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El Infonavit que queremos las y los trabajadores

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Por Mario Macías Robles*

El tema de este Tercer Congreso Nacional de representantes obreros y dirigentes de las principales organizaciones sindicales del país es, precisamente, el del futuro del Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores, el futuro de la vivienda de las y de los trabajadores.

Y cuando se habla de la vivienda de los trabajadores, estamos hablando del México de mañana.

Por eso nos hemos congregado. No hay otro objetivo sino dialogar, reflexionar y debatir para perfilar El Infonavit que Queremos las y los Trabajadores.

Porque las y los derechohabientes -quienes contribuyen a fortalecerlo cada día con el 5% de su salario-, no quieren que se les imponga un Infonavit ajeno a los intereses de los trabajadores, sino el que responda cabalmente a sus derechos: derecho a acceder a una adecuada solución habitacional, a disfrutar de los bienes colectivos, cívicos y culturales en ciudades armoniosas, a formar en paz una familia sana y educada, así como a acceder a una pensión digna al final de su carrera laboral, justamente  retribuida.

Podemos decirlo con todo derecho, porque a lo largo de más de cincuenta y un años de existencia, el Infonavit ha sido un activo muy valioso para los programas y políticas que han definido en su momento los gobiernos federales y porque el sector de los trabajadores ha jugado en ello -en ejercicio cabal del tripartismo-, un papel responsable, constructivo y firme, mirando siempre por los intereses de nuestros derechohabientes.

En ese periodo, no han sido pocos los momentos críticos por los que ha atravesado el Instituto, como entidad sujeta a los altibajos de la economía, del mercado financiero, del sector de la construcción, del ámbito hipotecario y, desde luego, del mercado laboral y del comportamiento del salario contractual, mínimo y, en particular, el de cotización al Seguro Social.

Con la fuerza real del tripartismo -que es la de un sólido pacto político, clave de la gobernabilidad nacional y pieza central del modelo de seguridad social mexicano-, hemos remontado todas esas coyunturas.

Estamos aquí, para renovar con su valiosa participación la fortaleza del sector de los trabajadores, su unidad y compromiso frente a los serios retos que el Infonavit tiene por delante.

Es de justicia reconocer, primero, que no ha sido poco lo logrado en medio siglo de existencia, así como los últimos cinco años de la presente administración.

En el mapa del México del año 2023, una de cada tres viviendas ha sido comprada o mejorada con un crédito de los doce millones y medio de derechohabientes que lo solicitaron, lo que ha significado una derrama anual promedio de $155 mil millones de pesos los últimos diez años, generando con ello un enorme estímulo a nuestra economía.

Y algo muy importante: tres millones de derechohabientes más, han retirado su fondo ahorrado en la subcuenta de vivienda, para mejorar con ello su haber de retiro, por un monto total de $208 mil 550 millones de pesos en el mismo lapso.

Es cierto también, que durante los cinco años correspondientes a la presente Administración, se han conjugado diversas definiciones de política laboral muy positivas, con una reforma a la Ley Orgánica del Infonavit muy ambiciosa (que incluye la aprobación de créditos sucesivos, el acceso al crédito de trabajadores no activos y la opción de compra de terreno destinado a la construcción de vivienda, entre otras), en la que participó muy activamente nuestro Sector, encabezado por el Señor Senador Don Carlos Aceves del Olmo como Consejero Propietario, en franco diálogo con el Ciudadano Presidente de la República.

Y se han impulsado también, no dudamos en reconocerlo -con la firme intervención de nuestros consejeros y consejeras-, nuevas políticas de crédito que han corregido distorsiones históricas en la determinación de los adeudos, que se habían vuelto impagables, así como la definición de un esquema más equitativo de tasas de interés, donde pagan menos quienes menos ganan.

Y se logró, además -cuestión que fue bandera del Sector desde que llegamos a la Dirección Sectorial-, asegurar la calidad integral de la vivienda y de su entorno, mediante Reglas de Carácter General que aseguran que toda la vivienda que sea adquirida con financiamiento del Instituto cuente con acceso cercano a los satisfactores urbanos básicos: educación, salud, abasto, recreación y fuentes de trabajo.

Sin embargo, es preciso reconocer también que urge rencauzar al mercado un millón doscientas mil viviendas que están en distintas fases de recuperación; que debemos agilizar el rezago histórico de escrituración que alcanza las 85 mil  viviendas que constituyen el patrimonio honrado de estos acreditados; y que debemos resolver, con sensibilidad y eficacia, mediante la política de cobranza social aprobada por nuestro Consejo, 800 mil cuentas que están en alguna de las fases de incumplimiento del contrato hipotecario.

