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Obra en Yucatán obtiene Medalla de Plata en Bienal de Arquitectura CDMX

El proyecto ganador en la categoría de Cultura, es un conjunto de columnas altas y esbeltas de concreto blanco con elementos propios de la entidad

El Pabellón Quinta Montes Molina, a cargo del estudio de arquitectura Materia, fue galardonado con Medalla de Plata en la categoría Cultura, durante la segunda edición de la Bienal de Arquitectura de la Ciudad de México.

Este proyecto situado en Mérida, Yucatán, trata de un conjunto de columnas altas y esbeltas de concreto blanco que se integran de manera armónica a una emblemática casa yucateca del porfiriato.

Su creador, Gustavo Carmona Muñoz, destaca que esta obra es un espacio con elementos propios de Yucatán, tales como la costumbre de sus habitantes de contar con espacios para mirar al cielo pero al mismo tiempo que les permitan protegerse de las inclemencias del clima.

La obra inició ante la necesidad de los propietarios del inmueble de ofrecer a sus clientes un espacio donde puedan realizar diversas actividades de orden social, pero sin que ello trastoque la arquitectura y la armonía de la casa principal conocida como Quinta Montes Molina, espacio edificado a principios del siglo XX de tipo ecléctico con tendencia neoclásica, representativa de la época del porfiriato y del auge henequenero en Yucatán.

Dicha casa cuenta con mobiliario propio de la época que ayuda a entender las costumbres de las familias de abolengo de Mérida de principios del siglo XX. Su amplio patio se utiliza como sede de diferentes eventos sociales, empresariales, conciertos, entre otros.

Este tipo de espacio para muchos es conocido como pabellón, de ahí la necesidad de dotarlo de un techo ante la inclemencia del tiempo pero a la vez pueden admirarse desde él las noches estrelladas.

Carmona Muñoz señaló que ante ello se crean columnas que a su vez se complementan con un jardín y la plaza, pero también se aprecian entrecalles, rebajes, manejo de texturas y el contraste con elementos de acero permite enfatizar un trabajo de minuciosa integración y reinterpretación de la arquitectura pre-existente.

Asimismo, explica que la cubierta es un elemento ligero de concreto suspendido por una serie de columnas esbeltas que parecieran ubicarse de manera azarosa sobre el terreno, y las cuales se disponen alrededor de la plaza central para abrazar los eventos que ahí se lleven a cabo.

Además, el concreto blanco, con agregados locales, dispone de un tono que genera una inmediata integración con la cromática de la edificación antigua, y la simplicidad de un solo material y sus variables logra unidad de lenguaje arquitectónico de dos tiempos y resalta la presencia cromática de los jardines y el cielo.

Como elemento característico están sus columnas que reduce su radio en el cabezal e incorpora un anillo de acero que genera el efecto de flotabilidad a la cubierta.

Las cubiertas son paneles de 17 centímetros de espesor, el cual se reduce a siete centímetros en los bordes para generar un filo visual. La cubierta podrá configurarse de distintas maneras, ya sea desplegando una serie de lonarias y paneles o descubriendo completamente una sección de la misma.

El pabellón aporta una arquitectura contemporánea y el reto de integrar su lenguaje al de una construcción de carácter histórico.

Su método constructivo responde a tiempos de producción y ejecución de obra muy cortos, al uso del concreto como único material estructural y de acabado. La estructura es innovadora en sus dimensiones y utilización del material, mientras que debe resistir huracanes categoría 3.

 



Egresada de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM. Amante de las redes sociales. Actualmente Community Manager en Centro Urbano. Alegre, terca y sincera.