El gobierno de Nueva York envió las primeras notificaciones a propietarios de segundas residencias con valor superior a los 5 mdd
Nueva York dio un nuevo paso en la implementación del denominado pied-à-terre tax, un impuesto dirigido a viviendas secundarias de alto valor, al comenzar el envío de las primeras notificaciones oficiales a los propietarios que podrían estar sujetos al nuevo gravamen.
La medida aplica a inmuebles con un valor superior a los 5 millones de dólares que no constituyen la residencia principal de sus dueños o de sus familiares directos.
El anuncio fue realizado por el alcalde Zohran Mamdani, quien informó a través de redes sociales que las cartas ya comenzaron a llegar a los propietarios de este tipo de inmuebles y defendió la nueva política como una herramienta para que quienes poseen propiedades de lujo contribuyan de manera proporcional al financiamiento de los servicios públicos de la ciudad.
“La mejor ciudad del mundo merece los mejores parques, bibliotecas y escuelas del mundo. Eso solo es posible cuando todos pagamos nuestra parte justa”, señaló el mandatario neoyorkino.
Un impuesto para viviendas que no son residencia principal
El nuevo gravamen forma parte del presupuesto estatal aprobado este año y se aplicará a casas unifamiliares, condominios y cooperativas que funcionen como segunda residencia.
La legislación contempla diversas excepciones, entre ellas cuando el inmueble constituye la residencia principal del propietario, de su cónyuge o de determinados familiares, o cuando está arrendado mediante un contrato de largo plazo como vivienda principal de un tercero.
En el caso de las viviendas unifamiliares, la tasa anual será progresiva: 0.8% para inmuebles con valor de entre 5 y 15 millones de dólares; 1.05% para propiedades valuadas entre 15 y 25 millones; y 1.3% para aquellas que superen los 25 millones de dólares.
Para condominios y cooperativas se estableció un esquema transitorio con una metodología distinta durante los primeros dos años, mientras la ciudad actualiza su sistema de valuación.
Las autoridades también informaron que los propietarios podrán impugnar la determinación si consideran que el inmueble no está sujeto al impuesto, siempre que acrediten que cumple con los criterios establecidos en la legislación.
Buscan recaudar hasta 500 millones de dólares al año
El gobierno de Nueva York estima que el nuevo impuesto permitirá obtener hasta 500 millones de dólares anuales, recursos que se destinarán al financiamiento de servicios públicos y a reducir las presiones presupuestarias de la ciudad. Se calcula que la medida alcanzará a más de 11,000 viviendas de alto valor.
La administración de Mamdani sostiene que el gravamen fortalece la equidad fiscal al concentrarse exclusivamente en propietarios con una elevada capacidad económica que mantienen viviendas de lujo sin utilizarlas como residencia habitual.
El mercado inmobiliario observa posibles efectos
La implementación del impuesto, sin embargo, ha generado inquietud entre desarrolladores, corredores y asesores fiscales especializados en bienes raíces de lujo.
Diversos analistas consideran que el nuevo gravamen podría modificar las decisiones de inversión de algunos compradores internacionales, incentivar la venta de determinadas propiedades o aumentar el atractivo de otros mercados con una carga fiscal menor.
También anticipan un incremento en las consultas legales para determinar si determinados inmuebles cumplen con los requisitos para quedar exentos del impuesto.
Más allá de la controversia, la entrada en vigor del pied-à-terre tax coloca a Nueva York entre las ciudades que han recurrido a impuestos específicos sobre viviendas secundarias de alto valor como una herramienta para fortalecer sus ingresos públicos y atender los efectos de la concentración de inmuebles de lujo con baja ocupación, una estrategia que previamente también ha sido discutida o implementada en ciudades como París, Vancouver y Singapur.








