El ahorro de energía y agua ya es una realidad global en el producto inmobiliario. En México, empresas como Grupo Vinte incorporan estándares sustentables que promueven una mejor calidad de vida y una inversión de largo plazo
En distintos mercados, la sustentabilidad integrada a la vivienda comienza a pasar de una preocupación ambiental a una inversión y criterio de compra. En el reporte más reciente de la National Association of Realtors de Estados Unidos, los resultados indicaron que la proporción de agentes cuyos clientes nunca preguntan por mejoras energéticas bajó de 57% a 29% en un año; mientras que en España, 77.8% de los compradores consultados por el Observatorio UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios) tomó en cuenta la sustentabilidad en la búsqueda de una vivienda. La evolución no es distinta en México.
Aunque el tema ha sido poco estudiado en nuestro país, de acuerdo con la Universidad de Nuevo León, esta preferencia permea en su relación con el ahorro de la energía, que se traduce en menos costos de mantenimiento y con una necesidad, cada vez más latente, de aminorar los consumos ante los fenómenos meteorológicos extremos.
Para las desarrolladoras, este cambio abre una vertiente de mercado basada en los beneficios que brindan las medidas sustentables. Ahora, la protección solar, los dispositivos ahorradores y los paneles se integran a otros segmentos del sector inmobiliario.
“En la actualidad, ya no hablamos de vivienda ecoamigable, hablamos de urbanismo sustentable que significa desarrollar sin poner en riesgo los recursos del futuro: agua, energía y materiales”, asegura Aurora García de León, directora general de Derex, empresa de Grupo Vinte.
La eficiencia empuja al mercado
La sustentabilidad en la venta de vivienda se vuelve más concreta cuando se traduce en menos horas de aire acondicionado, menor consumo de agua o equipos que requieren menos electricidad.
Ese vínculo con el gasto cotidiano comienza a influir en lo que buscan los compradores. En Estados Unidos, la National Association of Home Builders colocó las ventanas y los electrodomésticos con certificación Energy Star (de poco consumo) entre las características más solicitadas para las viviendas nuevas. También, registró mayor interés por termostatos programables y sistemas para administrar la energía.
México lidera el mercado de vivienda sustentable en América Latina. Grupo Vinte es líder en construcción de viviendas certificadas EDGE -con 26,091 viviendas certificadas 2019 y 2025- que ahorran 20% en energía, agua y materiales. Una producción dirigida a distintos segmentos y con precios promedio inferiores a 2 millones de pesos. A este liderazgo se suman otras desarrolladoras que involucradas en sustentabilidad.
Las intervenciones no siempre son visibles, pero los resultados se miden. Pueden comenzar con aislamiento en muros y techos o con protecciones que reducen la entrada directa del sol por las ventanas; en otros casos incluyen sistemas que sustituyen el gas o paneles solares.
Las ecotecnologías son, además, atractivas para los consumidores. Grupo Vinte ofrece Emobel a sus compradores, una cartera de equipamiento y soluciones profesionales que van desde carpinterías, decoración y electrodoméstico. En el último trimestre de 2025, las ecotecnologías representaron 32% del volumen de ventas de esta alternativa.
Para las unidades certificadas y equipadas, la compañía calcula reducciones promedio de 36.5% en energía y de 41.1% en agua.
Estos ahorros no sólo se miden en menores emisiones o consumo de recursos, también pueden reflejarse en el gasto de los hogares. Grupo Vinte reportó, en su informe trimestral del segundo semestre de 2025, que una vivienda con ecotecnologías podía registrar un gasto de 225 pesos, frente a 450 pesos sin ellas, una diferencia de 50% al mes.
El efecto también se observa fuera de los desarrollos de la compañía. Una investigación publicada en 2024 en la revista académica Energy and Buildings analizó vivienda social en los 1,119 municipios de los ocho estados del sureste mexicano y encontró que estrategias pasivas, como aislamiento térmico y recubrimientos reflejantes en techos, podían reducir hasta 50% la energía destinada al enfriamiento y representar ahorros superiores a 1,300 pesos anuales por hogar.
El valor de estas medidas también influye en la percepción que se tiene de las empresas. De acuerdo con un análisis del Edelman Trust Institute, entre las personas que consideran que las compañías todavía hacen poco frente al cambio climático, 52% perdería confianza en una firma que redujera sus compromisos ambientales y 48% sería menos propenso a comprarle.
Por lo tanto, para una desarrolladora, crear vivienda sustentable puede incidir no sólo en el gasto que enfrentará el comprador, sino también en la confianza que construye alrededor de su marca.
Esa percepción se relaciona, además, con la forma en que las compañías comunican sus objetivos, indica un estudio de la consultora EY, España, en el que encontró que 52% de los consumidores confía más en las empresas que hacen públicos sus compromisos de sustentabilidad y responsabilidad de largo plazo.
Grupo Vinte ha buscado también esta validación externa con reconocimientos como el Environmental Finance con premio al Proyecto de Impacto en la categoría inversión del Año en la categoría Agua y Proyecto de Impacto en Bienes Raíces. Además, en 2019-2020 recibió el Premio Nacional de Vivienda en la categoría Desarrollo Habitacional Sostenible.
Asignación de capital verde, en aumento
La atención sobre estas prácticas también empieza a reflejarse en la asignación de capital. En América Latina, Paladin Realty creó un fondo con un objetivo de entre 50 y 100 millones de dólares dedicado específicamente a vivienda asequible con certificación EDGE en México, Colombia, Brasil y Perú, con recursos de BID Invest y del Clean Technology Fund.
Su cartera regional ya suma más de 7,000 viviendas certificadas o precertificadas y cerca de 110 millones de dólares de capital invertido, una señal de que el desempeño ambiental empieza a formar parte de los criterios con los que algunos fondos seleccionan proyectos inmobiliarios.
Así, la eficiencia puede adquirir la doble función para las desarrolladoras de convertirse en un atributo que el comprador reconoce en sus gastos cotidianos y, al mismo tiempo, respaldar con el producto los compromisos ambientales que la empresa presenta ante consumidores, financiadores y otros actores del mercado.








