en oficinas abiertas y ruidosas, mencionada por el 37% de los encuestados; la falta de espacios suficientes para todos los colaboradores, señalada por el 35.9%; y la ausencia de infraestructura adecuada, como estacionamientos, áreas de descanso o comedores, reportada por el 35.2 por ciento.

Estas problemáticas adquieren una relevancia particular en grandes centros urbanos como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde la movilidad representa uno de los principales retos para millones de trabajadores.

En este contexto, Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica, consideró que el debate ya no se centra en la cantidad de días que una persona trabaja desde casa o desde la oficina, sino en la capacidad de las organizaciones para ofrecer entornos que generen valor real.

“La conversación ya no gira únicamente alrededor de cuántos días se trabaja desde casa o desde la oficina. Lo que vemos es que el talento espera entornos más eficientes, flexibles y alineados con sus necesidades reales. Las oficinas necesitan volver a justificar el traslado”, dijo.

Nuevas expectativas generacionales

La investigación también identifica diferencias importantes entre generaciones. Mientras que los trabajadores de mayor edad continúan priorizando factores como la estabilidad y la funcionalidad de los espacios, los Millennials y la Generación Z buscan oficinas que incorporen flexibilidad, conectividad, ergonomía y experiencias que contribuyan activamente a su bienestar cotidiano.

Además, aspectos como la inteligencia artificial, el trabajo por resultados, la flexibilidad y las estrategias de bienestar comienzan a consolidarse como elementos clave para atraer y retener talento en un mercado laboral cada vez más competitivo.

Para Hidalgo, las empresas que comprendan esta evolución tendrán una ventaja significativa frente a aquellas que mantengan modelos rígidos de organización laboral.

“Las empresas que entiendan que la oficina ya no es únicamente infraestructura, sino una herramienta de experiencia laboral, tendrán una ventaja importante en atracción, productividad y permanencia de talento”.

El futuro del trabajo

Las conclusiones del estudio apuntan a un cambio estructural en la relación entre las personas y las oficinas. Más que una discusión sobre presencialidad o trabajo remoto, el reto para las organizaciones consiste en construir modelos laborales que respondan a las expectativas actuales de los trabajadores y generen condiciones que favorezcan tanto el desempeño como la calidad de vida.

En ese escenario, la oficina deja de ser un destino obligatorio para convertirse en un espacio que debe demostrar su utilidad. El futuro del trabajo, concluye la investigación, dependerá menos de imponer la presencialidad y más de la capacidad de las empresas para ofrecer experiencias laborales que realmente aporten valor al talento.

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Redacción Centro Urbano


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