La escasez de vivienda media en las ciudades y la creciente preferencia por la renta transforman el mercado inmobiliario mexicano
El mercado inmobiliario mexicano enfrenta una escasez estructural de vivienda con precios de entre 2.5 y 4.5 millones de pesos (mdp) en los principales centros urbanos, situación que comienza a impulsar la reconversión de inmuebles y la búsqueda de nuevas alternativas para atender la demanda habitacional.
De acuerdo con Julio César Mendoza, gerente comercial de Inmuebles24, el sector atraviesa actualmente una etapa de mayor certidumbre económica, acompañada de mejores condiciones para el financiamiento hipotecario y cambios importantes en las preferencias de compradores, inversionistas y arrendatarios.
“Tras el control de la inflación (cerrando en 3.69%) y la bajada de la tasa de referencia de Banxico al 7%, el costo del crédito hipotecario bancario se ha vuelto a alinear en un rango competitivo (de 8.5% a 9.8%), inyectando liquidez a la demanda”, señaló.
En este escenario, Mendoza identifica tres factores que están definiendo la evolución del sector inmobiliario: la reconfiguración del financiamiento, el déficit y la asimetría de la oferta, así como una creciente búsqueda de flexibilidad entre los usuarios.
En materia de financiamiento, el especialista señala que las tasas hipotecarias más atractivas están favoreciendo la recuperación de la intención de compra, mientras que las alianzas entre plataformas digitales y brókers financieros buscan facilitar la originación de créditos.
Sin embargo, uno de los principales desafíos se encuentra en la oferta. Particularmente, Inmuebles24 identifica una insuficiencia de vivienda media en los centros urbanos, situación que está llevando al mercado a explorar alternativas como la reconversión de oficinas clase B hacia usos habitacionales.
Al mismo tiempo, la oferta industrial y residencial comienza a extenderse hacia corredores vinculados con el fenómeno del nearshoring.
La renta gana terreno en el mercado inmobiliario
Otro de los cambios relevantes se encuentra en el mercado de arrendamiento. La búsqueda de mayor flexibilidad geográfica y financiera ha incrementado el interés tanto por la renta tradicional como por las estancias de corta duración, estas últimas favorecidas también por acontecimientos como el Mundial de 2026.
Esta transformación se acompaña de nuevas prioridades entre quienes participan en el mercado inmobiliario.
Según Mendoza, el comprador se ha vuelto más analítico y ahora presta mayor atención a factores como la ubicación, micromovilidad y disponibilidad de espacios funcionales para trabajar a distancia, bajo conceptos como los denominados ‘barrios de 15 minutos’, incluso por encima del tamaño total de la propiedad.
Los inversionistas, por su parte, han pasado de considerar los inmuebles únicamente como una reserva de valor a buscar activos capaces de generar mayores rendimientos. Entre las alternativas que han ganado espacio se encuentran las rentas de corta estancia, propiedades fraccionales y desarrollos con buena conectividad.
En el caso de los arrendatarios millennial y de la generación Z, Inmuebles24 observa una mayor preferencia por la movilidad y por procesos de arrendamiento completamente digitales.
Estos cambios también comienzan a reflejarse en el diseño de los proyectos. De acuerdo con el análisis, los desarrolladores están reduciendo los metrajes de las viviendas e incorporando amenidades y espacios compartidos, mientras la tecnología adquiere mayor presencia en procesos como la búsqueda, evaluación financiera y administración de los inmuebles.
Norte y Bajío concentran oportunidades
Hacia los próximos años, Mendoza identifica oportunidades para el sector inmobiliario en el Norte y el Bajío, particularmente ante la demanda de vivienda relacionada con la llegada de inversión extranjera directa y el desarrollo de nuevas actividades productivas.
A ello se suma el avance de herramientas de inteligencia artificial y PropTech, cuya incorporación podría agilizar procesos y reducir los tiempos necesarios para concretar operaciones inmobiliarias.
No obstante, el mercado también enfrenta desafíos. Entre ellos se encuentra el desbalance entre el crecimiento de los precios de los inmuebles y el poder adquisitivo promedio de la población, además de la incertidumbre derivada de cambios regulatorios en algunos mercados.
Ante este panorama, la evolución del sector inmobiliario mexicano estará marcada no sólo por las condiciones económicas y financieras, sino también por su capacidad para generar una oferta de vivienda acorde con las posibilidades y nuevas necesidades de compradores y arrendatarios.








