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Papás, estoy embarazada…

 

“Los hijos que Dios me quiera mandar”, ésta era la frase más utilizada por las mujeres hace más de medio siglo para justificar su enésimo embarazo.

Hace tiempo hice un bonito reportaje sobre el embarazo adolescente, hoy lo retomo y aclaro que, originalmente fue publicado en la revista Klika para universitarios. (Y mi clase de reportaje).

 

En la década de los 60 los métodos anticonceptivos recién comenzaban a usarse, pero eran vistos como algo antinatural y en algunas ocasiones, hasta satánico. La mujer que los usaba era mal vista por la sociedad, pues iba en contra de la naturaleza y de Dios, al evitar la reproducción humana. Sin embargo, con el paso del tiempo, han sido totalmente aceptados y evolucionaron para hacerse más prácticos y eficaces. Pero a la par del aumento de la información respecto a la concepción y la manera correcta de “cuidarse”, los casos de embarazos en adolescentes se hacen cada día más comunes en nuestra sociedad.

El porqué de las cosas…

Diversos estudios y encuestas aplicadas a la población joven del país revelan que los jóvenes prefieren no usarlo, con el principal argumento de que no se siente igual que hacerlo “al natural”, siendo ésta una de las principales causas de los embarazos en los adolescentes.

“¿Por qué?, así me acostumbré desde que empecé a tener relaciones sexuales. Jamás me puse, aparte de que soy sensible a cualquier condón y siento que no se me va a parar. Sólo algunas veces lo usé, pero no me gustó”, comenta Miguel que, como muchos jóvenes, dice optar siempre por el método natural más común: el coito interrumpido. Pese a que es un método al que se recurre con frecuencia por muchas parejas, no es muy eficaz, pues aunque no se deposite el semen dentro de la vagina, la lubricación del pene previa a la eyaculación, lleva espermatozoides, resultando en un alto porcentaje de fracasos.

El caso de Miguel es uno de muchos, pues él forma parte del 94% de la población que no usa un preservativo para protegerse. Hace aproximadamente dos años, su novia de 15 años se embarazó. “Al principio no me sorprendí ni nada. De hecho fue un enojo con ella porque acabábamos de cortar”. El apoyo de sus padres para que no dejara la escuela fue uno de los motivos por los que consideró ser padre y apoyar la decisión de ella: “Fue por la salud de ella que se decidió que no y lo acepté. Fue más mi enojo hacia ella de sus mentiras que el que fuera a ser papá, porque yo no sabía que tenía 15 años. En parte sí lo quería, veía situaciones bonitas, pero también otras en las que echaba a perder mi vida”.

Miguel y su novia, decidieron un aborto sencillo que se usa en los casos con poco tiempo de gestación, tomando un par de tabletas que atacan el endometrio.

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Del dicho al hecho

La realidad es que, desde la legalización del aborto en la Ciudad de México, se han evitado casos de niños en situación de calle o con enfermedades congénitas causadas por la corta edad de sus madres. Pero aún con esta reforma, existen adolescentes que deciden ser madres a temprana edad. Tal es el caso de Itzel, que a sus 22 años tiene un hijo de cuatro años.
“Lo primero que pensé es que estaba muy chica. Decidí tenerlo y le dije mi novio que por algo pasaban las cosas, él estuvo a mi lado en todo momento”.

Muchas de las adolescentes que se embarazan deciden dejar la escuela para dedicarse al cuidado de sus hijos, sin embrago, existen casos como el de Itzel, en los que deciden seguir adelante: “Sino me hubiera embarazado, mi vida hubiera transcurrido sin contratiempos, ni preocupaciones. Estaría dedicada a la escuela por completo”.

La mayoría de las madres jóvenes afirman haber recibido información sobre los métodos anticonceptivos, pero se resisten a usarlos: “Creo que como dos veces usé preservativo y el coito interrumpido. Pasó como un año y no me embaracé, así que le jugué al vivo”, refiere Itzel.

El aborto es una solución para muchas parejas que conciben sin haberlo planeado, pero sigue siendo considerado un tabú por el riesgo que implica: “Si no lo hubiera tenido probablemente me sentiría mal, pero pensaría que fue lo mejor para seguir con mi vida sin tantos rollos, pero tampoco sabría todas estas cosas bellas que me pasan ahora. Sí es complicado, pero bello. Pienso que sería muy parecida mi vida: la escuela, los amigos y Fernando, no lo sé”.

Las mujeres que viven con sus parejas, que no buscan un embarazo y que tampoco usan un método anticonceptivo hormonal, o no tienen un Dispositivo Intra-Uterino (DIU), usan el método del ritmo, que consta de llevar la cuenta de los días de ovulación mediante la cuenta de los días del periodo menstrual, aunque se basa en el cálculo de los días en los que probablemente se ovula, tiene un alto índice de eficacia, pues sólo el 9% de las mujeres que lo usan, quedan embarazadas.

“Yo sí quería ponerme el dispositivo, pero me mandaron a hacer estudios y ya sabes cómo es el seguro de lento. Ahora sí me cuido mucho, de mi periodo y mis días fértiles. Me funciona por el momento, igual y tengo hijos otra vez en cuatro años o a lo mejor ya no”.

No obstante, los expertos recomiendan no usar sólo un método anticonceptivo, ya que aunque con el paso de los años, éstos han ido evolucionando, ninguno tiene una eficacia del 100 por ciento, por lo que tu embarazo podría ser el 0.01% que no cubren el condón, las pastillas anticonceptivas o los métodos naturales.

En contradicción con la evolución de los métodos anticonceptivos, en México el 27.6% de los embarazos son de adolescentes de entre 10 y 19 años de edad, predominando el grupo de 17 a 19 años, lo que representa un aumento del 2% en la tasa anual de casos de adolescentes embarazadas. Es por ello que habrá que creerle a la leyenda: si cumples 20 años y no tienes hijos, sobreviviste al embarazo adolescente.

 



Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón. Comunicación y Periodismo. Loca y feliz. Suele reírse de todo, dormir en el transporte público y terminar corriendo para llegar a cualquier lugar. Cantante de regadera, bailarina frustrada y chiva de corazón, apasionada por lo que hay que hacer. Enojona, gritona y medio amable con la gente. Su primera oportunidad laboral la tuvo como becaria en la revista Klika y fungió como community manager en Grupo Radio Centro. Actualmente explora nuevos campos del periodismo en Centro Urbano.