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El futuro de la vivienda no es expandir ciudades, sino densificarlas: Shabot

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José Shabot llamó a repensar los proyectos inmobiliarios desde el usuario, al advertir que cada vez menos familias pueden comprar vivienda

La vivienda no debe entenderse únicamente como metros cuadrados, fachadas o retornos financieros, sino como el espacio donde las personas construyen su vida, sus relaciones y su patrimonio.

Bajo esa premisa, José Shabot, presidente ejecutivo de Quiero Casa, aseguró que el futuro del desarrollo habitacional no está en seguir expandiendo las ciudades, sino en densificarlas de forma inteligente y con una visión centrada en las personas.

Durante su participación en el capítulo 3 de Liga Inmobiliaria, el empresario señaló que repensar la vivienda implica dejar de verla como un producto aislado y comenzar a entenderla como parte integral de la ciudad, donde el diseño, la conectividad, el acceso a servicios y la calidad de vida deben ser prioritarios.

“No hacemos departamentos, no hacemos casas, no solamente hacemos edificios. Construimos la forma en la que vivimos y eso es repensar la vivienda”, expresó.

Pensar primero en el usuario

Shabot explicó que uno de los principales errores del sector inmobiliario ha sido diseñar vivienda desde la perspectiva del desarrollador, del arquitecto o del uso de suelo, dejando de lado a quien realmente la habitará.

Para él, el primer gran cambio debe ser pensar desde el punto de vista del usuario: quién va a vivir ahí, qué necesita, qué espacios requiere, qué servicios debe tener cerca y cómo esa vivienda puede ayudarle a cumplir sus objetivos personales, familiares y patrimoniales.

Aunque reconoció que la densificación urbana ha obligado a reducir el tamaño de las viviendas debido al incremento en el costo del suelo, los materiales y la construcción, subrayó que una vivienda más pequeña no necesariamente significa una peor calidad de vida.

“Una vivienda pequeña bien diseñada, con buena iluminación, con buena calidad constructiva y espacios bien distribuidos puede ofrecer mucha más calidad de vida que una vivienda grande mal pensada”, afirmó.

No hacemos vivienda, hacemos ciudad

El segundo eje de su intervención se centró en la integración urbana. Shabot sostuvo que los proyectos inmobiliarios no son sistemas aislados, sino parte de un ecosistema mayor llamado ciudad.

Por ello, insistió en que los desarrolladores deben dejar de pensar únicamente “de la fachada hacia adentro” y comenzar a diseñar también “de la fachada hacia afuera”, considerando banquetas, espacios públicos, transporte, movilidad peatonal y ciclista, así como servicios que mejoren la vida urbana.

“No hacemos vivienda, hacemos ciudad”, afirmó.

Como ejemplo, mencionó un proyecto que actualmente desarrolla Quiero Casa en Río Churubusco y Añil, frente al Palacio de los Deportes y el Foro Sol, donde se contempla una planta baja comercial activa, un espacio público abierto permanentemente a la ciudad, vivienda y un hotel, con el objetivo de crear un entorno más humano, conectado y funcional.

Este tipo de desarrollos, dijo, permiten que la vivienda conviva con el trabajo, el comercio y los servicios, favoreciendo ciudades más sostenibles y policéntricas.

“El futuro de la vivienda no es expandir las ciudades infinitamente; es densificarlas, hacerlas más inteligentes y más humanas”, señaló.

La asequibilidad, el gran reto

Finalmente, Shabot advirtió que el mayor desafío de la vivienda en México es la asequibilidad. El encarecimiento del suelo, los materiales de construcción y las normas regulatorias ha provocado que cada vez menos familias puedan comprar una vivienda cercana a su lugar de trabajo o al transporte público.

“A todos nos debería doler que vivimos en una ciudad donde a muy poca proporción de la población le alcanza para comprar una vivienda cercana al transporte o cercana a donde trabajan”, dijo.

Frente a este escenario, aseguró que ni el gobierno, ni la iniciativa privada, ni la banca pueden resolver el problema de forma aislada. Se requieren políticas públicas que faciliten la densificación, incentivos para la vivienda social, mayor eficiencia por parte de los desarrolladores y mecanismos de financiamiento más accesibles.

“El mayor reto que tenemos como industria no es construir edificios, es volver a poner a las personas en el centro de las ciudades”, concluyó.

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Fernanda Hernández

Reportera y redactora en Centro Urbano. Soy egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Me interesa la cultura, el urbanismo y la arquitectura. Amante del mundo digital, el cine, la música, la lectura y la escritura.


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