Jean Nouvel se opone al ‘clonaje generalizado’, y cada una de sus obras es diferente una de la otra, pero con elementos en común
El pasado 12 de agosto se cumplieron 81 años del nacimiento de Jean Nouvel, uno de los arquitectos más innovadores y polémicos de los últimos tiempos, cuya trayectoria se caracteriza por evitar una fórmula única.
Nouvel nació en 1945, en una pequeña villa ubicada en la región de Aquitania, Francia, y a los 21 años ingresó a la Escuela Superior de Bellas Artes de París para estudiar pintura, pero, por motivos económicos, al poco tiempo lo abandonó para dedicarse a la arquitectura.
“En aquellos años no tenía apenas dinero y me pareció que la arquitectura sería una vía más práctica para ganarme la vida que la pintura”, reveló el arquitecto hace algunos años.
Asimismo, en su época de universitario, Jean Nouvel participó activamente en el movimiento conocido como Mayo del 68 francés, promovidas por la clase obrera, estudiantes y artistas; lo cual influyó tanto en su persona como en sus proyectos posteriores, al poner en práctica una arquitectura utópica y socialista.
Además, trabajó con los arquitectos Claude Parent y Paul Virilio, de quienes recibió una notable influencia revolucionaria en lo arquitectónico. Gracias a esto, al licenciarse en 1972, se convirtió en una de las figuras más destacadas y activas de la militancia arquitectónica y política de aquellos tiempos.
Una arquitectura que rehúye las fórmulas
La trayectoria de Nouvel comenzó a desarrollarse durante la década de 1970. Desde entonces, el arquitecto francés se distanció de la idea de adoptar un lenguaje formal único para todos sus proyectos.
A diferencia de otros arquitectos cuya obra puede identificarse mediante la repetición de determinadas formas o materiales, buena parte de su trabajo parte de las condiciones particulares del lugar, el programa y la cultura en la que se inserta cada edificio.
Lo anterior debido a que Jean Nouvel se opone al ‘clonaje generalizado’, y defiende que las construcciones atiendan la geografía, historia y clima de los lugares donde se ubican.
“Soy un arquitecto de contextos. Para mí, la situación determina la arquitectura, así que no existe la misma solución para dos casos distintos. Suena obvio, pero no debe de serlo tanto viendo cómo trabaja la mayoría. Los edificios de hoy se construyen sin prestar atención a la geografía, a la historia o al clima. Son construcciones autistas, objetos intercambiables. Yo me opongo a ese clonaje generalizado”.
De esta manera, la experimentación con la luz, las transparencias, los reflejos, las fachadas y la relación entre los edificios y su entorno se convirtió en una constante de su producción, aunque materializada de maneras diferentes en cada obra.
Cabe mencionar que el arquitecto ha ganado numerosos galardones de arquitectura y diseño, como el Premio Aga Khan, el Premio Wolf y el Premio Pritzker 2008, este último considerado el Nobel de la Arquitectura.
Las cinco mejores obras de Jean Nouvel
- Torre Agbar (Barcelona, España)
Es un rascacielos de 142 metros de altura en forma de cilindro, compuesto por 16,000 láminas de vidrio traslúcido que cambian de color según la luz del sol.
Además, Nouvel buscaba huir de la concepción predominante de lo que debía ser un rascacielos con formas paralelepípedas, por lo que su intención fue hacer que esta torre emergiera del suelo de una forma especial. Por ello, al ser sede de una compañía de servicios relacionados con el agua, se apoyó en la metáfora de un géiser brotando desde las profundidades marinas.
- Fundación Cartier (Berlín, Alemania)
Concluido en 1994, este proyecto dedicado al arte contemporáneo fue una de las primeras obras de Jean Nouvel.
Se caracteriza por su ‘arquitectura de ligereza’, que consiste en una fachada transparente de cristal, que integra al edificio con el ambiente que lo rodea.
- Museo Nacional de Qatar (Doha, Qatar)
Este edificio de 350 metros de largo y grandes discos curvos es una de las últimas obras del arquitecto, inaugurada en 2019 y dedicada a exhibir la historia del país.
Su diseño está inspirado en la ‘rosa del desierto’, con un agregado de cristales minerales con forma de flor que sólo se encuentra en regiones costeras áridas.
- Louvre Abu Dabi (Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos)
Este museo forma parte del distrito cultural de la isla de Saadiyat, junto a otros tres museos y a un centro de entretenimiento. Su diseño consiste en una cúpula aparentemente flotante y traslúcida, que permite que la luz solar se filtre a través de ella.
- La Marseillaise (Marsella, Francia)
Este rascacielos de oficinas cuenta con 31 pisos y una altura de 135 metros, y resalta por el diseño de su fachada tricolor, que le valió el segundo puesto en el Emporis Skyscraper Award de 2018.








