Además, la firma destacó que las oficinas evolucionan hacia espacios de bienestar, conexión y productividad
La inteligencia artificial no aisla a las personas en el entorno laboral; por el contrario, está impulsando una mayor necesidad de conexión humana, colaboración y aprendizaje dentro de las oficinas.
Así lo reveló el Global Workplace Survey 2026 del Gensler Research Institute, estudio que encuestó a más de 16,400 trabajadores en 16 países, incluido México.
Durante la presentación del informe en Ciudad de México, representantes de Gensler señalaron que el espacio físico de trabajo ha adquirido un nuevo valor estratégico para las empresas, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial comienza a asumir tareas rutinarias y operativas.
“La inteligencia artificial no representa únicamente una transición tecnológica, sino una profunda transición humana. Las empresas exitosas son aquellas que entienden que el espacio físico no es un centro de costos, sino una inversión crítica en sus colaboradores”, señaló Carlos Pérez-Gavilán, codirector de Gensler en México.
De acuerdo con el reporte, el 30% de la fuerza laboral global ya puede considerarse ‘AI Power Users’; es decir, trabajadores que utilizan herramientas de inteligencia artificial tanto en su vida profesional como personal.
No obstante, lejos de trabajar de forma más aislada, estos usuarios pasan menos tiempo realizando actividades individuales y dedican más tiempo al aprendizaje, la colaboración y la socialización.
El estudio también encontró que estos trabajadores reportan relaciones más sólidas con sus equipos, mayores niveles de confianza y una cultura de colaboración más fuerte. Además, el 70% de los usuarios intensivos de IA considera que el aprendizaje continuo es clave para su desarrollo profesional, frente al 44% de los adoptantes tardíos.
La oficina como destino
Asimismo, expertos de Gensler señalaron que las oficinas deben dejar de entenderse como una obligación y convertirse en espacios a los que las personas realmente quieran asistir.
“Hay que empezar a ver la oficina como un lugar al que la gente quiera ir y no tenga que ir. La oficina no es una obligación, la oficina es una herramienta para la gente”, explicó Fernando Salgado.
En ese sentido, el reporte muestra que el regreso a las oficinas ya se estabilizó. Actualmente, los colaboradores pasan el 55% de su tiempo laboral en oficinas físicas, mientras que el trabajo desde casa descendió al 18%
Sin embargo, los trabajadores esperan que esos espacios respondan a nuevas necesidades vinculadas al bienestar físico, emocional y profesional.
El 46% de los encuestados afirmó que desea oficinas con amenidades enfocadas en bienestar físico y mental, mientras que el 43% busca acceso a áreas al aire libre y vistas hacia la naturaleza.
Asimismo, los participantes señalaron que los espacios laborales del futuro deben priorizar aspectos como luz natural, áreas de concentración, espacios de descanso y zonas destinadas al aprendizaje y coaching profesional.
“Ya no trabajamos igual que hace diez años. La gente necesita espacios de concentración, de colaboración y también espacios para desconectarse y regular su sistema nervioso”, mencionó Mariana Vásquez.
Oficinas más humanas y flexibles
Otro de los hallazgos relevantes del estudio es que muchas oficinas actuales ya no responden a las dinámicas laborales contemporáneas.
El informe señala que dos tercios de los trabajadores realizan modificaciones por cuenta propia en sus espacios para mejorar aspectos relacionados con ergonomía, temperatura, privacidad o almacenamiento.
Además, el 27% de los colaboradores cancela reuniones frecuentemente debido a la falta de salas adecuadas para colaborar.
Para Gensler, estos datos reflejan la necesidad de diseñar oficinas más flexibles y personalizadas, capaces de adaptarse a distintos tipos de trabajo y perfiles de usuario.
“No somos robots y no todos trabajamos igual. Hay que diseñar espacios pensados en la gente, en su confort y en cómo realmente trabajan”, señaló Vásquez.
Incluso, destacó que el diseño corporativo ya no puede basarse únicamente en tendencias estéticas o fórmulas genéricas.
“No hay una receta única. Cada empresa trabaja distinto y necesita oficinas diferentes”, afirmó la especialista.
El futuro del trabajo
A medida que la inteligencia artificial continúe transformando los procesos laborales, Gensler considera que las oficinas evolucionarán hacia espacios centrados en el aprendizaje, la creatividad y las relaciones humanas.
“La oficina del futuro va a ser gente feliz, gente productiva, gente concentrada y con un balance de trabajo resuelto”, concluyó Mariana Vásquez.
El estudio concluye que las empresas que logren combinar tecnología avanzada con espacios humanos, colaborativos y adaptables serán las que tendrán mayores posibilidades de atraer y retener talento en un mercado cada vez más competitivo.









