La cercanía al transporte público y la disponibilidad de estacionamiento ya modifican las decisiones de ocupación de oficinas en CDMX y Monterrey
La movilidad urbana comenzó a modificar los criterios de ubicación dentro del mercado de oficinas en México. Los largos tiempos de traslado y las diferencias en infraestructura de transporte entre ciudades ya influyen en las decisiones de arrendamiento, ocupación y desarrollo de espacios corporativos.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en México las personas destinan en promedio 71 minutos para trasladarse en transporte público y 52 minutos en automóvil particular. En este contexto, las empresas comenzaron a priorizar ubicaciones que permitan reducir tiempos de traslado y faciliten el acceso para los trabajadores.
Esta tendencia ha generado distintas dinámicas en mercados como la Ciudad de México y Monterrey, donde la infraestructura urbana y los sistemas de movilidad condicionan la demanda de oficinas.
CDMX apuesta por conectividad; Monterrey depende del automóvil
En la Ciudad de México, la cercanía a estaciones de Metro y Metrobús se ha convertido en uno de los principales factores para la ocupación de oficinas. Esta conectividad ha favorecido corredores corporativos como Insurgentes y Polanco, donde la diversidad de opciones de transporte facilita el acceso desde distintos puntos de la capital.
Por el contrario, zonas como Santa Fe y Lomas Altas enfrentan mayores desafíos por la limitada cobertura de transporte público. Aunque concentran una importante oferta corporativa, ambas mantienen elevados niveles de disponibilidad. De acuerdo con Datoz, al cierre del primer trimestre de 2026 (1Q2026), Santa Fe registró una tasa de disponibilidad de 23%, mientras que Lomas Altas se acercó a 40 por ciento.
En Monterrey, la dinámica es distinta. Factores como las altas temperaturas, la configuración urbana y la topografía de la ciudad han reforzado la dependencia del automóvil para acudir a oficinas, por lo que la accesibilidad vehicular y el estacionamiento mantienen un papel central dentro del mercado corporativo.
Incluso, algunas empresas descartan edificios que cumplen con requerimientos de ubicación y calidad debido a que el número de cajones resulta insuficiente para sus plantillas laborales.
Datoz señaló que en edificios Clase A+ la referencia habitual se ubica en un cajón de estacionamiento por cada 30 metros cuadrados (m²) rentados. Sin embargo, algunos desarrollos alcanzan una proporción de un cajón por cada 20 m² ante las limitaciones del transporte público en la ciudad.








