La ley de vivienda en Estados Unidos incluye medidas para incentivar la construcción, limitar compras de grandes inversionistas y atender problemas de asequibilidad
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un amplio paquete legislativo de vivienda que busca ampliar la oferta habitacional y atender los problemas de asequibilidad que enfrenta el mercado residencial de ese país. La iniciativa recibió 396 votos a favor y 13 en contra, por lo que regresará al Senado para su revisión final antes de enviarse al presidente estadounidense.
El paquete, denominado 21st Century ROAD to Housing Act, reúne medidas orientadas a incentivar la construcción, actualizar programas federales de financiamiento y reducir barreras regulatorias para nuevos desarrollos habitacionales. De acuerdo con legisladores estadounidenses y medios locales, la propuesta forma parte de uno de los esfuerzos federales más amplios en materia de vivienda discutidos en las últimas décadas.
Además, el avance de la propuesta ocurre en un contexto de creciente presión sobre el mercado residencial estadounidense, marcado por el aumento en los precios de la vivienda, las altas tasas hipotecarias y un déficit de oferta que ya afecta tanto a grandes ciudades como a mercados suburbanos y rurales.
De acuerdo con información publicada por The New York Times, la iniciativa permaneció estancada durante varios meses debido a diferencias internas entre legisladores republicanos, principalmente por las disposiciones relacionadas con inversionistas institucionales y vivienda unifamiliar en renta. Sin embargo, las negociaciones entre líderes de la Cámara de Representantes y funcionarios de la Casa Blanca permitieron destrabar el proyecto y avanzar hacia su aprobación final.
Ajustes a la propuesta de ley de vivienda
Uno de los principales puntos de discusión dentro del Congreso estadounidense se relacionó con la participación de grandes inversionistas institucionales en el mercado de vivienda unifamiliar.
En marzo, el Senado aprobó una versión de la propuesta que contemplaba restricciones para empresas con grandes carteras de vivienda destinadas al arrendamiento. Entre las medidas incluidas destacaba una disposición que obligaba a vender algunas viviendas construidas bajo el modelo build-to-rent después de siete años.
No obstante, esa medida generó rechazo entre desarrolladores, asociaciones de vivienda y grupos de la industria, quienes argumentaron que podría reducir la producción de vivienda en renta en un momento de escasez habitacional. De acuerdo con Fox News, los críticos también advirtieron que la disposición podría afectar la oferta disponible para arrendamiento en distintos mercados estadounidenses.
Por ello, durante las negociaciones en la Cámara de Representantes, los legisladores eliminaron el límite de tiempo para la venta de propiedades build-to-rent. Aun así, el paquete mantuvo restricciones para que ciertos grandes inversionistas institucionales continúen adquiriendo vivienda unifamiliar nueva.
Asimismo, la Cámara eliminó algunas disposiciones incluidas previamente por el Senado, entre ellas programas permanentes de asistencia para desastres relacionados con vivienda, incentivos para comunidades que incrementen la construcción habitacional y medidas orientadas a modernizar vivienda manufacturada. En contraste, la propuesta incorporó nuevas reglas relacionadas con banca comunitaria.
Además, el paquete contempla medidas para agilizar procesos regulatorios, fortalecer programas federales vinculados con vivienda asequible y ampliar herramientas de financiamiento para compradores y desarrolladores.
Crisis de vivienda presiona el mercado estadounidense
La discusión legislativa ocurre mientras el mercado residencial estadounidense enfrenta uno de los entornos más complejos de los últimos años en materia de asequibilidad.
De acuerdo con información difundida por el Senado estadounidense, el país registra un déficit cercano a 5 millones de viviendas, situación que ha limitado la oferta disponible y presionado los precios en distintas regiones.
Actualmente, los precios de las viviendas se mantienen alrededor de 50% por encima de los niveles previos a la pandemia. Al mismo tiempo, las hipotecas a 30 años rondan tasas cercanas al 6.5%, lo que ha elevado el costo de acceso a la propiedad para miles de familias estadounidenses.
Además, casi la mitad de los hogares que viven en renta enfrenta dificultades para cubrir sus gastos de vivienda, debido a que destinan más de un tercio de sus ingresos al pago de renta y servicios habitacionales, según datos retomados por The New York Times.
El problema, que anteriormente se concentraba en mercados como Nueva York o Los Ángeles, ahora también afecta ciudades intermedias, comunidades suburbanas y zonas rurales. De hecho, mercados como Boise, Idaho, o Lincoln, Nebraska, han registrado presiones relacionadas con falta de oferta y altos costos de financiamiento.
En ese contexto, la vivienda se ha consolidado como uno de los principales temas dentro de la agenda económica estadounidense y de las discusiones legislativas relacionadas con costo de vida y acceso a la propiedad.
Ahora, el Senado deberá revisar los cambios realizados por la Cámara de Representantes para definir la versión final de la propuesta antes de enviarla al Ejecutivo federal.









