A través de 10 principios,el ‘Decálogo por la calidad de la vivienda’ busca convertir la calidad en un eje clave del sector vivienda
El sector vivienda busca dejar atrás definiciones ambiguas y avanzar hacia criterios claros que permitan asegurar la calidad habitacional. En el marco del Foro Los Nuevos Retos de la Vivienda, se presentó la propuesta del ‘Decálogo por la calidad de la vivienda’, una propuesta que articula 10 principios para orientar el diseño, construcción y operación de viviendas en el país.
Horacio Urbano, presidente de Centro Urbano, indicó que, aunque ONU-Habitat definió siete criterios para la vivienda adecuada, el decálogo busca complementar ese marco al incorporar factores específicos que permitan aterrizar y medir la calidad de la vivienda en el desarrollo habitacional.
“Si vamos a hablar de calidad de vivienda, debemos tener claro a qué nos referimos. Hoy tenemos los criterios de la Vivienda Adecuada de un ONU Habitat y basado en ello, debemos tener también una serie de principios muy específicos que nos ayuden a definir a qué nos referimos cuando hablamos de la calidad de la vivienda; no podemos dejarlo en la subjetividad», señaló.
10 principios para asegurar la calidad de la vivienda
El decálogo se estructura en 10 ejes que, en conjunto, buscan garantizar viviendas más seguras, funcionales y con valor a largo plazo.
En primer lugar, la seguridad estructural establece que la vivienda debe proteger a sus habitantes ante riesgos y fallas constructivas. A ello se suma la duración, que plantea la necesidad de desarrollar viviendas que mantengan su valor y funcionalidad en el tiempo.
El mantenimiento considera soluciones constructivas que reduzcan costos y faciliten la conservación del inmueble, mientras que el patrimonio reconoce a la vivienda como un activo que debe generar plusvalía y certidumbre para las familias.
Por su parte, el componente de comunidad subraya la importancia de integrar la vivienda al entorno urbano, fortaleciendo la relación con el espacio público y la vida en común. En la misma línea, la habitabilidad pone énfasis en el confort y la adaptación a las condiciones climáticas.
El decálogo también incorpora la arquitectura como un elemento clave para dignificar el diseño sin necesariamente incrementar costos, así como la sustentabilidad, que resalta la responsabilidad del sector en el uso eficiente de recursos.
Desde una perspectiva operativa, se incluye la capacidad productiva y logística, al reconocer que la industria debe fortalecer su infraestructura para responder a la demanda de vivienda a escala nacional.
Finalmente, la resiliencia se posiciona como un eje indispensable para enfrentar fenómenos naturales y reducir la necesidad de reconstrucción constante.
Con esta iniciativa, el sector busca avanzar hacia una visión más integral, en la que la calidad de la vivienda deje de ser un concepto abstracto y se convierta en un estándar tangible para el desarrollo habitacional en México.









