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Parece que va a llover…

 

 

 

El paso de la tormenta Lorena por las costas del Océano Pacífico dejó más de una anécdota

 

 

Tener los pies mojados no es resultado solo de no haber traído un paraguas, más bien, tiene que ver con la falta de inversión en infraestructura hidráulica en puntos centrales de esta enorme Ciudad de México y de su área conurbada.

 

Y es que la tormenta Lorena que azotó el pasado viernes 6 de septiembre dejó estragos, además de en la ropa, en calles, avenidas y viviendas como las ubicadas en los municipios de Ciudad Nezahualcóyotl.

 

Les cuento la historia…

 

Pasaban de las tres de la tarde cuando un tremendo aguacero sobre avenida Paseo de la Reforma se veía caer desde las oficinas de un banco, se veía además como los clientes esperaban aún con paraguas en mano a que parara la lluvia.

 

Más de 20 minutos después un taxi llegó en mi auxilio para poder terminar la jornada laboral, mientras que a la lluvia parecía que le habían pagado horas extra para continuar su labor.

 

Pasando las seis de la tarde me di valor para ir hacia la estación más cercana del Sistema de Transporte Colectivo, conocido como el Metro, una fila enorme de gente escurriendo esperaba pasar el torniquete de la entrada al igual que yo.

 

Ya al interior, realicé un par de llamadas a casa de mi hermana donde había quedado en llegar para organizar una cena -taquiza- familiar. Los niños en casa solos, me comentaron que su abuela -mi madre- no había podido llegar debido a las inundaciones que afectaron la avenida Zaragoza así como otras vías alternas.

 

Poco después, llamé nuevamente para saber más noticias…mi hermana había por fin regresado a casa con mis sobrinos luego de que no había transporte suficiente hacia la estación metro Pantitlán; además de que el servicio de la Línea A del metro férreo se encontraba sin servicio desde la estación de La Paz hasta Guelatao.

 

No hay más que decir…el regresó fue todo una odisea.

 

Como bien dicen en la redacción, siendo reporteros no debemos olvidar los temas importantes, cada seis años hay un cambio de Presidente, cada tres -hasta ahora- hay comicios para presidencias municipales, y señores, cada año llueve.

 

Si bien los 30 a 60 centímetros de altura a los que llegó el agua ese día en Nezahualcóyotl en el Estado de México, no pueden ser comparables con lo que se vive en entidades como Tabasco, aún falta mucho por hacer.


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Egresada de la FES Aragón, UNAM; con experiencia en el ramo agropecuario en el suplemento AgroXXI de Milenio, hoy desde Centro Urbano reporta las noticias con temas que atañen a las grandes ramas de la industria habitacional como el sector inmobiliario, hipotecario y vivienda; le apasiona todo aquello que vale la pena: la escritura, la música y la lectura.