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El absurdo divorcio entre la política pública… Y los hechos…

Tic, tac… Tic, tac…

El tiempo sigue pasando sin que la transformación urbana se haga realidad en la Ciudad de México, lo que sin dar muchas vueltas al asunto, es consecuencia de una sencilla, pero no menos contundente realidad; el profundo divorcio que existe entre Políticas y acciones de gobierno.

¿A poco no? Quienes vivimos en Chilangolandia llevamos AÑOS escuchando a los políticos hablar de “una ciudad compacta, densa y vertical”, para al llegar a los hechos darnos cuenta de que muy poco se ha avanzado en ese sentido, porque a esos mismos políticos les da miedo convertir el discurso en regulación, inversión y acciones.
El absurdo…

Discursos que hablan de ciudades compactas, densas, verticales, incluyentes, sustentables y competitivas… Pero regulaciones que provocan exactamente lo contrario.

Diría mi abuela: “el prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila”.

Y ni hablar, el único que en verdad hizo algo, aunque la forma no fue la adecuada, fue Andrés Manuel López Obrador, que siendo jefe de gobierno capitalino, dijo que buscaría frenar la expansión desordenada de la mancha urbana y puso acción al discurso por medio del polémico Bando Dos, que solo permitía construir vivienda en las cuatro delegaciones centrales.

Marcelo Ebrard, sucesor de AMLO en la jefatura de gobierno, insistió en el discurso… Pero de ahí no pasó, en muy buena medida porque ya no tenía, como si lo tuvo su antecesor, el control de la Asamblea Legislativa.

Y bueno, al actual jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, le tocó bailar con la más fea… Con la transformación del DF en entidad federativa, con la gestación de una nueva Constitución, con el armado de un nuevo Plan General de Desarrollo Urbano y con la llegada a la cancha de un nuevo jugador; una ciudadanía, inquieta, que desconfía profundamente del gobierno y que tiene todos los prejuicios que pudiera haber contra el desarrollo inmobiliario, y muy en especial, contra los desarrolladores inmobiliarios.

El hecho es que urge crear condiciones que permitan que en las siguientes décadas construyamos una ciudad que vincule a su ciudadanía con el futuro.

El reto no es hacer una ciudad que responda a los coyunturales retos del hoy… Sino, por el contrario, ir modelando una ciudad que se transforme reconociendo nuevos paradigmas.

Debiera ser tema de conciliar voluntades en torno a un proyecto integral de ciudad, que tenga como consecuencia planeación y regulación urbana, así como un poderoso programa financiero que permita generar y dirigir los recursos que ello implica.

Debiera ser tema de que los tres órdenes de gobierno asuman los mismos objetivos y se dejen de grillas…

Se trata de que la muy devaluada clase política haga su trabajo y deje de conformarse con hacer discursos, foros, comisiones y viajes al extranjero para “conocer otras experiencias”.

El reto será ver si gobierno, ciudadanía e industria inmobiliaria estamos a la altura del reto.



Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.