La cercanía impulsa a los desarrollos de usos mixtos como un modelo que concentra vivienda, trabajo y servicios, reduce traslados y mejora la eficiencia urbana
Con el crecimiento acelerado de las ciudades, la expansión horizontal pierde viabilidad frente a la presión sobre el suelo, los retos de movilidad y la necesidad de modelos urbanos más eficientes. Esto ha acelerado el interés por esquemas de desarrollo vertical.
En ese contexto, los proyectos de usos mixtos ganan relevancia al concentrar vivienda, trabajo y servicios en un mismo entorno y reducir la dispersión urbana. La cercanía se consolida como un factor con valor estratégico en la planeación urbana y en las decisiones de inversión inmobiliaria.
GAYA explicó que este cambio responde a nuevas dinámicas de consumo, trabajo y movilidad. La posibilidad de reducir traslados, concentrar actividades y optimizar el tiempo ha reforzado la adopción de este tipo de desarrollos en el mercado inmobiliario.
Desde el punto de vista empresarial, este modelo también incide en la competitividad. La integración entre vivienda, oficinas y servicios facilita la atracción y retención de talento, mejora la productividad y genera eficiencias operativas.
El director de Operaciones de GAYA, Patxi Borbolla, señaló que estos desarrollos también aportan beneficios en seguridad y calidad de vida, al permitir que las personas realicen actividades cotidianas en un mismo entorno. Con ello, disminuyen los traslados y la exposición a riesgos asociados a la movilidad urbana.
“Desde la perspectiva del usuario, también existe un beneficio relevante en términos de seguridad y calidad de vida. Al poder realizar actividades cotidianas como trabajar, vivir, consumir y acceder a servicios en un solo lugar, se reducen desplazamientos innecesarios y, con ello, la exposición a riesgos asociados a traslados largos o frecuentes dentro de la ciudad”, comentó.
Agregó que, desde la perspectiva urbana, los usos mixtos contribuyen a ciudades más compactas, donde la infraestructura se aprovecha de forma más eficiente. En ese esquema, la integración de funciones a corta distancia eleva el valor del entorno construido y modifica la forma de habitar la ciudad.
“Desde una perspectiva urbana, estos desarrollos contribuyen a ciudades más compactas y eficientes, donde la infraestructura se aprovecha mejor, se incrementa el valor del entorno y se mejora la calidad de vida. Un proyecto que permite vivir a pocos niveles de distancia del trabajo, el entretenimiento y los servicios, genera una propuesta de valor diferenciada frente a esquemas tradicionales”, señaló.
Usos mixtos: mayor diversificación de ingresos y mayor exigencia técnica
Uno de los atributos centrales de estos desarrollos es la diversificación de ingresos. A diferencia de los proyectos monofuncionales, los usos mixtos integran rentas residenciales, comerciales, corporativas e incluso hoteleras, lo que amplía las fuentes de retorno.
Sin embargo, la rentabilidad no depende solo del concepto o la ubicación. GAYA advirtió que la ejecución técnica y operativa resulta determinante en el desempeño del proyecto, debido a la complejidad que implica integrar múltiples usos en un mismo desarrollo.
Borbolla afirmó que este tipo de proyectos exige coordinación desde etapas tempranas. La integración entre arquitectura, ingeniería estructural, instalaciones, interiores, planeación urbana, operación y comercialización permite anticipar riesgos, optimizar soluciones y evitar interferencias que impacten costos y tiempos.
El directivo destacó además la gestión de interfaces, entendidas como los puntos de interacción entre sistemas y disciplinas. En estos puntos se concentran riesgos relevantes si no existe una coordinación adecuada, lo que puede afectar la viabilidad del proyecto.
Planeación rigurosa y ejecución especializada
Invertir en un desarrollo de usos mixtos implica una visión de largo plazo alineada con la evolución de las ciudades. Para los inversionistas, este modelo permite diversificar ingresos y construir activos más resilientes. Para los usuarios, reduce traslados y concentra actividades cotidianas en un mismo entorno.
Borbolla subrayó que estos proyectos requieren planeación rigurosa y una definición clara desde el inicio. La coordinación multidisciplinaria y la integración entre diseño, construcción y operación resultan clave para mantener control sobre variables críticas del desarrollo.
En este contexto, los usos mixtos se consolidan como una de las principales tendencias del sector inmobiliario por su capacidad de reorganizar el entorno urbano y generar valor sostenido. El reto se concentra en su ejecución, donde la complejidad técnica exige capacidades especializadas para concretar su potencial.








