De acuerdo con el PACCM, la CDMX podría registrar aumentos de temperatura superiores a 2 °C hacia mediados de siglo
El calor extremo se ha convertido en uno de los principales riesgos climáticos para la Ciudad de México, por lo que autoridades capitalinas y especialistas buscan incorporar herramientas de información y planeación territorial que permitan identificar las zonas más vulnerables y diseñar intervenciones para reducir sus impactos.
De acuerdo con el diagnóstico del Programa de Acción Climática de la Ciudad de México (PACCM) 2025-2030, la capital podría enfrentar aumentos de temperatura superiores a 2 °C bajo distintos escenarios climáticos hacia mediados de siglo.
A ello se suma el efecto de isla de calor urbana, fenómeno que puede provocar temperaturas hasta 5 °C superiores en áreas altamente urbanizadas, lo que plantea nuevos retos para la planeación de la ciudad, el espacio público y la protección de la población.
Frente a este escenario, la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX (Sedema) y el Instituto de Recursos Mundiales México (WRI México) trabajan en el uso de información territorial para orientar políticas públicas de adaptación y resiliencia frente al aumento de las temperaturas.
Datos para localizar las zonas más vulnerables
Como parte de esta estrategia, ambas instituciones realizaron el taller Laboratorio de acción climática urbana: calor extremo, en el que participaron alrededor de 35 funcionarios de dependencias del Gobierno de la CDMX y alcaldías.
Durante el encuentro se utilizaron datos geográficos para identificar zonas prioritarias y evaluar posibles estrategias de intervención territorial bajo criterios de gestión integral de riesgos.
Al respecto, Ana Mendívil Valenzuela, directora de Cambio Climático en la Sedema, señaló que el calor extremo tiene impactos que van más allá del incremento de las temperaturas, pues afecta la salud y el bienestar de las personas, la biodiversidad, la productividad, las condiciones laborales y la prestación de servicios públicos.
En este sentido, la generación e interpretación de datos busca fortalecer la toma de decisiones y orientar medidas de adaptación capaces de proteger a la población, los ecosistemas y los medios de vida frente a los efectos del cambio climático.
Una de las herramientas utilizadas es Cool Cities Lab, plataforma abierta y gratuita desarrollada como parte de la iniciativa Data for Cool Cities, mediante la cual es posible visualizar y analizar información relacionada con el calor extremo e identificar territorios donde podrían priorizarse las intervenciones.
La plataforma emplea el Índice de Confort Térmico Universal (UTCI), que permite estimar la sensación térmica que experimentan las personas en el espacio público y complementar las mediciones convencionales de temperatura.
Planeación urbana frente al calor extremo
El uso de estos datos busca trasladarse al diseño de políticas públicas y proyectos territoriales dentro del PACCM 2025-2030.
Dicho programa plantea abordar el calor extremo mediante acciones que incluyen soluciones basadas en la naturaleza, planeación territorial, transición energética, prevención y gestión comunitaria de riesgos.
“El Programa de Acción Climática es una hoja de ruta colaborativa para actuar, desde la prevención y justicia climática, ante el calor extremo, con soluciones basadas en la naturaleza, planeación territorial, transición energética, cultura de la prevención y gestión comunitaria de riesgos”, explicó Mendívil.
Por su parte, Ana Iris Enríquez, coordinadora senior de Desarrollo Urbano en WRI México, destacó que el trabajo conjunto busca generar resultados prácticos a partir de la evidencia disponible para orientar decisiones de planeación urbana y avanzar hacia una agenda común de adaptación climática.
La colaboración entre la Sedema y WRI México comenzó en 2024 y ha incluido el desarrollo de la iniciativa Data for Cool Cities, enfocada en generar información de alta resolución sobre confort térmico y utilizarla para aumentar el impacto de las soluciones de adaptación.
Iztapalapa, territorio prioritario frente a las islas de calor
Uno de los casos analizados durante los ejercicios fue Iztapalapa, demarcación considerada con un nivel muy alto de vulnerabilidad climática debido a factores como su elevada densidad poblacional, la concentración de actividades económicas informales y al aire libre y la falta de espacios verdes.
Ante estas condiciones, la alcaldía, en coordinación con la Sedema y el Gobierno Federal, comenzó a identificar y desarrollar proyectos de intervención frente a las islas de calor presentes en su territorio.
Para determinar las áreas prioritarias se consideró especialmente la exposición de grupos como niñas y niños, personas adultas mayores y hogares con jefatura femenina, además de sistemas urbanos sensibles a temperaturas extremas, entre ellos el transporte público y los servicios de salud.
A partir del análisis de información geográfica, las autoridades buscan desarrollar políticas sectoriales que permitan incrementar la resiliencia urbana y dirigir las intervenciones hacia los territorios y poblaciones con mayor exposición.
De esta manera, el aumento de las temperaturas comienza a incorporarse como una variable dentro de la planeación territorial de la CDMX, donde la disponibilidad de espacios verdes, las características del entorno construido y las condiciones socioeconómicas de cada zona pueden determinar qué tan vulnerable es su población frente al calor.
La incorporación de datos climáticos a las decisiones urbanas permitirá orientar las estrategias de adaptación hacia las zonas de mayor riesgo, en un escenario en el que el calor extremo representa un desafío creciente para el funcionamiento y la habitabilidad de la capital.








