AMPIP advirtió que el reto para el país será fortalecer infraestructura, energía y cadenas productivas ante la reorganización industrial global
La reorganización del comercio global y el avance de la regionalización productiva están redefiniendo el papel de México dentro de Norteamérica. En este contexto, la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP) afirmó que el país se perfila como un socio estratégico para la integración manufacturera de la región.
Durante la Segunda Reunión de Asociados 2026, realizada en Monterrey, David O’Donnell, presidente de la AMPIP, señaló que el modelo económico impulsado por la globalización durante las últimas décadas atraviesa una etapa de transformación, donde las empresas buscan operar con cadenas de suministro más cercanas, resilientes y seguras.
“El sistema global que surgió después de 1945 está dando paso a un nuevo orden económico e industrial. La globalización evolucionó a hiper-globalización, pero hoy estamos viendo una transición hacia la regionalización. Ya no es una tendencia: es una estrategia de competitividad”, afirmó.
El directivo explicó que factores como la pandemia, las tensiones geopolíticas y la necesidad de asegurar insumos estratégicos aceleraron la relocalización de operaciones hacia Norteamérica, particularmente en sectores vinculados con manufactura avanzada y producción de componentes especializados.
En ese escenario, sostuvo que México complementa el sistema industrial estadounidense y fortalece la integración productiva regional, especialmente ante la estrategia de Estados Unidos para consolidar cadenas de suministro más estables hacia 2026.
Manufactura evoluciona hacia mayor valor agregado
La AMPIP destacó que la transformación industrial del país ya comienza a reflejarse en los procesos manufactureros y en el perfil de las exportaciones.
O’Donnell explicó que México mantiene un crecimiento exportador acompañado de menor expansión del empleo, fenómeno relacionado con el avance de la automatización, la inteligencia artificial y la incorporación de procesos de mayor complejidad tecnológica.
“Estamos viendo una industria más sofisticada, más productiva y mejor integrada”, comentó.
Además del sector automotriz, el organismo identificó oportunidades de crecimiento en industrias relacionadas con electromovilidad, aeroespacial, dispositivos médicos, baterías, centros de datos, electrodomésticos y logística.
Asimismo, empresas de Asia y Europa continúan ampliando operaciones en México como parte de sus estrategias de diversificación y acercamiento a los mercados norteamericanos.
Infraestructura definirá la competitividad regional
Pese al potencial manufacturero del país, la AMPIP advirtió que la consolidación de México dentro del nuevo orden regional dependerá de su capacidad para atender rezagos en infraestructura estratégica.
Entre los principales desafíos, el organismo identificó el acceso a energía, disponibilidad de agua y fortalecimiento de la infraestructura aduanal.
“Resolver estos puntos es clave para avanzar la posición global de competitividad manufacturera”, señaló O’Donnell.
En paralelo, destacó que el gobierno federal mantiene una postura más activa para impulsar inversión y acelerar proyectos estratégicos como la expansión del Puerto de Manzanillo, mejoras en cruces fronterizos de Otay y Nuevo Laredo, así como obras relacionadas con energía y agua.
Además, la AMPIP reforzará acciones de coordinación con autoridades y organismos privados para facilitar permisos, promover capacitación especializada e impulsar una mayor integración de cadenas productivas.
“La oportunidad industrial está ahí, pero necesitamos convertirla en demanda efectiva y en cadenas productivas más profundas. El reto es fortalecer la competitividad de Norteamérica desde México”, concluyó O’Donnell.








