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Este año ya la libramos…

Columna Horacio Urbano

Los pronósticos hacían esperar que el 2017 sería un año difícil para el sector vivienda, con un escenario económico estable, pero sin crecimiento que valga la pena mencionar; con reducción en el presupuesto para el programa de subsidios, y con el poderoso golpe a muchas certezas que representó la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

No se esperaban cosas buenas… Sin embargo después de un inicio de año titubeante las cosas empezaron a recuperar la normalidad y el sector llegó al segundo semestre con un paso, que si no es como para presumir, si permite suponer que el 2017 fue un buen año para la industria inmobiliaria en general, y para el sector vivienda ya en lo particular.

Por supuesto, reconociendo las complejidades de medir un sector con base en promedios, al analizar a detalle las cifras es evidente que hay segmentos cuyo desempeño no ha sido bueno, como es la vivienda vinculada a subsidio… Pero, en contraste, hay otros que han repuntado en forma importante, como es el caso de la vivienda de tipo medio y residencial.

La disminución en las cifras de la vivienda con subsidio tiene dos claras causas; la primera, y más evidente, es la reducción que tuvo este año el monto destinado a subsidios, en tanto que la segunda, tiene que ver fundamentalmente con deficiencias regulatorias que han tenido como consecuencia la especulación y consecuente alza en los costos del suelo.

Es simple, cayó el atractivo de la vivienda con subsidio y esto provocó que muchos de los empresarios del sector salieran del segmento y apostaran por otros de menor riesgo y mayor rentabilidad.

Y por supuesto, el incremento en números de la vivienda media y residencial tiene que ver con demanda, desde luego, pero también con la alta disponibilidad de crédito hipotecario dirigido a ese mercado.

Es contundente, la banca ha mantenido abiertas las llaves del crédito hipotecario, con productos que ofrecen condiciones y costos muy atractivos, a los que a mediados del año se agregó el incremento a los montos de crédito del Infonavit, que permite a sus derechohabientes obtener financiamiento hasta por 1.6 millones de pesos.

Y si hasta ahora hemos hablado de aspectos que fortalecen la estructura de la demanda, hay además que mencionar que la oferta ha sido también debidamente atendida, con líneas de crédito para que los empresarios del sector financien su producción.

A este respecto hay que destacar el papel que ha jugado la banca comercial, que si bien ha sido selectiva, ha mantenido abiertas las llaves del financiamiento al desarrollo de vivienda, haciendo gran mancuerna con la Sociedad Hipotecaria Federal, que en el papel del banco de desarrollo del sector, ha garantizado fondeo y garantías para que la misma banca, complementada con algunas Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes), fortalezcan sus capacidades para otorgar los tan necesarios créditos puente y líneas de capital de trabajo, indispensables ambos para mantener activa la máquina de hacer casas.

El año saldrá con buenas notas; sin embargo, para fines de análisis hay que decir que el promedio final incluye un pésimo primer trimestre, el incipiente repunte que se registró en el segundo, la recuperación de la tendencia de crecimiento del tercero y, esperemos, un cuatro trimestre de muy buenos números.

Ha sido un año complejo, en el que, sin embargo, ha habido la capacidad para tomar los retos y convertirlos en oportunidades.

Por supuesto, quedan pendiente varios retos para lo que queda del año, pero sin duda, entre los más importantes, está el de crear condiciones que garanticen que el 2018 no se caiga… Será año electoral y eso, en un país como el nuestro, es el foco que se enciende para avisar que hay que abrochar los cinturones de seguridad.

 

 



Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.