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Singapur consolida la vivienda pública como eje de su política habitacional

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Singapur consolidó la vivienda pública como el eje de su política habitacional, con un modelo estatal que hoy alberga a 80% de su población

La crisis de vivienda ha llevado a distintos países a reforzar sus políticas habitacionales para ampliar la oferta y contener el deterioro en el acceso a una vivienda adecuada. En ese contexto, Singapur se mantiene como uno de los casos más representativos a escala global por su modelo de vivienda pública, encabezado por el Housing & Development Board (HDB), un organismo estatal que desde hace más de seis décadas desarrolla, comercializa y administra vivienda para la mayor parte de la población del país.

El caso singapurense resulta relevante luego de que Fernanda Lonardoni, jefa de la Oficina de ONU-Habitat para México, Cuba y Centroamérica, advirtiera que menos de 10 países producen vivienda social a gran escala en el mundo. Aunque la funcionaria no enumeró esos casos, Singapur destaca por sostener una política pública de vivienda masiva, con fuerte intervención del Estado y una cobertura que alcanza a casi ocho de cada 10 residentes.

Vivienda pública a gran escala

El Housing & Development Board es la autoridad de vivienda pública de Singapur. Fue creado en 1960 y desde entonces ha encabezado la construcción de complejos habitacionales, la venta de departamentos subsidiados y la administración de barrios completos con equipamiento, comercio, transporte y servicios urbanos. De acuerdo con sus estadísticas más recientes, el organismo ha construido más de un millón de viviendas desde su creación y hoy alberga a cerca del 80% de la población residente del país.

A diferencia de otros modelos donde el Estado sólo subsidia la compra o financia parte de la oferta, en Singapur el gobierno participa de forma directa en toda la cadena habitacional. El HDB planifica nuevos desarrollos, urbaniza el suelo, construye vivienda, vende unidades nuevas bajo distintos esquemas y, además, administra el mantenimiento y la renovación de los conjuntos habitacionales ya existentes. Esa estructura ha convertido a la vivienda pública en uno de los pilares de la política urbana del país.

La oferta del organismo se concentra principalmente en los llamados Build-to-Order (BTO), departamentos nuevos que se construyen una vez que la demanda alcanza un umbral suficiente, así como en otros esquemas de venta de unidades disponibles. En todos los casos, el acceso se articula mediante reglas de elegibilidad, subsidios y créditos públicos, con el objetivo de facilitar la compra de vivienda a hogares de ingresos bajos y medios.

Las metas del nuevo ciclo

La escala del modelo también se refleja en su producción reciente. En su reporte anual 2024/2025, el HDB informó que entre abril de 2024 y marzo de 2025 inició la construcción de 23,600 viviendas BTO y entregó 17,633 llaves a nuevos propietarios. Además, el organismo reportó que mantiene un amplio inventario de proyectos en obra para atender la demanda habitacional.

A ello se suman las metas de mediano plazo anunciadas por el gobierno. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Nacional y el HDB, Singapur prevé lanzar más de 50,000 departamentos BTO entre 2025 y 2027, como parte de la expansión de su parque de vivienda pública. Tan sólo en 2025 se programó la salida de 19,600 nuevas unidades, con una proporción creciente de proyectos con tiempos de espera más cortos.

Estas cifras se añaden al peso acumulado del modelo. Según la Sample Household Survey 2023/24 del HDB, en Singapur viven alrededor de 1.1 millones de hogares en departamentos del organismo, mientras que la tasa de propiedad se mantiene por encima de 9 de cada 10 hogares dentro del parque habitacional público.

Un modelo dirigido a la mayor parte de la población

El sistema de vivienda pública de Singapur está dirigido principalmente a ciudadanos singapurenses y, en determinados casos, a núcleos familiares donde participa al menos un ciudadano o residente permanente. La elegibilidad depende de factores como la ciudadanía, la composición familiar, el nivel de ingreso y el tipo de vivienda solicitada. Bajo este esquema, el HDB no se limita a atender a población en pobreza extrema, sino que funciona como una política habitacional de gran escala para hogares de ingresos bajos y medios.

El modelo también incorpora subsidios diferenciados para compradores de primera vivienda, restricciones de reventa y mecanismos para mantener la asequibilidad del parque público. A ello se suma la renovación constante de barrios y edificios, una política que busca conservar la calidad de las viviendas y evitar el deterioro del entorno urbano con el paso del tiempo.

Con esta estructura, Singapur mantiene uno de los sistemas de vivienda pública más amplios y consolidados del mundo. El modelo no sólo se basa en la construcción masiva de vivienda, sino en la participación directa del Estado como desarrollador, vendedor y administrador de un parque habitacional que sigue siendo la principal vía de acceso a la vivienda para la mayor parte de su población.

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Rebeca Romero


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