Compañeras y Compañeros congresistas:

En ejercicio responsable del mandato que rige a la DST a nuestro cargo, consideramos indispensable informarles acerca de una cuestión que, lejos de resolverse, se ha venido agravando, y que es una demanda muy sentida en todos los encuentros que hemos sostenido con nuestras compañeras y compañeros trabajadores en toda la República; dicho sea esto en sus propias palabras: “de nada sirve que tengamos derecho a un crédito, si las casas que hay en la ciudad están carísimas, apenas y podemos pagar una renta”.

Y es que si bien, se han creado empleos y se esperan muchos más, la mitad de nuestra derechohabiencia cotiza mensualmente por debajo de los $12, 615 pesos, con lo que no podrían pagar una vivienda más allá de los $ 545 mil pesos, misma que raramente se produce.

Esto nos pone de frente a una seria problemática que aqueja ya a todas las ciudades de nuestra República y que, de no atenderse decididamente con una política de Estado que la aborde en todas sus aristas, seguirá afectando la cohesión social, la armonía urbana, la productividad laboral e, incluso, la seguridad y la paz de nuestras comunidades.

Como lo dijimos también en la Convocatoria a este Congreso, los fenómenos de relocalización de industrias (o nearshoring) y las dinámicas generadas por los grandes proyectos de infraestructura regional impulsados por el gobierno de la República, amenazan con trastocar, más aún, el mercado del suelo, lo que puede llegar a imposibilitar el desarrollo de las viviendas que requieren los trabajadores de las empresas esperadas.

El Sector de los Trabajadores ha propuesto por ello durante la reciente sesión de nuestro H. Consejo de Administración celebrada el pasado miércoles 27 de septiembre, que se inicie el estudio de las fórmulas más idóneas para que el Infonavit intervenga estratégicamente en el mercado del suelo, adquiriendo reservas aptas para uso habitacional y para que se diseñen los esquemas para su desarrollo por parte de la industria de la vivienda, bajo reglas de rigurosa transparencia, abierta competencia y cuidadosa edificación, en proyectos coordinados con estados y municipios, para su habilitación legal y administrativa, igualmente honesta y eficiente.

Será muy importante también -y así lo propusimos-, que la Administración y los sectores nos apliquemos a fondo en la revisión integral de nuestro modelo crediticio, que fue concebido para un mercado laboral muy distinto del actual y del futuro próximo, otorgando, como lo propusimos, un complemento al monto máximo de crédito.

Es para resolver estos retos que debemos emplear la fortaleza financiera del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores.

Resulta particularmente grave, en efecto -como lo dijimos ante el Presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional en abril del año pasado-, que el Fondo Nacional de la Vivienda, integrado por disposición constitucional con una aportación patronal a cargo del 5% del salario, haya crecido 368% durante la presente Administración (para sumar ya casi 600 mil millones de pesos), mientras que el acceso a los créditos que ofrece el Infonavit sea cada vez menor, habiendo decrecido un 12% los últimos 6 años.

Esta será la materia de nuestras mesas, paneles y conversatorios estos días de trabajo.

Amigas y amigos todos:

Agradecemos en todo lo que vale la presencia de cada una y cada uno de ustedes. Muy especialmente, agradezco a los secretarios y secretarias generales de los sindicatos nacionales, federaciones y confederaciones que hoy nos acompañan, porque la defensa del derecho obrero a la vivienda es bandera común de la agenda laboral y sindical.

La cohesión y unidad del movimiento obrero organizado aquí manifiesta, es fundamental para encauzar el futuro del Infonavit hacia una ruta de solvencia, no sólo financiera, sino social, antes que nada.

El compromiso de la Dirección Sectorial que está a nuestro cargo es el de recoger las expresiones, propuestas y demandas que aquí se expresen en la visión de El Infonavit que Queremos las y los Trabajadores para México, documento técnicamente sustentado y hacerla llegar a quienes representen finalmente a las distintas fuerzas políticas en los procesos democráticos que iniciarán este noviembre.

Y seguiremos, desde luego, acompañando a nuestros consejeros y consejeras, asambleístas y comisionados, en las tareas necesarias para seguir fortaleciendo a esta gran Institución de la República -tripartita, autónoma y propiedad exclusiva de sus derechohabientes-, para seguir construyendo día a día, un México más habitable, más equitativo y unido.

*Mario Macías Robles,
Director Sectorial de los Trabajadores del Infonavit

 

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