ONU-Habitat advirtió que la crisis climática aumenta el riesgo para millones de personas que viven en zonas vulnerables
De acuerdo con el World Cities Report 2026 de ONU-Habitat, el cambio climático se ha convertido en una de las mayores amenazas para la vivienda y las ciudades en el mundo.
El documento indica que los fenómenos climáticos extremos podrían destruir hasta 167 millones de viviendas hacia 2040, agravando la crisis habitacional global y profundizando las desigualdades urbanas.
El organismo internacional alertó que las ciudades enfrentan riesgos crecientes derivados de inundaciones, tormentas, incendios forestales, olas de calor y otros eventos climáticos que impactan principalmente a las poblaciones más vulnerables, especialmente aquellas que habitan en asentamientos informales o viviendas precarias.
Vivienda y emisiones, en el centro de la crisis
ONU-Habitat destacó que la vivienda no solo es una víctima de la crisis climática, sino también una pieza clave para reducir emisiones y avanzar hacia ciudades más resilientes.
De acuerdo con el informe, los edificios representan alrededor del 37% de las emisiones globales de dióxido de carbono, mientras que la vivienda por sí sola genera entre 17 y 21% de las emisiones totales.
“Estas crisis interconectadas hacen de la vivienda resiliente al clima una inversión de alto impacto, capaz de reducir significativamente las emisiones mientras protege a las poblaciones más vulnerables frente a desastres relacionados con el clima”, señala el reporte.
Asimismo, ONU-Habitat indicó que el aumento de las temperaturas y la intensificación de fenómenos naturales aceleran el desplazamiento de personas y elevan la presión sobre los sistemas urbanos y de vivienda.
Tan solo en 2024, alrededor de 45.8 millones de personas fueron desplazadas por fenómenos meteorológicos, incluyendo tormentas, inundaciones, incendios forestales y sequías.
Asentamientos informales, los más vulnerables
De igual manera, el informe subraya que los impactos del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme, ya que las comunidades de bajos ingresos y los asentamientos informales enfrentan una exposición desproporcionada a los riesgos ambientales.
“Los asentamientos informales y las comunidades de bajos ingresos tienen una capacidad limitada para adaptarse, lo que amplifica las vulnerabilidades existentes y profundiza las desigualdades habitacionales”, advierte ONU-Habitat.
Ante este panorama, el organismo llamó a impulsar modelos de vivienda resiliente que incorporen eficiencia energética, materiales de bajo impacto ambiental y estrategias de adaptación urbana capaces de reducir riesgos ante desastres naturales.
Además, destacó la importancia de fortalecer la planeación urbana, ampliar la infraestructura básica y promover soluciones de vivienda que integren tanto sostenibilidad ambiental como inclusión social.
La vivienda como herramienta de resiliencia
ONU-Habitat señaló que invertir en vivienda adecuada puede generar beneficios económicos, ambientales y sociales simultáneamente, además de convertirse en una herramienta central para enfrentar la crisis climática.
“El futuro de las ciudades dependerá de la capacidad de construir comunidades más sostenibles, resilientes e inclusivas”, concluye el reporte.









