En medio de una crisis habitacional global, sólo un reducido grupo de países mantiene programas de vivienda social a gran escala, México es uno de ellos
La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales desafíos urbanos a nivel global. De acuerdo con ONU-Habitat, cerca de 2,800 millones de personas viven actualmente en condiciones de insuficiencia habitacional, mientras que más de 1,000 millones habitan en asentamientos informales, sin acceso adecuado a servicios básicos, infraestructura o condiciones mínimas de habitabilidad.
En este contexto, la problemática no sólo se concentra en la falta de vivienda nueva, sino en la calidad del parque habitacional existente, el acceso al financiamiento y la capacidad de los gobiernos para generar políticas públicas sostenidas que atiendan la demanda creciente en las ciudades.
“Más allá de las cifras, lo que esto nos dice es que estamos frente a una crisis global que requiere soluciones estructurales y muchas alianzas”, señaló Fernanda Lonardoni, jefa de la Oficina de ONU-Habitat para México, Cuba y Centroamérica.
Frente a este escenario, distintos países han desarrollado programas nacionales de vivienda social que combinan instrumentos como construcción directa, subsidios, crédito hipotecario, vivienda en renta, incentivos fiscales y esquemas de colaboración público-privada, con el objetivo de ampliar el acceso a vivienda adecuada.
Menos de 10 países impulsan la vivienda social
Fernanda Lonardoni señaló que, pese a la crisis de vivienda afecta a casi la mitad de la población global, menos de una decena de países han implementado iniciativas para contribuir al termino de esta problemática.
“A nivel global hay menos de 10 países que están produciendo vivienda social en la escala que lo está haciendo México; en América Latina, sólo Brasil y México. Y eso es un tema para celebrar porque estamos en medio, desde hace algunos años, de una crisis global de la vivienda”, indicó.
Entre los casos más representativos a nivel internacional destacan Brasil, Singapur, India, Indonesia, Turquía, China, Reino Unido y Marruecos, además de México, que se mantiene dentro de este grupo reducido de naciones con políticas activas de producción de vivienda social a gran escala, de acuerdo con información oficial de sus gobiernos.
Brasil: el mayor programa de vivienda social en Latam
En Brasil, el programa Minha Casa, Minha Vida es el principal instrumento de política habitacional. A cargo del Ministerio de las Ciudades, combina subsidios directos, financiamiento hipotecario y producción de vivienda nueva tanto en zonas urbanas como rurales.
El esquema está diseñado para atender a familias de bajos ingresos mediante diferentes modalidades de apoyo, incluyendo la participación de gobiernos estatales y municipales, así como desarrolladores privados. Su relanzamiento reciente ha reforzado el enfoque en la ampliación del acceso a vivienda para sectores vulnerables.
Singapur: vivienda pública como política de Estado
El modelo de Singapur, operado por el Housing & Development Board (HDB), se basa en la producción, administración y planeación integral de vivienda pública por parte del Estado.
El sistema no sólo construye viviendas, sino que integra el desarrollo urbano con servicios, transporte y planeación territorial. Esto ha permitido que la mayor parte de la población viva en unidades habitacionales desarrolladas bajo este esquema, considerado uno de los modelos más consolidados de vivienda pública a nivel global.
India: subsidios y crédito para ampliar el acceso
En India, el programa Pradhan Mantri Awas Yojana (PMAY), impulsado por el Ministerio de Vivienda y Asuntos Urbanos, busca garantizar vivienda para población de bajos ingresos en zonas urbanas y rurales.
El esquema combina subsidios a la tasa de interés, apoyo para la construcción de vivienda nueva y mejoramiento de unidades existentes. Su enfoque se centra en ampliar el acceso a financiamiento como herramienta para reducir el déficit habitacional.
Indonesia: una meta anual de un millón de viviendas
Indonesia impulsa el programa Program Sejuta Rumah, coordinado por el Ministerio de Obras Públicas y Vivienda, con la meta de construir un millón de viviendas al año.
El modelo se basa en la colaboración entre gobierno, sector privado y esquemas de financiamiento para hogares de bajos ingresos, con el objetivo de incrementar de manera sostenida la oferta habitacional en el país.
Turquía: vivienda social y regeneración urbana
En Turquía, la Administración de Desarrollo de Vivienda (TOKİ) encabeza la producción de vivienda social y proyectos de regeneración urbana.
El organismo desarrolla vivienda para distintos niveles de ingreso y participa en la transformación de zonas urbanas mediante la renovación de infraestructura y equipamiento comunitario, integrando la política habitacional con objetivos de desarrollo urbano.
China: vivienda asequible y renta pública
China mantiene una política nacional de vivienda asequible a través del Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano-Rural, que incluye la construcción de vivienda pública y el impulso de esquemas de renta accesible.
El modelo combina producción habitacional con mecanismos de arrendamiento para trabajadores urbanos, como parte de una estrategia más amplia de regulación del mercado inmobiliario y acceso a vivienda en grandes ciudades.
Reino Unido: financiamiento para vivienda asequible
En Reino Unido, el Affordable Homes Programme, operado por Homes England, financia la construcción de vivienda asequible mediante subsidios dirigidos a asociaciones de vivienda, gobiernos locales y desarrolladores privados.
El esquema se centra en ampliar la oferta habitacional mediante mecanismos de financiamiento público que permiten la participación de múltiples actores en la producción de vivienda.
Marruecos: vivienda social y renovación urbana
En Marruecos, los programas de vivienda social son impulsados por el Ministerio de Vivienda y el Groupe Al Omrane, con un enfoque que combina construcción de vivienda, incentivos fiscales y renovación de asentamientos precarios.
La política habitacional busca no sólo ampliar la oferta de vivienda, sino también mejorar las condiciones urbanas mediante procesos de regeneración y planeación territorial.
México: entre el grupo reducido de países con producción masiva
En México, el Programa de Vivienda para el Bienestar (PVB) articula la política habitacional a través de la participación de instituciones como SEDATU, Infonavit, Conavi y Fovissste. La inicativa contempla la construcción de 1.8 millones de viviendas y la entrega de 1.8 millones de apoyos o créditos para mejoramiento de vivienda.
El esquema integra construcción de vivienda social, financiamiento, coordinación institucional y acciones de regularización, con el objetivo de atender el déficit habitacional y ampliar el acceso a vivienda adecuada para la población de menores ingresos.
La crisis global de la vivienda ha colocado a los gobiernos frente a un desafío estructural que combina urbanización acelerada, desigualdad en el acceso a la vivienda y presión sobre los mercados inmobiliarios. En ese escenario, los modelos adoptados por distintos países muestran rutas diversas para enfrentar el mismo problema: desde la vivienda pública directa hasta los esquemas de financiamiento y subsidio.








