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Reforestación participativa: iniciativa que lleva árboles a banquetas grises

 Por Perla E. Castañeda Archundia

Las banquetas son espacios de trayecto y zonas de estar para sinfín de personas, por ello no debemos aceptar que se conviertan en planchas grises que producen islas de calor. Las banquetas no son consideradas como estrategia de aprovechamiento eficiente del suelo urbano –el conjunto de banquetas grises (espacios con nula o escasa masa vegetal) debe ser una fuente de corredores peatonales aptos para sostener infraestructura verde por su capacidad de mitigación y mejoramiento ambiental. Las banquetas grises deben ser el vehículo para potencializar la cobertura de infraestructura verde. Con mayor frecuencia se va estipulando en la literatura ambiental la importancia de los árboles en las calles: la temperatura aumenta sin o poca masa vegetal. La infraestructura verde son sistemas vivos generadores de servicios ambientales y biodiversidad –recordemos que no se puede comprender la salud humana sin la salud de los ecosistemas.

La iniciativa ciudadana “Reforestación Participa-tiva” nació en 2017 por motivo de la compensación ambiental por la construcción de la Línea 7 del Metrobús en Ciudad de México. Somos un colectivo que reconoce prioritario la atención al arbolado de la zona porque beneficia a las personas, crea biodiversidad, genera innumerables beneficios como reducir el riesgo de inundación, la protección al suelo, la contención de olas de calor y fuertes vientos, mejora la calidad del aire, etc. La iniciativa está conformada por vecinos activos que son estudiosos de Ciudad de México en materia de arquitectura, promoción de la salud, administración, diseño, crónica: somos ciudadanos haciendo ciudad, atraemos oportunidades, esfuerzos y sujetos obligados en nuestra tarea de mejorar el lugar en donde vivimos.

De forma habitual, los gobiernos en Ciudad de México han redundado en hacer plantaciones en espacios verdes –jardines, parques, camellones; esto se demostró en 2017 en el proyecto presentado por la Secretaría de Medio Ambiente (SEDEMA) para cumplir con la citada compensación ambiental. Tradicionalmente se tiende a desestimar el potencial que tienen las banquetas como contenedoras y portadoras de vida y salud.

La evidencia de la influencia humana en materia ambiental se manifiesta en nuestras colonias[2]: pérdida de árboles por tala arbitraria, falta de mantenimiento/conservación; y porque la administración pública rehabilita banquetas sin implicarse con los factores protectores que brindan los árboles. Por ello, muchas de nuestras banquetas se han tornado en extensas planchas grises.

La gestión ambiental y ciudadana “Reforestación Participativa” consistió en una campaña informativa y en un mapeo de banquetas para identificar sitios de plantación. En 2017 presentamos la propuesta[3] a los sujetos obligados para atraer la compensación ambiental. Nuestra propuesta fue reconocida por la Secretaría de Gobierno y la SEDEMA, posteriormente fue ejecutada mediante la restitución arbórea de 159 individuos de porte chico y medio de cinco años de edad[4]. Este esfuerzo conjunto también se interpreta como la consolidación de 159m2 de área verde infiltrante mediante el reverdecimiento de banquetas grises. La proximidad de los árboles con la vivienda y los habitantes nos reconecta con la naturaleza, mejora la experiencia peatonal con sombra y servicios ambientales.

En los pasados días de contingencia ambiental resurgió la motivación de diversos grupos vecinales, así como del gobierno[5], por inclinarse hacia la reforestación. Sin duda, esta medida es fundamental, pero no debe ejecutarse desde una disposición reactiva –una vez que emerge una crisis, se actúa en consecuencia. La ciudad de Nueva York sirve como referente en la plantación de árboles en banquetas a través del programa Un millón de árboles[6] que nació en 2007 y culminó en 2017  –de los cuales 220 mil se plantaron en calles, a través del departamento NYC Parks. Se trató de una acción de gobierno que se realizó de forma profesional durante diez años, el abastecimiento de árboles es punto crucial –un millón de árboles robustos y vivaces con una altura de 6-7 metros, requiere contar con los mejores viveros. La planeación y un buen contrato con proveedores, significó un beneficio que se tradujo en un suministro constante de una diversidad amplia de árboles que se han cultivado con los más altos estándares de calidad. Ello también aseguró que cada árbol sea verdaderamente el árbol correcto para la ubicación correcta. Esta experiencia ha significado para NYC una gran cantidad de conocimiento de árboles callejeros. Aun sigue vigente la solicitud en-línea[7] de plantación de árboles en banquetas. Su método[8] de ubicación y plantación es muy parecido al que diseñamos en “Reforestación Participativa”, los ciudadanos participan en solicitar al gobierno en qué banquetas plantar árboles[9].

