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Urge una Política de Vivienda anticíclica

Coronavirus. La pandemia que hoy tiene al mundo de rodillas y de la que hasta hace unos muy pocos meses nada sabíamos.

Una emergencia que ha puesto al mundo en una dolorosa pausa, y que asumiendo como total prioridad la salud pública, tendrá también profundas implicaciones en los ámbitos social, urbano, económico y financiero.

Un reto de magnitudes colosales, al que para hacerle frente se van a necesitar mucho más que buenas intenciones…

Se va a necesitar un poderoso proyecto integral, en el que participen las instancias de los tres niveles de gobierno y en toda la transversalidad del Estado, sumando también a la iniciativa privada y al sector financiero, y tomando en cuenta las necesidades muy específicas que ante la emergencia tendrá cada segmento de población, muy en especial, los grupos más vulnerables.

Va a hacer falta empezar por saber leer lo que viene para la economía mexicana en lo general, y para los sectores construcción, inmobiliario y vivienda, en lo particular, y tener voluntad y capacidad política y operativa para adelantar respuestas, porque en tiempos de crisis, valen tanto las acciones, como la oportunidad con que se implemente.

El hecho es que la crisis sanitaria viene acompañada por otras de índole social y económico, y al tiempo que se atiende la prioridad sanitaria, no estaría de más que las autoridades lanzarán mensajes y programas encaminados a crear condiciones para  atender cuanto antes las necesidades de vivienda que la crisis sanitaria pueda provocar o agravar y acelerar la reactivación de la actividad productiva.

Dividamos pues en tres categorías lo que se debe atender: social, económico y financiero, y empezamos a plantear ideas que se puedan traducir en acciones.

En lo social, que por supuesto debe ser la prioridad, hay que proteger a la gente que pueda ver afectados sus ingresos, con esquemas que contemplen treguas en el pago de sus créditos hipotecarios y considerando la posibilidad de algún subsidio para apoyar en el pago de rentas, dado que decretar un periodo para que los afectados no paguen sus rentas, podría afectar a muchísimos propietarios que dependen de ese ingreso para su subsistencia.

Sería deseable que hubiera una reducción en las tasas de interés de los créditos hipotecarios, al menos de aquellos otorgados por organismos nacionales de vivienda, así como profundizar en esquemas de garantías o seguros de la Sociedad Hipotecaria Federal que pudieran reducir también las tasas bancarias, o al menos ayudar a que la banca incremente su participación y cobertura en el financiamiento a la vivienda.

Por supuesto, serían deseables incentivos fiscales que permitan que la gente tenga menos presiones para pagar rentas o hipotecas, así como descuentos o treguas en el pago de servicios públicos.

Claro, habría también que esperar que hubiera treguas en materia de desalojos y desconexión de servicios básicos.

Por supuesto, quizá esta coyuntura sea ocasión propicia para detonar el programa de vivienda en renta que tanta falta hace a nivel nacional, considerando para ello la suma de activos públicos y privado y todos los ajustes legislativos que hasta hoy han matado la viabilidad de ese mercados.

En lo económico la lista es larga. Lo primero sería la presentación de un proyecto integral anticíclico encaminado a proteger al conjunto de la economía, complementado con proyectos específicos por sector, de modo que en lo que a construcción, sector inmobiliario y vivienda corresponde, se adelanten inversiones públicas en infraestructura, se simplifiquen los trámites que han tenido en pausa al sector inmobiliario y se conforme un entorno propicio para reactivar en forma acelerada al sector vivienda.

Esta reactivación acelerada del sector vivienda empieza por atender los efectos de que el sector deba frenar ante la crisis y generar incentivos que permitan reactivar la demanda, seguramente frenada porque ante la emergencia sanitaria se frenarán las operaciones inmobiliarias y se generará incertidumbre.

