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Seminario «Ciudad Segura» promueve urbanismo incluyente

Seminario 'Ciudad Segura' promueve urbanismo incluyente

Este espacio busca que se genere un intercambio de perspectiva de género para el diseño y la planeación de espacios urbanos

El día de ayer se llevó a cabo la inauguración de la sexta edición del Seminario Internacional Ciudad Segura con el tema ‘El género en el urbanismo. Perspectivas y retos’. En esta ocasión, el Instituto de las Mujeres, ONU Mujeres y la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de la Facultad de Arquitectura se dieron a la tarea de crear conferencias magistrales y mesas de diálogo con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas respecto a los problemas que enfrentan las mujeres y grupos minoritarios en los espacios urbanos.

Teresa Incháustegui Romero, directora general del Inmujeres de la Ciudad de México, señaló que los actuales modelos de urbanismo «invisibilizan» las necesidades de movilidad de la mujer y es necesario que las autoridades busquen la forma de implementar políticas públicas para construir ciudades más incluyentes, igualitarias y sustentables.

Ana Falú fundadora de CISCSA Argentina y de la red Mujer y Hábitat, argumentó que uno de los principales problemas que afronta la mujer en los sistemas de movilidad radica en los roles que ésta lleva a cabo. Por ejemplo, en muchos casos, las mujeres son quienes se encargan de hacer las compras y cuidar a los niños al mismo tiempo, y en zonas urbanas los sistemas de transporte no están lo suficientemente planeados para que tengan una movilidad eficiente y segura al momento de realizar ambas actividades.

También se expuso que  los modelos que funcionaban hasta apenas el siglo pasado, ahora resultan obsoletos y discriminatorios. En este modelo, el hombre se cataloga como trabajador de jornada completa y empleo de largo plazo; padre y único proveedor económico del hogar. Mientras que la mujer tiene solo el rol de cuidadora, dedicada a tiempo completo a las labores domésticas y al cuidado diario de los hijos.

En la actualidad esta concepción ya no es una realidad, puesto que entre cinco y siete de cada diez mujeres que habitan en las ciudades latinoamericanas y asiáticas, se desempeñan en alguna actividad remunerada al tiempo que realizan labores domésticas y de cuidado para el resto de su familia, lo que las obliga a realizar una doble jornada de trabajo.

Para organizar esta doble jornada en el viejo modelo de ciudades en donde el hombre era el único trabajador activo, deben movilizarse diariamente entre muchos espacios monofuncionales; utilizan intensivamente las calles y espacios públicos así como los diversos servicios de transporte público, en caminatas y viajes de ida y vuelta para mediar el uso de una amplia gama de servicios públicos: tiendas, mercados, centros educativos, de salud, oficinas de trámite, etc.

Respecto a lo anterior, Belén Sanz Luque, representante de ONU Mujeres en México, explicó que este tipo de desigualdades califican a las ciudades como incompletas, discriminatorias e impiden el gozo por parte de toda la población. Además que recalcó que la Nueva Agenda Urbana establece  como uno de los objetivos en común construir ciudades que logren la igualdad de género.