La edición 2026 de la Bienal busca identificar y difundir experiencias exitosas en materia de planeación, espacio público, movilidad y vivienda
La 2da Bienal de Urbanismo de México 2026 abrió oficialmente su convocatoria con una visión regional, al extender por primera vez su alcance a proyectos desarrollados en América Latina, con el objetivo de reconocer iniciativas que hayan demostrado resultados y que puedan servir como referencia para enfrentar los desafíos urbanos de la región.
Organizada por la Asociación Mexicana de Urbanistas (AMU) en colaboración con ONU-Habitat, la Bienal busca consolidarse como una plataforma para identificar, difundir y replicar buenas prácticas en materia de desarrollo urbano, planeación territorial, espacio público, movilidad, resiliencia e innovación.
Durante la presentación, Salvador Herrera, coordinador de la Bienal, explicó que el propósito del encuentro es poner el foco en las soluciones que ya están transformando ciudades y comunidades.
“Necesitamos más buenas noticias. Necesitamos conocer y tener más acceso a esas experiencias exitosas para replicarlas. Nuestras ciudades viven momentos de crisis estructurales importantes en la región y con la Bienal queremos poner esa luz sobre los proyectos que están generando resultados”, afirmó.
Asimismo, destacó que la convocatoria está dirigida no únicamente a especialistas o académicos, sino también a instituciones, organizaciones civiles, liderazgos comunitarios y cualquier actor que contribuya activamente a mejorar las ciudades.
Convocatoria con alcance regional
Tras la primera edición celebrada en 2024, que reunió 478 proyectos registrados provenientes de 29 estados del país, la Bienal amplía ahora su convocatoria a toda América Latina mediante una alianza con la Federación Iberoamericana de Urbanistas.
Además, mantendrá el registro gratuito para incentivar una mayor participación de gobiernos, universidades, organizaciones sociales, despachos y profesionales independientes.
La convocatoria estará abierta para proyectos desarrollados entre 2016 y 2026, los cuales podrán presentarse de manera individual o colectiva.
Sin embargo, Herrera subrayó que únicamente serán considerados trabajos que ya hayan sido aprobados, ejecutados o implementados.
“No es una feria de ideas, no es una feria de conceptos. Nos han preguntado si pueden inscribir un proyecto para que, si gana, entonces logren convencer a las autoridades de realizarlo. Para eso existen otros espacios. Aquí reconocemos proyectos que ya demostraron resultados”, señaló.
Las propuestas podrán registrarse hasta el 11 de septiembre, fecha en la que iniciará el proceso de evaluación por parte del jurado nacional e internacional.
Cinco categorías y diez ejes para impulsar mejores ciudades
La edición 2026 contempla cinco categorías de participación: regulaciones urbanísticas; instrumentos de planeación y financiamiento; proyectos de urbanismo y territorio; programas de impacto social; y trabajos de investigación.
Además, cada iniciativa deberá atender al menos cinco de los diez ejes transversales definidos por la organización, entre ellos vivienda adecuada, espacio público, movilidad, cambio climático, gobernanza, resiliencia, economía sostenible e innovación tecnológica.
Durante el evento, Myriam Urzúa Venegas, titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México (SGIRPC) e integrante del jurado, destacó que la Bienal permitirá reconocer propuestas capaces de responder a algunos de los principales desafíos urbanos de la actualidad.
“Cada proyecto representa mucho más que una propuesta técnica. Detrás hay horas de análisis, diálogo, creatividad y compromiso, pero sobre todo una visión de futuro para responder a desafíos como el crecimiento urbano, la desigualdad, la movilidad, el acceso al espacio público, la adaptación al cambio climático y la construcción de comunidades cada vez más incluyentes”, expresó.
Compartir buenas prácticas para fortalecer la planeación
Por su parte, María Lourdes González Lozano, presidenta de la Asociación Mexicana de Institutos Municipales de Planeación (AMIMP), consideró que uno de los mayores aportes de la Bienal será facilitar el intercambio de experiencias entre ciudades para fortalecer la planeación de largo plazo.
La especialista señaló que uno de los principales retos que enfrentan los municipios es la falta de continuidad de proyectos entre administraciones, así como la existencia de numerosos planes ejecutivos que nunca llegan a materializarse.
“No hay que buscar el hilo negro. Esta Bienal nos permite conocer esas buenas prácticas para tropicalizarlas en nuestras ciudades, adoptar lo que sí funciona y fortalecer nuestras capacidades institucionales para avanzar de manera conjunta”, afirmó.
Con esta nueva edición, la AMU y ONU-Habitat buscan consolidar un espacio permanente de intercambio de conocimiento que contribuya a impulsar políticas, proyectos y estrategias capaces de construir ciudades más sostenibles, resilientes e incluyentes, en concordancia con la Agenda 2030 y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 sobre ciudades y comunidades sostenibles.








