Desarrolladores destacan la necesidad de fortalecer la regulación hídrica, homologar criterios y garantizar el suministro para ampliar la oferta de vivienda
El acceso al agua se mantiene como uno de los principales desafíos para el desarrollo de vivienda en México. Ante el crecimiento de la demanda habitacional y las condiciones de estrés hídrico que enfrentan diversas regiones del país, desarrolladores y representantes de la industria coincidieron en la necesidad de fortalecer los mecanismos regulatorios y la coordinación entre autoridades y sector privado para garantizar el suministro en nuevos proyectos.
Durante su participación en Liga Inmobiliaria, Miguel Lozano, CEO de Casas ARA, y Carlos Ramírez Capó, presidente nacional de Canadevi, destacaron que el acceso al agua es un elemento indispensable para incrementar la oferta de vivienda y atender las necesidades habitacionales de la población.
El agua, un requisito para ampliar la oferta habitacional
Miguel Lozano señaló que el desarrollo de vivienda implica garantizar el acceso al agua para las familias que habitarán las nuevas comunidades, por lo que los proyectos incorporan infraestructura hidráulica y sistemas que permitan asegurar el suministro del recurso.
“No necesitamos el agua para vender el agua como una industria refresquera o cervecera. El agua que nosotros le vamos a dar a los propietarios es la misma agua que están consumiendo en otro lado, nada más es pasar de un lado al otro”, comentó.
El directivo destacó que los desarrolladores participan activamente en la construcción de infraestructura para el abastecimiento de agua, desde la perforación de pozos y la instalación de tanques de almacenamiento, hasta la construcción de plantas de tratamiento para reutilizar el recurso.
“Nosotros estamos cumpliendo con una obligación constitucional de que se le dé agua a todos los habitantes del país. Nosotros creamos esa infraestructura para darle agua a los habitantes, perforamos los pozos, metemos los tanques de agua, construimos plantas de tratamiento para mejorar la descarga de agua, que se reutilice el agua”, indicó.
Asimismo, señaló que estas inversiones forman parte de los procesos necesarios para desarrollar nuevas comunidades y ampliar la oferta habitacional en distintas regiones del país.
Buscan reglas más claras para garantizar el suministro
Por su parte, Carlos Ramírez Capó señaló que el agua forma parte de los principales retos que enfrenta actualmente la industria de la vivienda, junto con temas relacionados con energía eléctrica y medio ambiente.
El Presidente nacional de Canadevi explicó que actualmente la Cámara mantiene mesas de trabajo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para revisar la reglamentación de la nueva Ley de Aguas Nacionales y los mecanismos que permitan garantizar el abastecimiento para los desarrollos habitacionales.
Entre ellos destacó la creación del Fondo del Agua, esquema que concentrará los volúmenes destinados al uso público urbano con el objetivo de asegurar el suministro para las personas que habitarán las nuevas viviendas.
“Nosotros estamos buscando en la vivienda vincular el derecho humano al agua. Este nuevo reglamento trae esta modalidad que es el Fondo del Agua, este Fondo del Agua es donde se van a acumular los volúmenes que se van a asignar para uso público urbano de manera tal que se esté garantizando el agua para las personas que van a ocupar las viviendas”, explicó.
Discrecionalidad también afecta la producción de vivienda
Además de los mecanismos para garantizar el acceso al recurso, Ramírez Capó señaló que la industria enfrenta diferencias importantes en los criterios que aplican los organismos operadores de agua para autorizar nuevos desarrollos habitacionales.
El dirigente explicó que actualmente existen variaciones significativas en las dotaciones de agua que exigen distintas autoridades locales, lo que genera incertidumbre para los proyectos y dificulta la planeación de nuevas inversiones.
De acuerdo con el presidente nacional de Canadevi, mientras algunos organismos solicitan dotaciones de 250 litros por habitante al día, otros elevan el requerimiento hasta 300 litros, pese a que existen referencias técnicas con parámetros menores.
“Si ya sabemos que son 150 litros, que es enorme a nivel nacional, ¿por qué entonces en la discrecionalidad de los organismos operadores piden más agua de lo que se necesita? Y si estamos en un estrés hídrico, pues tenemos que hacer más con menos”, señaló.
Asimismo, consideró que avanzar hacia criterios más homogéneos permitiría brindar mayor certidumbre para la planeación de proyectos habitacionales y facilitaría la ampliación de la oferta de vivienda en distintas regiones del país.









