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Así el reto de la vivienda en México…

En el Día de la vivienda-reflexionemos

El 7 de febrero fue declarado por el Senado de la República como el Día Nacional de la Vivienda en México. La intención de los legisladores fue establecer una fecha en el calendario que nos invite al debate en torno a las necesidades y los mecanismos para atender el reto en materia de vivienda.

En este contexto, es buen momento para definir en dónde estamos parados en la materia.  Y para ello, qué mejor que algunas cifras:

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en México, el rezago habitacional se ubica en 14 millones de acciones. Este universo no sólo contempla acciones de vivienda nueva, sino otro tipo como mejoramientos y ampliaciones.

El Rezago en el Día de la Vivienda

Al respecto, el mismo Coneval advierte que esta cifra de rezago equivale a que en 45% de las viviendas en México sus ocupantes requieren de una vivienda completa o de mejoras sustanciales a la que habitan. En esa lógica, Chiapas, Oaxaca y Guerrero se posicionan como las entidades con la mayor proporción de población en rezago, al alcanzar 78.2%, 77.8% y 72%, respectivamente.

En ese tenor, el Coneval es crudo y señala que en México “el derecho a la vivienda digna y decorosa no se está garantizando plenamente”. Y entre otras cosas, añade que “la accesibilidad a ella es desigual e implica un riesgo para la satisfacción de necesidades básicas de una parte significativa de la población. La disponibilidad de los componentes del derecho a la vivienda digna y decorosa es limitada en ciertas regiones y para ciertos grupos”.

En lo referente, es importante señalar que, de acuerdo al organismo, 73.6 millones de mexicanos se encuentran prácticamente excluidos del mercado formal de la vivienda. Este escenario causado principalmente por los bajos ingresos, lo que los imposibilita acceder a un financiamiento para adquirir vivienda.

Accesibilidad

Asimismo, el Coneval señala que la compra de vivienda nueva sólo es accesible para quienes perciben más de cinco salarios mínimos. Con ello, subraya, las familias que pertenecen a los seis primeros deciles de ingreso están prácticamente excluidos del mercado formal de vivienda al no tener los recursos suficientes.

Sin embargo, las familias buscan satisfacer su necesidad de vivienda. Eso ha llevado a que 64.2% de la producción de vivienda se realiza mediante la autoconstrucción. Este modelo se da principalmente en estados donde el mayor porcentajes de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza, es decir, Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tlaxcala.

Por otro lado, 15.9% de las viviendas en el país son rentadas. Sin embargo, las familias que pertenecen a los tres primeros deciles de ingreso destinan más del 30% de sus ingresos, lo que va en contra de las recomendaciones de ONU Habitat.

En término de calidad de la vivienda, el Coneval señala que sólo 14.7% de las viviendas en México están bien ubicadas.

Una crisis de DDHH

Estas cifras nos permiten dimensionar un poco el reto en materia de vivienda. Aunque, como han dicho las autoridades, la realidad en México no se puede palpar de todo a través de las cifras.

Lo cierto es que el desafío es enorme. La tarea requiere de un nivel de coordinación grande, entre privados y gobierno. El poder desarrollar vivienda adecuada requiere de muchas manos y de políticas efectivas que permitan que la ecuación se dé para lograr el objetivo.

En este punto, me quedó con una reflexión que compartió Leilani Farha, relatora especial de la ONU. Y es que la especialista asegura que el mundo vive una crisis en materia de vivienda.

Farha a es muy puntual. En su reporte subraya que esta no es una crisis como cualquier otra; por lo que el nivel del reto nos lleva a afrontar la tarea desde la visión de los derechos humanos.

“La crisis de la vivienda es una crisis de derechos humanos que requiere una respuesta basada en los derechos humanos”.

 



Editor en Jefe de Centro Urbano. Egresado de la maestría en Periodismo Político de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García (EPCSG). Estudió la licenciatura en Comunicación en la Universidad Mexicana. Amante de la crónica y el reportaje. Admirador de Vicente Leñero y Miguel Ángel Granados Chapa.