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¿Y si nos vamos a la raíz del problema?

Hace semanas que en el sector vivienda apenas se habla de algo que no sea el síndrome de abstinencia que ha provocado el cambio de políticas al programa de subsidios…

Y el hecho es que sí, es evidente que el adn del reto habitacional está en la pobreza, que provoca que los bajos ingresos de la mayor parte de los trabajadores mexicanos les cierren la puerta a la posibilidad de comprar una vivienda.

Bueno… Eso si no cuentan con el apoyo de un subsidio (de los que ya no hay)…

O si no se da el esperado incremento en los montos de crédito del Infonavit.

Pero aun habiendo subsidios o mayores montos de crédito, quizá sería muy buen momento para irnos todavía más atrás en la línea de producción para entender qué se puede hacer para facilitar el acceso a la vivienda a los segmentos de menores ingresos.

Porque también habría que cuestionar la validez de un subsidio que en muchas ocasiones sirvió para pagar costos de permisos, de obras para llevar servicios públicos o todo tipo de infraestructuras a los desarrollos… Y sirvió incluso para pagar los costos de la corrupción.

¿Qué no sería mejor que pensar en cómo obtener 60,000 pesos para regalárselo a la gente para que pague con ellos viviendas “artificialmente encarecidas”, se tomara el toro por los cuernos y se enfocaran todos los esfuerzos a bajar esos costos que de origen encarecen la vivienda?

¿Qué tal que los permisos no costaran cuando se tratara de proyectos de vivienda social?

¿Qué tal que los desarrolladores no tuvieran costos accesorios que trasladar al precio de las viviendas por temas como llevar líneas de luz, agua o drenaje, colocar plantas de tratamiento o construir equipamientos que ya después acaban siendo inútiles y solo una carga para los municipios?

¿Qué tal que se pudiera bajar a los precios de la vivienda esos puntillos porcentuales que se gastan en sobornos y que al final del camino se terminan agregando a los precios de la vivienda?

No sé si lo habían pensado, pero lo que sí es francamente absurdo e inmoral es agregar todo tipo de costos a las viviendas destinadas a segmentos de población de bajos ingresos y que, se supone, son el objetivo central de toda política pública.

SE dice en el mundo de la vivienda, que hay ocasiones en que permisos y sobornos llegan a representar hasta 15% del precio de venta de una casa.

Y si esto lo vemos a partir de una casa de 400,000 pesos, resulta que ese 15% terminan siendo los mismos 60,000 pesos que se daban de subsidio y que ese es también el monto que se espera cubra el incremento a los montos de crédito del Infonavit.

Sí, hay que ver cómo carambas se logra que los precios de la viviendassean accesible para la gente… ¿Pero por qué no antes de hacerlo nos vamos lo más atrás posible y atendemos los problemas desde la raíz? O antes, si fuera posible…

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Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.