La titular de la Sedatu planteó tres ejes para reducir la brecha de género en el sector de la construcción y ampliar el acceso laboral de las mujeres
A pesar de los avances en materia de igualdad laboral, la participación de las mujeres en la industria de la construcción ún es limitada en México, donde representan apenas 16% de la fuerza laboral del sector.
Ante este panorama, Edna Vega Rangel, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), llamó a empresas, directivos y organismos empresariales a asumir una responsabilidad compartida para cerrar la brecha de género y generar mayores oportunidades para las mujeres dentro de esta industria.
Durante su participación en el primer foro ‘Mujeres construyendo’, convocado por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), la funcionaria señaló que la baja presencia femenina no responde a una falta de capacidad o vocación, sino a la existencia de barreras estructurales que deben ser atendidas desde diferentes ámbitos del sector.
“Cerrar esta brecha no les corresponde únicamente a las mujeres; es también responsabilidad de los hombres que ocupan posiciones de liderazgo en las empresas, las direcciones de obra, los consejos directivos y las cámaras empresariales.El cambio ocurre cuando quienes toman las decisiones abren espacios y comprenden que la equidad no resta autoridad ni eficiencia: las fortalece”, sostuvo Vega Rangel.
Sedatu plantea tres acciones para reducir la brecha
Frente a esta situación, la secretaria planteó una agenda que se basa en tres ejes de acción: acceso laboral, condiciones materiales y ascenso profesional, con el objetivo de incrementar la participación de las mujeres y generar condiciones que permitan su permanencia y crecimiento dentro de la industria.
En materia de acceso, Vega Rangel propuso fortalecer la vinculación entre escuelas técnicas, universidades de ingeniería y arquitectura y empresas constructoras, con el propósito de generar oportunidades laborales para las jóvenes egresadas tanto en los sitios de obra como en las oficinas.
El segundo eje se relaciona con las condiciones materiales dentro de los centros de trabajo. En este punto, planteó que las obras cuenten con infraestructura adecuada, como sanitarios y vestidores, además de equipos de protección en tallas apropiadas para las trabajadoras.
Asimismo, señaló la necesidad de promover esquemas de horarios que puedan ser compatibles con las labores de cuidado.
El tercer componente se enfoca en el ascenso profesional, particularmente en la apertura de oportunidades para que más mujeres puedan acceder a jefaturas de obra, puestos de alta dirección y consejos directivos dentro de las empresas y organizaciones vinculadas con la construcción.
En ese sentido, Vega Rangel reiteró su llamado a los empresarios del sector para abrir vacantes, residencias profesionales y cargos directivos a ingenieras, arquitectas y supervisoras.
Inclusión también debe reflejarse en las ciudades
La titular de la Sedatu señaló que la inclusión de las mujeres en el desarrollo urbano no debe limitarse únicamente a quienes participan en la construcción de infraestructura y vivienda, sino extenderse también a quienes habitan las ciudades.
En este contexto, recordó que el Programa de Vivienda para el Bienestar, coordinado por la dependencia federal, contempla la construcción y entrega de 1.8 millones de viviendas.
Dentro de esta estrategia, indicó, se priorizará la atención de sectores de la población como jefas de familia, madres solteras, jóvenes, adultos mayores y pueblos indígenas.
De esta manera, Vega Rangel sostuvo que reducir las desigualdades requiere tanto ampliar la participación laboral de las mujeres dentro de la industria como incorporar sus necesidades en las políticas de vivienda y desarrollo urbano.








