Inicio / Vivienda / Brasil impulsa vivienda social con Minha Casa, Minha Vida

Brasil impulsa vivienda social con Minha Casa, Minha Vida

Vivienda |

A través de Minha Casa, Minha Vida, Brasil combina subsidios, crédito y producción de vivienda urbana y rural; su relanzamiento reforzó la atención a familias de bajos ingresos

La crisis de vivienda ha obligado a distintos gobiernos a reforzar sus políticas habitacionales para ampliar la oferta y atender a la población de menores ingresos. En ese contexto, Brasil se mantiene como uno de los casos más relevantes de América Latina con Minha Casa, Minha Vida (MCMV), un programa que articula subsidios, financiamiento y construcción de vivienda social.

El caso brasileño cobra especial relevancia en el debate regional luego de que Fernanda Lonardoni, jefa de la Oficina de ONU-Habitat para México, Cuba y Centroamérica, señalara que a nivel global hay menos de 10 países que producen vivienda social a la escala de México y que, en América Latina, sólo Brasil comparte esa característica. Más que un dato aislado, la referencia coloca a ambos países dentro de un grupo reducido de naciones que han sostenido políticas públicas de gran alcance frente a la crisis habitacional.

Minha Casa, Minha Vida: subsidios, crédito y vivienda social

En Brasil, Minha Casa, Minha Vida es el principal instrumento de política habitacional del gobierno federal. El programa, operado por el Ministerio de las Ciudades, fue retomado en 2023 y hoy atiende a familias urbanas con ingresos de hasta 13,000 reales mensuales y rurales con ingresos anuales de hasta 134,000 reales, mediante líneas de producción subsidiada y financiamiento habitacional.

La estructura del programa combina distintos instrumentos. Por un lado, la línea financiada ofrece crédito para la compra de vivienda a familias de ingresos medios y bajos, con apoyo de recursos del Fondo de Garantía del Tiempo de Servicio (FGTS) y del Fondo Social. En esta modalidad, los hogares con ingresos de hasta 5,000 reales pueden acceder a subsidios para reducir el monto a financiar.

Por otro lado, el programa mantiene una línea subsidiada enfocada en la producción directa de vivienda para los sectores de menores ingresos. Ahí se ubican modalidades como MCMV-FAR, destinada a proyectos urbanos promovidos por estados, municipios y constructoras; MCMV-Entidades, que financia desarrollos impulsados por cooperativas y organizaciones sin fines de lucro; MCMV Rural, orientado a familias del campo; y FNHIS Sub 50, enfocado en municipios de hasta 50,000 habitantes.

Las metas del nuevo ciclo

La escala de Minha Casa, Minha Vida se refleja en los resultados acumulados desde su relanzamiento y en las metas de sus nuevas convocatorias. De acuerdo con la Casa Civil de Brasil, entre enero de 2023 y marzo de 2026 el programa contrató 2.3 millones de viviendas y entregó más de 1.9 millones de unidades, con lo que alcanzó la meta de 2 millones de hogares contratados antes del plazo previsto dentro del Nuevo PAC.

A ello se suman las metas del nuevo ciclo de contrataciones. En la modalidad MCMV-FAR, el gobierno prevé 110,000 nuevas viviendas urbanas, de las cuales 100,000 se destinarán al padrón habitacional de los municipios y 10,000 a localidades afectadas por obras públicas federales, emergencias o calamidades. Además, las selecciones lanzadas en 2025 contemplan 30,000 viviendas en MCMV Rural, 21,000 en Entidades Urbanas y 60,000 unidades seleccionadas para nuevas contrataciones en FNHIS Sub 50.

Un programa para familias de bajos ingresos

Además del nivel de ingreso, Minha Casa, Minha Vida establece criterios de prioridad para la asignación de vivienda en las modalidades operadas con recursos públicos. Entre los grupos prioritarios se encuentran las familias encabezadas por mujeres, los hogares con personas con discapacidad, adultos mayores, niñas, niños o adolescentes, personas con enfermedades graves, familias en situación de vulnerabilidad social, personas desplazadas por desastres o por obras públicas, mujeres víctimas de violencia doméstica, residentes en zonas de riesgo y comunidades tradicionales o quilombolas.

Con esta estructura, Brasil mantiene uno de los esquemas de vivienda social más amplios de la región. El programa no sólo subsidia a hogares de menores ingresos, también articula crédito, producción de vivienda nueva y atención focalizada a población en situación de vulnerabilidad.

Tags

Rebeca Romero


Utilizamos cookies de terceros para generar estadísticas y mostrar publicidad personalizada.