La actividad se refuerza con trabajo comunitario –plantar (que significa proponer lugares), cuidar, educar y donar a través del NYC Service, su lema es “promovemos el servicio para demostrar lo que significa ser neoyorkino”, es decir, se trata de un tema de identidad y compromiso con la ciudad. En este sentido, no hay cabida para que un particular con su buena intención y voluntad pueda plantar, incluso en las áreas ver des. La plantación arbórea, como ya se demostró, es un trabajo que le compete al gobierno, ya que posteriormente deberá geo-referenciar, monitorear y mantener los árboles. La intervención ciudadana en materia arbórea cobra verdadera relevancia cuando propone y participa en el cuidado prescriptivo por la autoridad, mantiene limpio el cajete, reporta anomalías y lo asume como su árbol.

El arbolado está vinculado con la salud y la percepción de bienestar de las personas. Los árboles son promotores de salud: generan biodiversidad, invitan a la movilidad peatonal, disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero, mejoran la calidad del aire, son una barrera física de los vehículos, reducen el estrés –mediante estos factores las personas ganan salud en el espacio público. Por lo tanto, promover la salud en el espacio público mediante infraestructura peatonal e infraestructura verde es alentar la satisfacción de las personas en el mejoramiento y aprovechamiento de la ciudad.

Actualmente, la iniciativa “Reforestación Participa” trabaja en presentar una segunda propuesta de plantación de árboles en banquetas grises para someterla ante la autoridad. Este esfuerzo significa incluir a la narrativa ambiental y la acción colaborativa de otros actores relevantes en la ciudad, como es el caso de los desarrollo inmobiliarios.

[2] Colonias hermanas: Industrial, Estrella, Guadalupe Insurgentes, Guadalupe Tepeyac y Tepeyac Insurgentes en la alcaldía Gustavo A. Madero.

[3] Nuestro primer registro de puntos de reforestación, véase: https://ciudadsaludable.wordpress.com/2017/07/16/primer-registro-de-puntos-de-reforestacion-y-trasplante-en-la-colonia-industrial-y-sus-colonias-hermanas/

[4] Véase: https://ciudadsaludable.files.wordpress.com/2019/05/plantacion-final-l7mb-sobse-2017.pdf

[5] “Reto Verde” el Programa de Reforestación de la Ciudad de México del actual gobierno de Ciudad de México tiene el objetivo es sembrar 10 millones de plantas: 8 millones en suelo de conservación y 2 millones en suelo urbano, en el período que comprende de junio 2019 a noviembre 2020.  Véase: https://sedema.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/gobierno-capitalino-hace-un-llamado-sumar-esfuerzos-para-lograr-el-retoverde

[6] Million tress NYC en: https://www.milliontreesnyc.org

[7] Cómo solicitar árboles en la calle: https://www.nycgovparks.org/trees/street-tree-planting/request

[8] Proceso para plantar árboles en banquetas: https://www.nycgovparks.org/trees/street-tree-planting/steps

[9] “El gobierno está plantando árboles en mi calle, por qué? Porque se los pedí” https://twitter.com/h2osuperfly/status/459324168941895680?s=12

 

Perla E. Castañeda Archundia

Licenciada en Promoción de la Salud por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, maestra en Planeación y Políticas Metropolitanas y doctorante de Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Azcapotzalco. Fue miembro del Consejo Técnico de Movilidad en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal –Legislatura VI, en la que se promulgó la Ley de Movilidad. Forma parte del equipo de trabajo del proyecto de investigación CONACYT “La producción material y social de las banquetas en la Zona Metropolitana del Valle de México. También es especialista en Responsabilidad Social Corporativa, ejecuta procesos de certificación de programas en responsabilidad social a nivel mundial como BCorp y Just Organizations