Especialistas coincidieron en que el espacio público es fundamental para fortalecer el tejido social y aumentar el valor de los desarrollos inmobiliarios
El espacio público debe dejar de entenderse como un complemento de los desarrollos inmobiliarios urbanos para convertirse en uno de sus elementos centrales.
Esa fue una de las principales conclusiones del panel ‘El diálogo de la arquitectura con el espacio público’, realizado en el marco de The Real Estate Show 2026, donde especialistas destacaron que la calidad de los espacios compartidos impacta directamente en la habitabilidad de las ciudades, la cohesión social y el valor inmobiliario.
Un derecho humano y un factor de inclusión
Durante la conversación, Mario Schjetnan, fundador y director general de Grupo de Diseño Urbano, definió al espacio público como “el espacio de todos” y destacó que su relevancia va mucho más allá de la estética urbana.
“El espacio público es antes de todo el espacio de todos. Tanto el espacio abierto como el espacio cerrado. Pero sobre todo es lo que le da forma a la ciudad. El espacio público es en todas las ciudades lo que le da forma a la ciudad. También es un elemento de ecualización social, un elemento fundamental de inclusión”, señaló.
El arquitecto advirtió que la falta de áreas verdes continúa siendo uno de los principales retos de las ciudades mexicanas. Mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda contar con 20 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, en México el promedio es de apenas siete metros cuadrados por persona.
Asimismo, sostuvo que el acceso a espacios públicos de calidad debe entenderse como un derecho.
“Un espacio público mal diseñado o mal mantenido es tan malo como que no haya espacio público. Por eso es tan importante que esté bien diseñado y que esté bien mantenido. El espacio público natural es un derecho humano. Los parques, las plazas y los jardines son los lugares en donde realmente nos encontramos para convivir con el otro”, afirmó.
Recuperar la ciudad para las personas
Por su parte, Mauricio Rocha, fundador y director general de Taller de Arquitectura, recordó que los espacios públicos han sido históricamente el corazón de las ciudades mexicanas y que las experiencias más exitosas demuestran la importancia de priorizar al peatón por encima del automóvil.
El arquitecto citó casos como el andador Macedonio Alcalá, en Oaxaca, y la peatonalización de la calle Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, como ejemplos de proyectos que transformaron la vida urbana y detonaron actividad económica.
“Abrir la válvula y permitir que la gente camine por estos espacios ha demostrado que la gente es lo que quiere y lo que necesita. Además de hacer lugares más seguros, porque son lugares con luz y que se activan, son espacios que la gente quiere recorrer, habitar y disfrutar”, comentó.
De igual manera, Rocha consideró que los nuevos desarrollos deben abandonar los modelos urbanos fragmentados y apostar por comunidades donde vivienda, trabajo, cultura, recreación y servicios convivan en un mismo entorno.
“La modernidad se equivocó al querer hacer las ciudades de los autos y tener el trabajo en un lugar, el deporte en otro y la vivienda en otro. Tenemos que pensar en nuevos desarrollos que tengan todo en su conjunto. El eje central de eso es el espacio público, donde la gente se conecta para ir al trabajo, para ir al deporte, para ir a la cultura”, expresó.
El espacio público también es infraestructura
En tanto, Loreta Castro, cofundadora de Taller Capital, planteó una visión más amplia del espacio público, al señalar que no sólo debe funcionar como un lugar de encuentro, sino también como una pieza clave de la infraestructura urbana.
“El espacio público también ha sido y puede ser infraestructura. Eso significa que no solamente es un lugar que existe para tener espacios de recreación o de deporte, sino que puede tener una función mucho más poderosa que tiene que ver con cómo habitamos nuestras ciudades”, explicó.
La arquitecta detalló que estos espacios pueden contribuir a captar, infiltrar y almacenar agua pluvial, generar microclimas, mejorar las condiciones ambientales y fortalecer la resiliencia urbana frente a fenómenos climáticos.
“Puede ser un espacio que capta, que trata y que infiltra agua. Puede ser un lugar que almacena lluvia para después poderla compartir con los ciudadanos que habitan alrededor. También es un generador de microclimas y de mejores atmósferas. Y sobre todo debería ser un lugar seguro, donde nos encontramos, nos reconocemos y construimos comunidad”, indicó.
Más espacio público, mayor valor inmobiliario
Hacia el cierre del panel, los especialistas coincidieron en que la inversión en espacio público no debe verse como un gasto adicional, sino como un factor que incrementa la competitividad y el valor de los proyectos inmobiliarios.
Schjetnan destacó ejemplos como Parque La Mexicana y diversos desarrollos urbanos donde la colaboración entre autoridades, comunidad e iniciativa privada permitió crear espacios de alta calidad que hoy generan beneficios sociales y económicos.
“Entre más haya espacio público, más valor tiene el sistema inmobiliario. La gente sabe que en la medida en que se dé más espacio público de calidad, el valor inmobiliario sube. Tiene que existir una simbiosis entre autoridades, desarrolladores y diseñadores para establecer principios de desarrollo que generen proyectos ganadores”, afirmó.
Mauricio Rocha coincidió y aseguró que los espacios públicos son determinantes para la permanencia y éxito de cualquier proyecto urbano.
“Lo importante es construir tejido urbano, no negar la ciudad sino activarla. En la medida en que los nuevos desarrollos sean parte de la ciudad, ésta se fortalece. El espacio público hace sostenible cualquier negocio”, concluyó.









