Durante décadas, el tatuaje en España fue sinónimo de rebeldía, marginalidad y transgresión. Estigmatizado por su asociación con subculturas al margen de la norma, su presencia en la piel generaba rechazo o, como mínimo, desconfianza. Sin embargo, esta percepción ha cambiado de forma drástica en los últimos años. Lo que antes se consideraba un signo […]