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Extinción FONHAPO

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Por Lirio Rivera*

Cuando me propusieron dirigir la extinción del FONHAPO, un mar de sentimientos  encontrados se vinieron a mi mente, por un lado, mi natural y muy humana resistencia al  cambio y el profundo cariño a la Institución donde había ya trabajado por más de 8 años,  me daban mil argumentos para evitar su cierre y por otro mi pensamiento racional y el  conocimiento que a lo largo de ese tiempo había adquirido sobre la misma, me decía que  cerrarla era lo más apropiado….. y así fue como, con el apoyo de un grupo de compañeros  muy comprometidos y profesionales, enfoqué mis esfuerzos en darle un cierre digno a  nuestra querida Institución.

El FONHAPO nació en 1981 como un organismo federal, orientado a atender las necesidades  de vivienda de la población de escasos recursos. Esto se logró con éxito durante casi todos sus años de existencia, gracias a la solidez de la institución y su naturaleza de Fideicomiso Público. El FONHAPO contribuyó a la igualdad de oportunidades para que la población mexicana de escasos recursos, con ingresos por debajo de la línea de bienestar, mejorara su calidad de vida mediante el otorgamiento de una acción de vivienda en las modalidades de crédito, garantías o subsidio para la ampliación, mejoramiento, adquisición y/o construcción de una vivienda.

El Fideicomiso otorgó desde su creación y hasta el año 2006, 646,110 créditos que beneficiaron aproximadamente a 2.9 millones de personas. Estos créditos en su gran mayoría fueron otorgados bajo la novedosa figura de “créditos globales”; dicho mecanismo otorgaba a asociaciones civiles, recursos para la construcción de sus viviendas, quedando éstas en garantía hipotecaria a favor del Fidecomiso, en el marco de un contrato que especificaba que las asociaciones debían constituir el régimen de propiedad en condominio para individualizar los inmuebles de sus asociados.

Este tipo de créditos resultó novedoso y muy apropiado para impulsar trabajo comunitario contribuyendo así a construir tejido social entre los beneficiarios, sin embargo, la figura se distorsionó con el paso del tiempo, generando no sólo problemas de impagos, sino también de falta de regularización de los predios apoyados, por lo cual el principal problema que ha presentado la cartera del fideicomiso durante los últimos años, es la falta de certeza jurídica de los beneficiarios, respecto de sus viviendas.

Así las cosas, después de más de 20 años, sin otorgar crédito y con una muy baja recuperación de la cartera existente, claramente ninguna entidad financiera se podría mantener con vida, por lo tanto, la razón de ser del fideicomiso, se había terminado.

Uno de los intentos de aprovechar la estructura del FONHAPO se tradujo en el otorgamiento de subsidios. A lo largo de 15 años (de 2003 a 2018) el FONHAPO operó diversos programas de subsidio, destinados a reducir el rezago habitacional de los hogares mexicanos con ingresos por debajo de la línea de bienestar y con carencia por calidad y espacios de la vivienda. En este período, fueron otorgados (con recursos fiscales) 2.3 millones de subsidios beneficiando aproximadamente a 8.7 millones de personas. La principal cualidad diferencial en este producto, fue el haber llegado a lugares muy alejados ya que la mayor parte de los apoyos se otorgaron en comunidades rurales e indígenas de alta y muy alta marginación de menos de 5,000 habitantes, estas comunidades además, se encontraban muy alejadas de los centros urbanos.

Desde que el FONHAPO dejó de otorgar crédito, se quedó un vacío en esta materia que no ha podido ser cubierto por ninguna otra institución, por este motivo, en el 2011 se creó el Fondo Nacional de Garantías para la Vivienda Popular (FONAGAVIP), buscando incentivar a intermediarios financieros privados a que otorgaran financiamiento para vivienda a la población objetivo del FONHAPO, a través de garantizarles los incumplimientos (impagos) que los mismos pudieran tener. El fondo se creó con $400 millones de pesos que al día de hoy han sido totalmente restablecidos al fideicomiso. De agosto de 2012 a junio de 2021 se establecieron 9,761 garantías por un monto de $37.04 mdp, lo que provocó una derrama de $794 millones en acciones de vivienda. Uno de los principales logros del fondo, fue acercar el crédito a familias de menores ingresos, que por su condición económica reciben poco financiamiento y a tasas de interés muy elevadas, cuando el FONAGAVIP inició su operación, la gente recibía este tipo de créditos a tasas superiores al 83% anual, mientras que la tasa promedio de los créditos garantizados por el FONAGAVIP se sitúa en el 24.6% anual. Es importante también resaltar que de las garantías otorgadas, únicamente se castigaron 40 por $1.3 millones, es decir, el 3.5% del total, con lo cual, se comprobó que este sector de la población sí paga cuando tiene créditos accesibles y acorde a sus necesidades.

En resumen, el FONHAPO no tuvo una vida perfecta, pero es indudable que en su historia hay mucha experiencia positiva en materia de apoyo para vivienda al sector de más bajos recursos que sería importante rescatar, sobre todo tomando en cuenta que es precisamente ahí donde se concentra la mayor parte del rezago habitacional del país.

*Lirio Rivera
Directora General del FONHAPO

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