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Brutalismo arquitectónico en México

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Por Gustavo López Padilla*

El brutalismo como postura de cómo abordar las propuestas de diseño, arquitectónicas y urbanas, en lo que tiene que ver con sus composiciones, repertorios formales, calidades plásticas y alternativas constructivas, hizo su aparición en la escena internacional, en la década de los años cincuenta del pasado siglo XX. Históricamente está documentado que el término brutalismo fue acuñado por el arquitecto sueco Hans Asplund, (1921-1994) al referirse a las descripciones formales y materiales de la Villa Goth, ubicada en el barrio de Kábo en la ciudad de Uppsala, en Suecia, terminada en 1950, proyecto de los arquitectos suecos también Bengt Edman (1921-2000) y Lennart Holm (1926-2009), realizado constructivamente con tabique aparente, tanto por los exteriores como por los interiores, mostrando algunos otros componentes constructivos terminados con concreto igualmente aparente. Abiertamente el concepto de brutalismo fue utilizado por primera vez por los arquitectos y urbanistas ingleses Alison (1928-1993) y Peter Smithson (1923-2003), quienes formaron parte del grupo Team 10, habiendo realizado entre sus obras la emblemática Escuela Secundaria Moderna, ubicada en Hunstanton, Norwich, Norfolk, Inglaterra, del año 1954. Obra inspirada en los trabajos e ideas de Mies Van Der Rohe, utilizando compositivamente formas geométricas simples y regulares, que si bien están construidas a base de pórticos de acero, modulares, sistemáticos, sus entrepisos están constituidos por losas de concreto, a lo que se suman otros materiales interiores también aparentes. Las instalaciones requeridas en esta obra viajan de manera visible, volviéndose emblemática la imagen de los baños que muestran sus muebles y tuberías a la vista, logrando con ello además de una estética de la ingeniería, ahorros en los costos de ejecución y mantenimiento.

Brutalismo arquitectónico en México

A lo anterior se van a sumar entre otras las experiencias proyectuales y constructivas  del arquitecto suizo-francés Le Corbusier (1887-1965) con proyectos como la Unidad Habitacional de Marsella (1952), ubicada en Sainte-Anne, Francia. Forman parte importante también del brutalismo los trabajos de Paul Rudolph (1918-1997) arquitecto estadounidense, como su Escuela de arquitectura de Yale, también conocida como Rudolph Hall, del año 1963, ubicada en New Haven, Connecticut, Estados Unidos de Norteamérica y poco mas tarde obras de Louis Kahn (1901-1974), nacido en Kuressaaare, Estonia, nacionalizado estadounidense, como el edificio del Instituro Salk, (1965) ubicado en La Jolla, California, Estados Unidos de Norteamérica. Se construyeron  estas obras mostrando sus concretos de manera  aparente. En la obra de Le Corbusier se identificó el concreto con la expresión betón brut, concreto visto o en bruto, haciendo clara referencia a los criterios que identifican el brutalismo. En el año 1966 el crítico e historiador inglés Peter Reyner Banham (1928-1988), en sus reflexiones sobre la arquitectura moderna, hace referencia al término nuevo brutalismo, dejando constancia de sus ideas al respecto en el libro El brutalismo en arquitectura del año 1966.

Brutalismo arquitectónico en México

Torres de Satélite, obra de Luís Barragán, Mathías Goeritz y Mario Pani, 1957, Naucalpan, Estado de México.

