Falta de planeación, regulación obsoleta e insuficiencia de inversión en infraestructura básica, tienen al Distrito Federal a punto de enfrentar una crisis de falta de vivienda para atender las demandas de su población.
Es delicado hablar de subsidios, porque existe el enorme riesgo de confundir un regalo con objetivo paternalista o abiertamente político, con un recurso que en verdad llegue al segmento social que se pretende beneficiar y tenga efecto multiplicador en la economía.