En lo que a la producción respecta, todo va ligado a la continuidad de los procesos inmobiliarios, es decir, escrituración y formalización de hipotecas, lo que implica mantener abiertos y operando oficinas de trámites, catastros, registros públicos de la propiedad y notarías, así como los diferentes procesos que llevan a cabo los originadores de crédito, fundamentalmente Infonavit, Fovissste, Sociedad Hipotecaria Federal, Sofomes y bancos.

Será importante anunciar apoyos fiscales a empresarios y algún programa que les permita no tener que recurrir a recortes masivos de personal, sobre todo de obra, formado en buena medida por trabajadores eventuales.

Ojo, que un factor fundamental para pensar en la reactivación del sector será garantizar la liquidez de los empresarios del mismo, lo que se logra con líneas de crédito extraordinarias, garantías, incentivos fiscales, trabajo coordinado con grandes fondeadores y apoyo en procesos de reestructura de créditos vigentes para proyectos en proceso.

Sería deseable ofrecer treguas fiscales y en el pago de créditos contraídos con instituciones financieras públicas, como Nafin, Banobras o Sociedad Hipotecaria Federal.

Será necesario un programa de simplificación administrativa, que facilite la gestión de los permisos relacionados con la construcción y reduzca los tiempos de gestión y costos de los mismos. Un programa que sea oportunidad para eliminar la corrupción, que tanto afecta al sector.

Qué tal, por ejemplo, programas temporales de reducción de costos de escrituración o confección a servicios públicos…

También va a ser necesario un programa de apoyo a las cadenas productivas relacionadas con el sector inmobiliario, que entre otros aspectos considere temas como factoraje y créditos bajo la modalidad de cadenas productivas de Nafin.

El gobierno debe salir a mandar señales que den confianza a los inversionistas… Y señales que den también confianza al mercado interno y que permitan la reactivación inmediata del mercado.

En lo financiero, contando con la fortaleza y voluntad de la banca, lo que habría que esperar es señales claras y liderazgo de las autoridades financieras, creando escenarios propicios para la operación del sistema financiero y trabajando con las instituciones públicas para que ellas mantengan abiertas las llaves del crédito y los productos que faciliten la operación de los intermediarios privados.

Se va a necesitar que la banca de desarrollo garantice a intermediarios financieros bancarios o no bancarios, el fondeo necesario para otorgar créditos puente para la construcción de desarrollos inmobiliarios.

Se necesita crear condiciones que permitan mantener activas las emisiones de deuda y otras operaciones en el mercado de valores.

Y ojo, que si no se atiende debidamente la crisis de vivienda que viene, cabe esperar que se venga una crisis urbana que veremos reflejada en informalidad y marginalidad…

Se trata de que la vivienda sea parte de la solución y no se convierta en una muy importante parte de la crisis que viene…

No va a ser fácil… pero el mejor camino para lograrlo, es hacerlo juntos… Y hacerlo ya…

CENTRO URBANO Y EL HERALDO

Iniciamos una nueva sección en el programa de radio: México, Potencia Económica, que conduce Carlos Mota.

Se llama Balance Inmobiliario y es la primera entrega de la alianza entre El Heraldo de México y Centro Urbano.

Nos escuchamos todos los martes a las 5:00pm, por Heraldo Radio, 98.5FM para la Ciudad de México y 100.3FM para Guadalajara.

CENTRO URBANO TV

Cerramos la Cuarta Temporada de la única serie de televisión que habla de estos temas en la televisión mexicana: Vivienda y Ciudad, un programa de Centro Urbano, que tengo el privilegio de conducir.

Pero en tanto regresamos para la Quinta Temporada, los invito a tirarse un maratón con todos los capítulos de las primeras cuatro temporadas y a conocer todos nuestros contenidos digitales en https://centrourbano.com o en https://www.youtube.com/channel/UCzUVKxogV-3-ZZ40plp5W8g , el canal de YouTube de Centro Urbano.

 

 

 

 



Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.