La aparición del brutalismo al inicio de los años cincuenta del siglo pasado, corresponde de manera cercana a la terminación de la segunda guerra mundial (1939-1945) y como consecuencia de lo anterior, en términos bélicos y económicos, una buena parte de las principales ciudades en el mundo, requirieron obras de reconstrucción y que reimpulsaran sus actividades de desarrollo. Es así que el movimiento racionalista, aparece como la alternativa social, política, proyectual y constructiva, con la cual se visualiza poder enfrentar de la manera mas eficiente, pronta y práctica, los requerimientos en términos edificatorios de las ciudades implicadas. El brutalismo como expresión plástica y constructiva va a estar asociado necesariamente al racionalismo, tomando en cuenta sus posibilidades conceptuales y prácticas de realización de obras, de manera rápida, racional y eficiente, utilizando los modernos procedimientos constructivos en buena medida asociados a los materiales aparentes, como el tabique o el concreto, pudiendo utilizar también en algunos casos algunos elementos metálicos, piedras naturales e incluso maderas. Se busca desde luego realizar una arquitectura nueva, actual, asociada a la idea de progreso y la utilización de la tecnología moderna, lejos de las referencias históricas y de los componentes superfluos y decorativos. Aquí vale la pena recordar y tener presentes  las propuestas teóricas de autores tan importantes como la del austriaco Adolf Loos (1870-1933), que quedaron documentadas en su ensayo Ornamento y Delito, del año 1908.

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Para aquel tiempo, mediados del siglo XX, las principales ciudades en el mundo, van a ejecutar obras relacionadas con importantes conjuntos habitacionales de interés social, instalaciones hospitalarias, educativas, de recreación e incluyendo edificios gubernamentales y corporativos. Y es aquí en donde los criterios brutalistas acompañan estas obras, tomando en cuenta las facilidades constructivas asociadas al uso del concreto y el tabique aparentes, considerando su durabilidad, además sus razonables costos de ejecución y mantenimiento. Con estos materiales se lograron composiciones formales muy expresivas, en donde los resultados estructurales a la vista forman parte sustancial de sus presencias arquitectónicas y urbanas, a lo que se suman juegos de contrastes formales y  lo que tiene que ver con el juego de claroscuros. Se experimentó con combinaciones diversas de texturas y se privilegió la masividad de los volúmenes de los proyectos implicados, formas geométricas regulares, con combinaciones de muros y ventanas, a veces con el criterio de fondo y figura. Se planteó evitar en la medida de lo posible, el uso de cortinas o pantallas de cristal continuas en las fachadas de los proyectos. Los resultados proyectuales se caracterizan generalmente por gamas monocromáticas, asociadas naturalmente al uso del concreto aparente. Se trata de obras que en una buena cantidad de oportunidades experimentaron con búsquedas de monumentalidad y que estuvieron también cercanas a las experiencias formales relacionadas con la escultura.  Algunas obras parecen esculturas habitables.

Brutalismo arquitectónico en México

Edificio de oficinas ubicado en Insurgentes sur 1824,  obra de Benjamín Rubén Méndez, 1967, ciudad de México.

El brutalismo como expresión formal, ha sido experimentado tomando en cuenta asociaciones con ideas teóricas de diversos movimientos arquitectónicos como el racionalismo, el minimalismo, la arquitectura orgánica o el metabolismo. Dada la calidad resultante de una buena parte de las obras que consideran el brutalismo, tomando en cuenta su escala, monumentalidad y significación social, algunas se han vuelto representativas socialmente, convirtiéndose en hitos urbanos, en relación con los cuales se ordena en buena medida la vida cotidiana de los habitantes de las ciudades donde se ubican. Esta arquitectura asociada al brutalismo ha sido también criticada, aludiendo en algunos casos, a lo que consideran  como frialdad y severidad en las calidades habitables de sus espacios. Se han criticado también, al paso del tiempo, sus dificultades de envejecimiento, sobretodo pensando en los concretos aparentes, que llegan a mancharse y deteriorarse, generando imágenes que no son del gusto del público en general.

