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La psicología humana y como influye en el comportamiento de una ciudad

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Por Ernesto Valdés Arreguín*

Un problema histórico que acontece desde el siglo pasado y que ha sido un gran reto a escala mundial; es la búsqueda que la población mundial cuente con una vivienda adecuada en la que pueda cumplir sus necesidades, que le permita desarrollar una integración social, cultural y humana con sus semejantes, sobre todo abra la posibilidad de oportunidades a nivel académico, y profesional. 

La vivienda es el eje principal de una ciudad, es el agente vital de una metrópoli y pilar de la conformación familiar para la raza humana. La vivienda adecuada está reconocida como un derecho en los instrumentos internacionales incluidos la Declaración de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Por ello, es significativo la trascendencia de contar con un espacio que pueda proveer seguridad, privacidad y bienestar y lo que todos estos factores influyen en la conducta de una persona que a la postre se ve esta reflejada en la convivencia con otros seres y por ende en el desenvolvimiento dentro de una ciudad. 

Es importante mencionar que la Organización de las Naciones Unidas estima que poco más de un tercio de la población mundial unos 3,000 millones de personas no tienen cubiertas sus necesidades elementales de cobijo y residencia; en nuestro planeta, 1,100 millones no disponen de acceso a agua potable, 2,400 millones carecen de saneamientos y 2,000 millones no disponen de energía eléctrica; en lo relativo a la vivienda, 925 millones de personas viven en alojamientos perjudiciales para su salud. 

Esto ha generado una exclusión social y física muy marcada que, si se revisa a detalle, conlleva a una conducta de resentimiento social general por parte de estas comunidades en la que los sentimientos de exclusión, desintegración y desesperanza se agravan y en consecuencia esto lleva a cometer delitos y otras conductas antisociales e irreversibles para poder satisfacer sus necesidades.

Solo en nuestro país, ONU-Hábitat estima que, al menos, 38.4% de la población de México habita en una vivienda no adecuada, es decir: en condiciones precarias, hecha sin materiales duraderos, o que carece de servicios básicos y salubres. Además según la CONAVI en México existen 34.0 millones de viviendas de las cuales, 8.5 millones tienen algún tipo de rezago habitacional; 26.6% de la población vive en condición de rezago y se concentra en el centro y sur del país; en ese sentido, el diagnóstico subraya que 71.6% de las viviendas con algún déficit requiere apoyo para mejoramiento, 16.3% deben ser sustituidas y 12.1% requieren de una ampliación Esto quiere decir que 83.7% del rezago necesita de la mejora o la ampliación del patrimonio que las personas ya habitan.

Por ello la importancia de que estos sectores y comunidades puedan ser impulsadas y removidas a hacinamientos regulados con una planeación a conciencia y que los acerque e interconecte con las oportunidades de superación personal y prosperidad económica; y que de como resultado una mejor integración con la sociedad, para convertirse en entes productivos para las ciudades.

Es una realidad que, la violencia y el crimen organizado prolifera en zonas rezagadas con falta de oportunidades económicas y sociales, en la que se recluta a personas en las que dentro de su núcleo familiar no se contó con las condiciones elementales para el desarrollo y entre esos factores se incluye a la vivienda. 

Las personas son diferentes pero las necesidades varían de individuo a individuo y producen diversos patrones de comportamiento LA CIUDAD HACE, LO QUE LA CIUDAD VE; espacios precarios pueden inducir a la violencia, delincuencia, abandono de estudios, desintegración familiar, entre otros. Por eso es importante entender lo siguiente: 

  1. El comportamiento es causado; existe una causa del comportamiento donde influye tanto la herencia como el ambiente por medio de estímulos internos o externos.
  2. El comportamiento es motivado; en otras palabras, no es casual ni aleatorio, todo comportamiento tiene una finalidad.
  3. El comportamiento está orientado hacia objetivos, existe “un impulso”, “un deseo”, “una necesidad” y “una tendencia” en el comportamiento que indican los motivos de este. 

Abraham Maslow (Psicólogo americano) sostiene que, las necesidades humanas están distribuidas en una pirámide, dependiendo de su impacto e importancia en el comportamiento humano, en la base de la pirámide están las necesidades denominadas primarias por ser más elementales, entre todas estas tienen que ver con particularidades elementales que nos caracteriza como seres humanos y en los que una vivienda adecuada o espacio de resguardo, con sus servicios básicos puede generar un impacto positivo en toda una sociedad.

El comportamiento humano dentro de una ciudad es mucho más significativo de lo que se cree y si podemos abordar estos temas con mucho más análisis podremos encontrar diversas soluciones para nuestras ciudades, hoy nos lleva a la reflexión para especialistas, urbanistas y tomadores de decisiones de lo que podemos influir en la vida de muchas personas al poder brindar las herramientas adecuadas y una mejor calidad de vida.

Imagen ilustrativa: Pirámide de Maslow donde se señala las necesidades elementales de un ser humano y que influyen en su comportamiento al exterior y dentro de una sociedad. Aquí se puede ver al fondo de la pirámide necesidades trascendentales que se llevan en este caso dentro de una vivienda adecuada.

Imagen ilustrativa: Pirámide de Maslow donde se señala las necesidades elementales de un ser humano y que influyen en su comportamiento al exterior y dentro de una sociedad. Aquí se puede ver al fondo de la pirámide necesidades trascendentales que se llevan en este caso dentro de una vivienda adecuada.

Este texto forma parte de la  edición de Revista Futuros Urbanos

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