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Intervención gubernamental, clave para desarrollar vivienda social

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Guillermo Peñalosa aseguró que la crisis sanitaria ha servido para caer en cuenta de que la manera en la que se habían desarrollado las ciudades no era sostenible

Las ciudades del país han crecido, en muchos casos, sin una correcta planeación, lo que ha ocasionado diversas problemáticas en materia de aprovechamiento del suelo, de redensificación, movilidad, transporte, vivienda, infraestructura y de servicios.

En el tema de vivienda, además, por muchos años se construyeron casas lejos de la mancha urbana; es decir, en franjas periurbanas, donde no se contaba con servicios básicos como agua, luz o transporte.

Y, en este sentido, el urbanista Guillermo Peñalosa subrayó que las viviendas se deben construir donde se necesitan y no donde se puede.

“Hay que hacer los mejores sitios entre todos los ciudadanos. Hemos invertido en agua, en alcantarillados, en transporte público, etcétera; entonces, cuando crece la población, ¿dónde deben vivir? En el sitio ideal, no es donde se puede, por allá en las afueras, lejos de todo”, dijo.

El especialista agregó que el problema con la vivienda es que no importa cuánta demanda haya si no va a haber más oferta. Entonces, no es una cuestión de oferta y demanda, como se ha tratado en la gran mayoría de las sociedades, porque la tierra es fija. Y es por lo anterior que el precio de las viviendas se ha encarecido cada vez más.

Como ejemplo, mencionó las ciudades de Suecia, Dinamarca y Noruega, en donde los gobiernos son dueños de todos los terrenos alrededor e invitan a los privados a construir viviendas.

“La realidad es que, en las pocas ciudades del mundo donde no hay problema de vivienda, todas han tenido una intervención gigante del gobierno. Vemos Dinamarca, en Copenhague nadie puede tener dos viviendas en la misma ciudad; la vivienda no se puede tratar como si uno estuviera hablando de un refresco. Solo pueden tener una, y cuando la arriendan no le pueden subir el valor más que la inflación”, detalló.

Añadió que, en Singapur, más del 90% de las viviendas pertenecen al Estado, que se la vende a plazos a los ciudadanos; no obstante, es el Gobierno el que maneja el terreno decide donde va a vivir su población. 

“Entonces, hay una injerencia muy marcada del gobierno y no hay nadie que no tenga vivienda en esas ciudades. Yo creo que mientras las ciudades sigan jugando a que el tema de vivienda es un problema de oferta y demanda, los precios continuarán subiendo de una manera loca y absurda”, consideró.

Participación estratégica 

Asimismo, Guillermo Peñalosa precisó que los gobiernos deben jugar un papel mucho más importante en el tema del desarrollo de vivienda. Esto porque, si bien el sector privado tiene un rol fundamental, el Estado debe ser quien marque la pauta, por lo que debe existir claridad respecto a hacia dónde van a crecer las ciudades en los próximos 50 años, si van a tener grandes edificios, escuelas, centros comerciales, etcétera. 

“El sector privado juega un papel muy importante, porque son quienes van a hacer esas construcciones, pero el gobierno tiene que tener la claridad de hacerlo bien. Porque, por ejemplo, si se hace esa locura que pasó en los últimos 35 años en México, donde se permitía que los desarrolladores hicieran unas viviendas a dos o tres horas de las ciudades y la gente invertía todos sus ahorros ahí y le costaba más el transporte de donde vivía a donde trabajaba que lo que se ganaba en el día, entonces abandonaban las viviendas.

“Hay gente que dice que hay más de 8 millones de viviendas abandonadas en México, entonces el Gobierno también tiene que manejar las cosas de una manera racional, o sea, es un papel aún más importante. El sector privado también va a seguir jugando un papel muy importante, la diferencia es que no va a ser un sector privado especulativo, sino que va a ser un sector privado que se va a ajustar a los lineamientos ponga el Gobierno”, explicó.

Por otro lado, Guillermo Peñalosa indicó que esta crisis generada por el Covid-19 ha servido para caer en cuenta de que la manera en la que se habían desarrollado las ciudades en los últimos 60 años no era sostenible ni ambiental ni económicamente; además de que afectaba la salud mental y física de la población.

Peñalosa mencionó que la mitad de las viviendas que se ubicarán en las ciudades del mundo dentro de 40 años no existen hoy; es decir, actualmente hay cerca de 3,500 millones de personas viviendo en ciudades, sin embargo, para los próximos 40 años se estima que esa cifra aumente hasta los 7,000 millones de personas.

“En el caso de México, va a aumentar la población en unos 35 millones de habitantes. Entonces, ¿cómo vamos a vivir? No podemos seguir haciendo lo mismo, la realidad es que llegaron los coches hace 100 años y destruimos las ciudades para darle la bienvenida al coche; eso fue un pésimo ejemplo donde, porque eran la innovación, no importaba que fuéramos destruyendo”, dijo.

Y, en ese sentido, el urbanista destacó la necesidad de cambiar radicalmente la manera en la que se desarrollan y se administran las ciudades, pues “lo que veníamos haciendo no está bien, y la pandemia nos ayudó a verlo”.

El urbanista resaltó que es necesario frenar la expansión desordenada de las zonas urbanas y tratar de densificar hacia adentro; además de dejar de privilegiar al automóvil e impulsar más opciones de movilidad para peatones, ciclistas y otras opciones más sustentables.

“Ninguna ciudad del mundo ha resuelto el problema de movilidad en función del coche privado; entonces, hay que dar prioridad a los peatones, a los que usan la bicicleta, el transporte público y los coches compartidos”, afirmó.

Finalmente, el urbanista subrayó que hoy en día existe una muy buena oportunidad para mejorar las ciudades; sin embargo, para lograrlo es necesaria la participación de todas las personas.

“Tenemos una oportunidad maravillosa. Hay que tener en cuenta que aquí no va a bajar un marciano a arreglar la Ciudad de México ni ninguna ciudad, es entre todos. Todo el mundo tiene que participar, no sólo los que estudiaron Urbanismo; todos tenemos que ver porque todos nos vamos a ver impactados de una manera u otra. Yo creo que viene un periodo maravilloso, y veo con optimismo que la gente está empezando a querer más experiencias y menos bienes, acumular menos y mejorar su calidad de vida”, concluyó.

 

Este texto se incluye en la edición Mayo-Junio de Revista Vivienda

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Fernanda Hernández

Reportera y redactora en Centro Urbano. Soy egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Me interesa la cultura, el urbanismo y la arquitectura. Amante del mundo digital, el cine, la música, la lectura y la escritura.


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