Brutalismo arquitectónico en México

México no ha sido ajeno al brutalismo y en este orden de cosas, actualmente se exhibe una interesante y bien lograda exposición sobre el tema, en el Museo de Arte Moderno, ubicado en el Bosque de Chapultepec en la ciudad de México, con la curaduría de Axel Arañó, arquitecto egresado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Con base en planos, fotografías y maquetas se exhiben 65 proyectos de escala y temáticas diversas, ubicados en distintas ciudades de la República Mexicana como la ciudad de México, Guadalajara, Veracruz y Monterrey. Obras realizadas entre los años sesenta del siglo pasado y hasta los días actuales. Acompañan también la exposición un conjunto representativo de pequeñas esculturas, que se asocian formalmente a algunas obras, que muestran también un carácter escultórico. Entre los autores de las obras exhibidas, se incluyen desde los arquitectos que iniciaron el movimiento moderno en México, hasta generaciones recientes dentro de la arquitectura mexicana contemporánea.

Brutalismo arquitectónico en México

Auditorio Nacional remodelado por Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky, 1991, ciudad de México.

En las escalas y temas de los proyectos exhibidos en esta exposición, se pueden observar desde pequeñas casas habitación, pasando por reconocidos conjuntos de vivienda social, arquitectura educativa, cultural, edificios corporativos, deportivos y espacios públicos. Es interesante que se incluyan desde las reinterpretaciones prehispánicas, como los frontones de ciudad universitaria (1953) de Alberto T. Arai (1915-1959), realizados en parte con piedra volcánica, hasta las obras mas actuales. Es una exposición representativa, lograda pero breve, en donde ni son todos los que están, ni están todos los que son. Me parece por ejemplo, que deberían aparecer en esta exposición relacionada con el brutalismo, autores como José Villagrán García (1901-1982) y sus obras relativas a la salud y la educación, Enrique Yáñez de la Fuente (1908-1990) con sus obras hospitalarias o Mario Pani (1911-1993), tomando en cuenta su importante labor en materia de vivienda social y educativa. Podría estar tal vez también, la obra expresiva en términos del concreto aparente de Félix Candela (1910-1997) y sus experiencias con los cascarones de doble curvatura inversa. Me parece que en lo expuesto podría sobrar la obra del hotel de Ricardo Legorreta (1931-2011), en el cual su estructura esencial está recubierta con aplanados de mezcla y color. En otro sentido me parece, reconociendo las dificultades que esto implica, que pudieron haberse incluido videos de las obras, para conocer mas a detalle las calidades de los espacios de las obras, sus secuencias espaciales y poder ubicar y contextualizarlas, en relación con sus extornos urbanos próximos. Saber como forman parte de tejido urbano de las ciudades donde se localizan. El brutalismo ha mantenido una continuidad como postura frente al diseño, desde los años cincuenta hasta nuestros días y las jóvenes generaciones lo siguen considerando como una alternativa importante, dentro de la cual se pueden lograr todavía renovadas alternativas proyectuales.

Brutalismo arquitectónico en México

Conjunto Habitacional Integración Latinoamericana, obra de Sánchez Arquitectos y Asociados, 1976, ciudad de México.

Es de celebrarse que se hagan exposiciones de arquitectura mexicana, como la que ahora nos referimos, lo cual da pié para seguir reflexionando activamente sobre la misma, reconociendo que estas muestras se lleven a cabo en recintos  como el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México, que convoca a un público nutrido y diverso, nacional y extranjero. El interés por la arquitectura es natural a todos, ya que vivimos cotidianamente en sus espacios y exposiciones como esta, pueden hacer participar en las reflexiones no solo a los arquitectos, sino al público en general, lo cual enriquece la experiencia y puede abrir nuevos repertorios críticos, para mejorar y visualizar en el presente y el futuro, los ámbitos arquitectónicos y urbanos que habitamos y los que deseamos habitar.

Brutalismo arquitectónico en México

Casa HMZ obra de Lucio Muniain, 2023, en Club de Golf La Loma, San Luís Potosí.

*Gustavo López Padilla
Arquitecto
navegandolaarquitectura.wordpress.com

 

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